Una Plaza de Mayo transitable y poco compacta
La despedida de Mauricio Macri: adiós a los fantasmas
Como si buscara crear un espectro, dijo el Presidente que las libertades no son "negociables". No logró repetir la concentración del Obelisco previa a las elecciones de su derrota y convocó a una multitud que mostró antipatía hacia el peronismo.
Por Gustavo Veiga
Mauricio Macri y Juliana Awada se despiden de la Casa de Gobierno. Ultimo acto de la gestión de Juntos por el Cambio.
Imagen: Joaquín Salguero
Imagen: Joaquín Salguero
Una Plaza de Mayo transitable y poco compacta en su convocatoria, con Hipólito Yrigoyen y Rivadavia despojadas de público, rejas abiertas y caras largas, despidió al Presidente Mauricio Macri. De espaldas a la Casa Rosada y de frente a su gente, el autor de la célebre frase “pobreza cero” tuvo al menos un adiós edulcorado, durante el que intentó mostrarse como el garante de las libertades futuras. A viva voz dijo en su breve discurso que esas libertades no eran “negociables”, habló de “Justicia independiente” y de que sentía “tristeza por no seguir trabajando juntos en esas reformas que nuestro país necesita”.
Lejos estuvo de congregar los cientos de miles que hubiera deseado, pero al menos consiguió que lo acompañaran unos cuantos miles, suficientes como para completar bastante cómodos el perímetro del paseo. Como en la autodenominada marcha del millón en el Obelisco, subió al escenario junto a su esposa, Juliana Awada y su candidato a vice, el ubicuo Miguel Angel Pichetto. Macri terminó en andas, la primera dama derramando lágrimas y el senador con su habitual gesto avinagrado.
Si hubo un eje discursivo que eligieron los convocados para el 7D fue su odio visceral a la ex presidenta Cristina Kirchner y la antipatía al peronismo en general. Desde el centro hasta el conservadurismo ultramontano, las distintas tonalidades de derechas le dieron a la Plaza de Mayo una composición social y política bastante homogénea. Estaban los partidarios puros de Macri, los radicales algo avergonzados, los jóvenes militantes del PRO que siguen la dialéctica del “Sí se puede”. Pero especialmente estaban los que detestan al gobierno por venir. Las banderas y las pancartas lo decían todo, pero resultaban más elocuentes sus voces: “No queremos a Cristina, le tenemos un odio total”, dijeron al unísono Josefa y Salvador, de Wilde, un matrimonio que se ubicó de pie junto a la fuente de los descamisados, en el sector enrejado de la Plaza de Mayo.
Al otro lado, frente a la catedral, Norma, una médica bahiense, era la imagen de la desazón. Había llegado desde su ciudad junto al marido y otra pareja para despedir al presidente. “Estamos para defender la democracia, esto es patria”, señaló, mientras comenzaban a sonar los acordes del himno nacional. Antes de alejarse dejó una frase sobre la ciencia: “Yo no creo en esa cantinela del CONICET”.
A unos pasos de la doctora de Bahía Blanca se encontraba la todavía ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley. Se sacaba selfies con quien se lo pidiera, aunque lejos del poder de convocatoria que había demostrado un momento antes su par de gabinete Patricia Bullrich. La autora de la doctrina Chocobar llegó por Rivadavia desde el Congreso acompañada por un séquito de mujeres y algún que otro hombre vestidos con una remera blanca que decía: “Patricia sí, falopa no”. Dio notas al paso, sonrió para la ocasión y hasta se la notó sofocada por el afecto que la rodeaba y le hacía flamear su cabellera color caoba recién salida de la peluquería. Unos pasos después su par bonaerense de Seguridad, Cristian Ritondo, fue detenido por el canal de Comunicación Popular para una entrevista, pero no tuvo ni la mitad de la convocatoria de la ministra estrella del gobierno en retirada. Mucho menos el diputado Eduardo Amadeo, un activo militante del macrismo más explícito que departía a metros del Cabildo con dos señoras.
Si hubo un funcionario que podría hacerle un poco de sombra a Bullrich era el senador entrerriano Alfredo De Angeli. Lo rodeaban seguidores y cholulos, con los que se sacaba fotos a repetición sobre la Diagonal Norte cuando la plaza no estaba ni por la mitad. A diez metros, Gonzalo, un estudiante de Derecho de la UBA volanteaba para su agrupación universitaria. “Soy del PRO y tenemos presencia en mi Facultad y las de Veterinaria e Ingeniería donde nos convertimos en segunda fuerza. Con Franja Morada nos aliamos en algunas Facultades y en otras no” le contó a este cronista, sorprendido por otro experimentado observador de la calle que no paraba de sacarse selfies a pedido de los movilizados: el periodista de Canal 13 y TN Julio Bazán.
A las 18.05 se escuchó por los potentes altavoces colocados en la esquina de Rivadavia y San Martín un “Buenas tardeeeesss” muy sonoro de Hernán Lombardi, el responsable del Sistema Federal de Medios Públicos que batió récords de despidos en sus cuatro años de gestión. Avisó que Macri llegaría a las 18.30, arengó a cantar la palabra más nombrada en la cívica jornada y del himno nacional (“libertad”) y enfatizó que “el presidente va a salir por la puerta grande”, algo así como que si estuviera predestinado a ser el símbolo más fuerte de la mística cambiemita. Dio la sensación que le auguraba un destino de enciclopedia. “Nos vamos con la frente alta y las manos limpias”, se despidió con entusiasmo el funcionario radical acompañado de Marcos Peña y Fernando de Andreis.
El aroma de los chorizos a la pomarola que humeaban sobre una parrilla alejaba a las señoras más atildadas que mostraban orgullosas sus carteles y pancartas. Varias estaban colocados sobre el enrejado de Cabildo: “Mauricio nos devolviste la dignidad”, “Mauricio van a rogar por tu vuelta”, “Esto recién empieza”, el ya clásico “Hay gato para rato” y los más afectivos “Mauri, gracias por tanto” y “Mauri no nos dejes solos”, se habían improvisado sobre cartulinas blancas, como en un sinfín de mensajes dedicados al presidente.
Cuando la concurrencia ya estaba poco entusiasmada con los sones de bachata, cumbia, cuarteto cordobés y otras músicas plurinacionales que habían rodeado a toda la plaza, empezó a verse la figura de Macri, Pichetto y Awuada por una pantalla gigante que había sido colocada en el centro. Salían para despedirse del público desde la Casa Rosada, como si desfilaran por una pasarela. Era el día de su última plaza. Las palabras de ocasión reverberaron con el tono festivo de las tenidas macristas: “Hasta pronto, porque esto recién comienza. Los amo con locura. Gracias, gracias, gracias, gracias”, dijo el Presidente en tono de despedida y con indisimulable afán de regreso.
Con los acreedores solo hay Plan A
El plan de Martín Guzmán: los primeros pasos
Quién es y cómo piensa Martín Guzmán, el ministro de Economía designado. La racionalidad de no pagar. Una trama de negociaciones paralelas. Las críticas al FMI. Las primeras medidas y las que vendrán después. El Consejo Económico Social. El plan de desarrollo sustentable e inclusivo para no tropezar con la misma piedra.
Por Mario Wainfeld
Imagen: AFP
Por Mario Wainfeld
Martín Guzmán será ministro de Economía, el más joven del gabinete, con 37 años. Viene de la academia, es heterodoxo de buena escuela y conoció hace poco al presidente electo Alberto Fernández. Página/12 dialogó con importantes funcionarios ya designados sobre su perfil, sus ideas y el modo en que el equipo económico afrontará los primeros meses. De equipo hablamos porque todes sus integrantes, incluyendo a Guzmán y a Matías Kulfas, futuro ministro de Desarrollo Productivo , comparten principios comunes. Sobre todo, la necesidad de crecer y atender las necesidades acuciantes de los argentinos antes de empezar a cumplir con la deuda externa.
El inventario de las tareas a realizar impresiona, en particular porque corren contrarreloj:
* Un conjunto nutrido de negociaciones, que son muchas, deben ser simultáneas, con todes y todas. Con los bonistas privados y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya se está conversando. El objetivo es convencerlos de que la Argentina necesita tiempo para crecer, reactivar, sentar las bases de un modelo de desarrollo productivo inclusivo y sustentable. Dicho en criollo, que no puede destinar ni un dólar a la deuda antes de resolver dilemas y necesidades urgentes de la población. El plazo de espera de dos años que suele mencionarse en tantas reseñas de estos días no es rígido ni dogmático: los futuros funcionarios consultados sostienen que eso depende de cuánto vaya mejorando la macroeconomía. Traducido apenas, funciona como referencia, no como una fecha límite.
* Los jubilados, los estatales y los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) no pueden esperar un lapso vaticano. Son la primera urgencia. Para ellos habrá un aumento inmediato. Lo anunciará el mismísimo Presidente.
* “Poner plata en el bolsillo de los argentinos”, expresión coloquial de Fernández, ayudará a reactivar una economía con capacidad ociosa record. Repreguntados por este cronista (que asume un ratito el pensamiento liberal para enriquecer las charlas) los consultados explican que el paquete reactivador no azuzará la inflación. El acuerdo sobre precios y salarios estará al caer. Ni bien asuma el nuevo gobierno.
* La reforma impositiva no figura entre las prioridades de los primeros meses.
* La inflación deberá reducirse en pos del horizonte ambicionado por Alberto Fernández: un dígito dentro de cuatro años. Aunque nadie lo diga de este modo, los futuros ministros y secretarios no esperan milagros (léase reducciones súbitas) en el corto plazo.
* El cepo, implementado por Macri ante el descalabro de la economía, no se toca.
También desgranaron los futuros funcionarios cuáles fueron los motivos y los argumentos que indujeron al presidente electo a sumar al elenco a Guzmán, casi el único al que Fernández no conocía desde hace mucho tiempo.
Guzmán es platense, primer universitario en su familia, graduado en la universidad de su ciudad, doctorado en el más alto nivel de las universidades norteamericanas y discípulo del Premio Nobel Joseph Stiglitz. Es un convencido de que la política económica neoconservadora, incluyendo la del presidente Mauricio Macri, se funda en premisas carentes de “evidencia empírica”, díada que menciona con asiduidad. Vive en Nueva York desde hace más de una década. Viene todos los años a su patria y participó intensamente en debates sobre el macrismo. Tiene una biblioteca leída y otra escrita.
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A negociar, a renegociar… a decidir: Puesto a simplificar el plan de acción del nuevo Gobierno, habría que hablar de numerosas instancias de negociación. Mesas locales e internacionales. Simultáneas, pongalé.
Los funcionarios llegan con imprescindible optimismo de la voluntad. Sus argumentos reescriben la consigna que inmortalizó el presidente Néstor Kirchner: “Déjennos crecer porque los muertos no pagan”. La expresión “los argentinos primero” debe evitarse porque contiene reminiscencias de discursos de Donald Trump. Pero encajaría perfecto.
Las tratativas con los organismos de crédito y los bonistas privados recordarán el dato clave de la economía argentina, cifrado inicialmente por Marcelo Diamand: la restricción externa. Kulfas lo considera crucial y lo describió de modo tan riguroso como didáctico en su libro “Los tres kirchnerismos”. Mercedes Marcó del Pont, que desembarcará en la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP), comparte esa mirada y ejerce influencia intelectual sobre Kulfas y la vicejefa de Gabinete Cecilia Todesca.
Volvamos al maestro Diamand. Decía que el crecimiento incentiva las importaciones, que a su vez requieren dólares. Para sostener equilibrios en el mediano o el largo plazo debe ser continua la generación de divisas. Vía exportaciones para un Estado como el argentino, que no emite dólares ni yuanes. De otra forma, la carencia genera estrangulamiento y el fatídico “stop and go”.
Los negociadores argentinos de Fernández apelan a un grado mínimo de racionalidad de los acreedores. El aludido optimismo no incluye pensar que el relevo de autoridades en el FMI sea una señal de cambios de paradigma. Un funcionario que conoce el paño aplaca a los voluntaristas. Apunta que tras dejar la titularidad del organismo a Kristalina Georgieva, Christine Lagarde pasó a presidir el Banco Central Europeo. Conserva un lugar preponderante en la crema del sistema financiero global. No da la impresión de que “la novia de los argentinos” se haya ido a la “B”.
Guzmán, como Stiglitz, critica acérrimamente aunque con buenos modos los acuerdos del FMI con países en crisis. La estadística comprueba que no solucionan definitivamente nada. Que deben retomarse y renegociarse cuatro o cinco años después.
El Consejo Económico Social, herramienta indispensable para un amplio acuerdo sobre el nuevo perfil productivo, advendrá luego porque debe ser establecido por ley. Una institución que Fernández desea que perdure más allá de su mandato.
Los anuncios quedan para después del 10 de diciembre. Las retenciones ocuparán su lugar preponderante.
De nuevo: el propósito planteado es dialogar y, de ser posible, pactar con todos los sectores. Un gigantesco operativo de persuasión. ¿Y si falla? ¿Si las respuestas no son racionales o se empacan en la defensa de los intereses sectoriales? ¿Y si los organismos y el mundo de las finanzas sostienen prejuicios, matrices de pensamiento que fracasan en todo el mundo pero que integran su matriz ideológica?
Ante esas preguntas nadie menciona un plan “B”. Dicen que sería un bajón dedicarse a éso. Una concesión prematura-pavota en las tratativas. Pero hay firmeza, aun entre los cuadros más serenos: “Tomaremos decisiones”, dice uno. Y otros completan argumentando que el Estado existe y sus prioridades también. No será un convidado de piedra, ni un participante más, ni un amanuense del FMI en las mesas. Amanece un tiempo nuevo.
“El default al fin y al cabo ya se produjo”, describen. Lo causó el macrismo aunque solo lo haya reconocido cuando habló de reperfilar la deuda privada.
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Color local: El equipo de Alberto F. se apresta a mudarse hacia despachos oficiales. Irá abandonando su morada transitoria de las últimas semanas, sita en un arquetípico edificio de Puerto Madero. Retenes en la puerta de entrada, vidriado generoso, ambientes XL. Desde sus pisos altos tiene vista a departamentos que parecen californianos, con albercas preciosas. Por otro frente (simbólico sin querer) se divisa la venerable torre superior de un inmueble de la calle Azopardo. La sede de la Confederación General del Trabajo (CGT).
Resuena el silencio dentro y fuera: es otra ciudad (¿otro país?) en la ciudad de Buenos Aires. Hasta tiene sus propias agencias de seguridad.
En oficinas despojadas que se van vaciando, funcionarios ungidos le explican a Página/12 que la inflación argentina no obedece a las causas que le atribuyeron el macrismo y tantos gurúes infatuados. “El macrismo creyó que alcanzaba con frenar la emisión pero nadie en la Argentina reformula los precios informándose sobre la base monetaria y sí atendiendo a la cotización del dólar”, es la refutación. Los futuros funcionarios cuentan que Guzmán reprocha a los ortodoxos (nativos o foráneos) su ignorancia de especificidades de la Argentina, entre ellas la gravitación del dólar en la cultura económica.
Otro pronóstico errado, compartido por el macrismo y el Fondo, sería según los consultados, haber pensado que la Inversión Extranjera Directa no venía porque el país tenía un problema de solvencia. Aumentaron los empréstitos pero no hubo resultados virtuosos. Los escollos reales eran los beneficios a la especulación financiera y un sistema crediticio no orientado al fomento de la producción. Esa es otra variable para reformar.
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Participación en las pérdidas. Macri vuelve a la sociedad civil dejando un legado penoso. Pobreza record, estanflación, hambre, precios de alimentos sin precedentes en décadas. Guzmán suele sintetizar la insensibilidad social en una frase que Fernández podría retomar ante la Asamblea Legislativa. “Hubo un solo año de crecimiento en cuatro de gestión, y Macri no compartió ese crecimiento con los jubilados”. Se refiere al reajuste implantado por la reforma jubilatoria de 2017, que les birló un cuatrimestre de incremento entre otras privaciones. Un ejemplo nítido de distribución regresiva del ingreso.
Por entonces la Casa Rosada iba por más tras las elecciones de medio término. Sus moradores creían que se comían a los chicos crudos. Fue así que también resolvieron fagocitarse a los adultos mayores y a los laburantes. No lo consiguieron, merced a la resistencia del pueblo argentino y a la sabiduría del peronismo para reagruparse. Si Juntos por el Cambio hubiera ganado las elecciones del 27 de octubre habría acentuado su modelo, apostando al tonel sin fondo del financiamiento internacional. Y a nuevos ajustes.
Ante ese escenario la Argentina no hubiera sido Venezuela sino un mix potenciado de Chile, Perú y Ecuador. O hasta de Francia, ¿por qué no?
El neoconservadorismo se ha mostrado incapaz de proveer modelos económicos o sistemas democráticos sustentables. El peronismo regresa con un Gabinete interesante y casi inobjetable (tanto que hasta el diario “La Nación” lo trató con amabilidad). Propone dar vuelta la página y construir una nueva etapa. Sin renunciar a los principios y a la justicia social. Al cuasi milagro accesible de crecer, redistribuir con equidad y pagar la deuda.
El sendero, cuenta Guzmán a quien pueda oírlo, es estrecho y peligroso. Por suerte --o mejor dicho por veredicto popular-- hay voluntad para emprenderlo.
Las habían obligado a hacer campaña, en violación al Código Electoral
Despedidas por denunciar el proselitismo estatal de Rodríguez Larreta
El Gobierno de la Ciudad cesanteó a Lucía Suárez y Florencia Rodríguez, las dos empleadas precarizadas bajo contratación que se animaron a denunciar la ilegalidad de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta. Ambas habían sido las primeras en testimoniar en la Justicia cómo el funcionario obligaba a los estatales a timbrear y volantear bajo amenaza.
Por Juan Pablo Csipka
Suárez y Rodríguez hicieron su denuncia a mitad de año y ahora las echan.
Imagen: Alejandro Leiva
Imagen: Alejandro Leiva
Lucía Suárez y Florencia Rodríguez, las dos trabajadoras precarizadas del Autódromo de la ciudad de Buenos Aires que habían denunciado que las obligaron a hacer campaña por el macrismo, perdieron ayer sus puestos de trabajo en el marco de lo que las autoridades definieron como “reestructuración”, y que las afectados calificaron como despido encubierto como represalia por parte del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.
“El director del Autódromo, Guillermo Feito, y un responsable del ministerio de Modernización nos llamaron para decirnos que no nos iban a renovar y que terminábamos de trabajar ese mismo día”, contó Lucía Suárez a Página/12. “Nos llamó la atención porque siempre que se habla de reestructurar se conservan los puestos de trabajo, y nos podrían haber dado otras tareas”, agregó. “Es obvio que nos echan”, definió la situación. Fueron las dos únicas cesanteadas.
Las dos trabajadoras habían quedado en el ojo de la tormenta cuando hicieron su denuncia, que tomó visibilidad en la portada de PáginaI12 el pasado 27 de septiembre y dio pie a una investigación en la órbita de la Justicia Federal .
Todo comenzó cuando, de cara a las PASO, el 15 de julio ambas recibieron un correo electrónico en el cual se consignaban las actividades de campaña. En el mensaje aclaraban que debían presentarse a repartir volantes de Juntos por el Cambio, en abierta infracción al Código Electoral. Las dos trabajadores respondieron rechazando esa directiva e hicieron la denuncia.
Para peor, Suárez y Rodríguez estuvieron en situación de absoluta precarización laboral. Trabajaron para el gobierno porteño en condición de contratadas, sin aguinaldo, obra social ni vacaciones, entre otros beneficios. “Figuramos como proveedoras, con un contrato que se renueva a fin de año. Ayer directamente nos dijeron de no venir más a partir del lunes”, apuntó Suárez, quien destacó que “el 40 por ciento de los trabajadores de la Ciudad están en negro”.
ATE acompaña el reclamo de las dos despedidas. “Vamos a hacer presentaciones judiciales”, adelantó Eduardo Nasif, vocal del Consejo Directivo de ATE Capital, quien ligó el despido encubierto a la condición de querellantes de Rodríguez y Suárez: ”Fueron las primeras en prestar testimonio”. Remarcó que de cara a los próximos días “hay garantías que se deben cumplir.
La causa que se generó por la denuncia de las trabajadores quedó en manos del fiscal Jorge Di Lello, que sumó testimonios y estaría cercano a cerrar la etapa de instrucción. “Hay elementos legales que prueban que esto fue un despido ilegal”, dijo Suárez, quien consideró que la denuncia les dio visibilidad y que ahora, tras la campaña, llegó la reprimenda.
Las dos precarizadas figuraban hasta ayer como proveedoras, cuando cumplían labores calificadas en el área de comunicación. De hecho, Suárez es diseñadora gráfica y fue responsable del logo actual del Autódromo. Lo llamativo del despido encubierto fue la presencia de gente del ministerio de Modernización, cuando esa cartera no tiene incidencia en el Autódromo. El circuito depende de la Vicejefatura de Gobierno, es decir, Diego Santilli. Su máximo responsable es el jefe de gabinete de Santilli, Luis Betnaza, hijo del directivo de Techint implicado en la causa de las fotocopias de los cuadernos de Oscar Centeno.
La reforma que tiene en mente Alberto Fernández para la inteligencia
Unos servicios más acotados y con controles
El presidente adelantó que se trabaja en un cambio en la estructura de inteligencia. Se fortalecería la comisión bicameral y se prohibirían vínculos con la Justicia.
Por Fernando Cibeira
Alberto Fernández planea reducir la AFI con más control parlamentario y con agentes que dejen de actuar como auxiliares de la justicia federal.
Imagen: Bernardino Avila
Imagen: Bernardino Avila
Una Agencia Federal de Inteligencia (AFI) reducida y profesional, con un control parlamentario más fuerte y con agentes especializados que definitivamente dejen de actuar como auxiliares de la justicia federal, una colaboración que terminó por deformar tanto el rol de los servicios como el de los jueces. Por ahí van los ejes de la reforma en la inteligencia estatal que planea Alberto Fernández. El presidente electo adelantó en la presentación del gabinete que ya tenía el nombre del futuro jefe de la AFI pero que estaban "decidiendo cómo encarar ese tema", por lo que prefería mantenerlo en reserva hasta que estuviera listo el nuevo esquema, como es lógico dado lo complejo de la tarea.
Tan complejo es que Fernández recordó los hechos por los que Gustavo Beliz debió irse del país, allá en el primer tramo de la gestión de Néstor Kirchner, cuando ocupaba el ministerio de Seguridad. Aquella noche que Beliz mostró por televisión una imagen del espía Jaime Stiuso, por mucho tiempo hombre fuerte de la SIDE. Ya entonces, 15 años atrás, estaba en primer plano la reformulación de los servicios de inteligencia, cuyos tentáculos se expandieron hacia diversas direcciones durante el menemismo.
Hubo reformas. En marzo de 2015, Cristina Kirchner creó la AFI y le quitó las escuchas telefónicas por delitos, que pasó a la Procuración General. Mauricio Macri, a poco de asumir, le pasó la potestad a la Corte Suprema, que creó la dirección de Captación de Comunicaciones (Dicom). El cambio de manos derivó en que la ejecución quedara de nuevo en manos de los servicios, con el consiguiente festival de difusión de escuchas ilegales a kirchneristas que ocurrió durante estos cuatro años.
Alberto Fernández planea unos servicios de inteligencia más acotados. Por ejemplo, los agregados de inteligencia en las embajadas pasarían a depender de la Cancillería, ya no de la AFI. Lo mismo con quienes se ocupan con temas de inteligencia criminal, que reportarían a Seguridad. Tanto así que en algún momento pasó por la cabeza del presidente la posibilidad de directamente eliminar la AFI, pero lo convencieron de que no era lo más conveniente. En cambio, sí establecer una dirección fuerte y competente que establezca una división clara entre lo que es el trabajo de inteligencia exterior -que se preocupen de cuidar los intereses estratégicos del país y amenazas externas- y los de inteligencia interior -que eviten que servicios de otros países operen aquí-. Y prohibir definitivamente que se sigan entrometiendo en temas policiales y judiciales, que no tienen nada que ver con lo que es la tarea de un servicio de inteligencia como los de los países desarrollados.
Supuestamente, a partir de la reforma de 2015 los espías tienen vedado actuar como auxiliares de la Justicia, pero son los propios jueces quienes se encargan de habilitarlos a través de un oficio. Esa labor policial da pie para la aparición de bandas de "inorgánicos", con funciones que rozan lo delincuencial, como la que encabezaba el falso abogado Marcelo D'Alessio.
Otro tema importante es el fortalecimiento de la comisión bicameral que hace seguimiento del trabajo de los servicios, a la manera de como funciona en países como Estados Unidos o Alemania, donde no son meros observadores sino que intervienen realmente en la dirección de las tareas de inteligencia.
En un punto, la reforma de inteligencia se emparenta con las previstas en materia de seguridad y de justicia. En verdad, las tres todavía están en elaboración, no hay nada concluido. Beliz le acercó al presidente electo una proyecto de reforma en seguridad que contempla la creación de un Consejo, a la manera del National Security Council norteamericano. Tendría representación de la oposición parlamentaria, de la sociedad civil y de funcionarios del interior del país y se encargaría de fijar las políticas en la materia, cuestión de evitar que de buenas a primeras un ministro proponga la doctrina Chocobar de asesinatos por la espalda o protocolos para reprimir.
Los cambios en seguridad incluirían además un reforma policial. Desde el traspaso de la mayoría de sus efectivos a la Policía de la Ciudad, la Policía Federal quedó en una especie de limbo, sin una jurisdicción territorial ni de funciones clara. Por eso, en lo que se trabaja es en transformarla en una policía de investigaciones, como existe en Chile y Brasil, aunque el ejemplo más famoso es el del FBI. La idea de la creación de un "FBI criollo" viene, justamente, desde la época de Beliz. Incluso Patricia Bullrich también lo expresó, pero no avanzó un paso. La reconfiguración de la Policía Federal en esa fuerza de investigación le daría el rol de auxiliar de jueces y fiscales, separando de una vez y para siempre a los servicios de esa tarea.
"Hay que desarrollar tanto la inteligencia criminal como la investigación criminal, que trabajen tanto en la prevención del crimen como en la dilucidación de los delitos. Eso es algo que hay que discutir y tiene que ver con lo que se haga en la AFI", explicó sobre las futuras funciones policiales la antropóloga Sabina Frederic en una entrevista al portal Cosecha Roja cuando todavía no era la ministra de Seguridad sino la coordinadora del equipo de especialistas que trabajaba en la propuesta del Frente de Todos que ahora tiene en sus manos Alberto Fernández.
Alberto Fernández advirtió sobre la situación penitenciaria
Las cárceles, otra herencia caliente que deja Macri
El presidente electo expresó su preocupación por la crítica situación que hay en las cárceles bonaerenses y responsabilizó al actual gobierno por esta crisis.
Por Raúl Kollmann
El presidente electo, Alberto Fernández, expresó este sábado su preocupación por la crítica situación que atraviesan las cárceles bonaerenses y responsabilizó al actual gobierno por dejar que llegue "a un punto muy complejo". La advertencia tiene que ver con lo que suelen ser diciembres calientes en las cárceles. Durante la última semana, hubo huelgas de hambre en varias unidades penitenciarias por el desastre alimentario. A partir de los reclamos de distintas organizaciones y de una orden judicial, se comenzó a regularizar temporalmente la situación, llegando en las últimas horas alimentos adecuados a las unidades penitenciarias bonaerenses. Por falta de pago, la empresa proveedora había dejado de enviar carne y pollo, por lo que sólo enviaba papas, arroz y pastas.
El presidente electo, en diálogo con Eduardo Aliverti en Radio La Red, fue muy directo: "Mauricio Macri ha dejado de pagar cosas, obligaciones del Estado con proveedores. En la provincia de Buenos Aires dejaron de repartir comida en las cárceles. Después lo resolvieron, pero llegaron a un punto en que podía ser muy complejo”, sostuvo.
En los últimos meses, se registró la denuncia de falta de pago por parte del gobierno de María Eugenia Vidal y la inexistencia de contrato vigente con Cookmaster, empresa proveedora del servicio de viandas para las cárceles bonaerenses. Es así como la compañía definió dejar de proveer carnes rojas y blancas a las unidades penitenciarias, sólo garantizando hidratos de carbono tales como fideos, arroz blanco y papas.
A esto se suma el reclamo histórico por la sobrepoblación que tienen las cárceles en todo el país y principalmente en la provincia de Buenos Aires. Hay celdas habilitadas en la unidad de Campana para cuatro internos en las que ahora conviven 18 detenidos. En la unidad de Florencio Varela construida para 267 internos, hay alojados más de mil. El total de presos en el Servicio Penitenciario Bonaerense pasó, durante el cuatrienio macrista de 33.000 a 45.000 presos, sin que se advierta la publicitada mejora en la seguridad.
En las huelgas de hambre se exigieron una serie de beneficios que no se están cumpliendo y permitirían aliviar el actual estado de hacinamiento carcelario: libertades o arrestos domiciliarios para los procesados sin condena, arrestos domiciliarios para los condenados sin sentencia firme, mejores condiciones de alojamiento carcelario y mayor celeridad en la tramitación de las causas penales. Diciembre es un mes crítico porque el detenido sabe que enero la justicia no funciona, de manera que lo que no consiga hasta Navidad, recién tiene chances de conseguirlo en febrero.
La Comisión Provincial por la Memoria y el Comité Nacional de Prevención de la Tortura elevaron un informe al Subcomité para la Prevención de la Tortura de Naciones Unidas donde denunciaron la falta de comida suficiente para alimentar a las personas detenidas y que ésta es inadecuada para una dieta mínimamente aceptable, siendo en su mayoría hidratos de carbono, al tiempo que los comestibles llegan crudos o en estado de descomposición, por lo que en muy pocas oportunidades pueden ser ingeridos.
En los últimos días hubo escritos entregados al titular de la Corte Suprema bonaerense, Eduardo De Lázzari, a la gobernadora Vidal y al ministro de Justicia, Gustavo Ferrari, mientras que el juez de Ejecución Penal número 2 de La Plata, José Villafañe, ordenó al Ministerio de Justicia que regularice la entrega de alimentos a las personas privadas de la libertad en todos los penales bonaerenses. El magistrado comprobó los faltantes.
Fuente:Pagina12
La UCA le enrostró a Macri que su gobierno forzó la cadena el día que estaba estipulado el informe de pobreza
Un investigador del observatorio de la deuda social de la reconocida universidad le respondió a Todesca, titular del organismo estadístico, quien en línea con el PRO aseguró que existió “intencionalidad política” en la coincidencia entre el índice de pobreza y el mensaje presidencial. "La presentación del informe de la UCA se avisó con un mes de antelación", reveló.
Claramente, al gobierno de Cambiemos le molesta exageradamente que se exponga su violento fracasado en sus promesas, específicamente cuando se trata de revelar que hicieron que la pobreza aumente en casi 5 millones de personas. Por eso, Juan Ignacio Bonfiglio, investigador del observatorio de la deuda social de la UCA, saliò a responderle a Jorge Todesca, el titular del INDEC, quien aseguró que existió “intencionalidad política” en la coincidencia entre el momento en el que la reconocida unversidad presentò el informe de pobreza y el mensaje en cadena nacional.
El jueves pasado, horas antes de que el presidente Mauricio Macri brindara su balance de gestión por cadena nacional, el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó que la pobreza en la Argentina llegó al 40,8 por ciento y la indigencia trepó al 8,9 por ciento, lo que significa que el gobierno de Cambiemos incrementó la pobreza en 10 puntos en cuatro años o casi 5 millones de personas.
Inmediatamente, Todesca cuestionó la difusión de los datos en simultáneo con el mensaje presidencial. En su cuenta de Twitter denunció una "lamentable intencionalidad política". Por eso, desde la UCA hoy demostraron que la mirada del titular del INDEC, que es nada más y nada menos que la que emana del PRO, es falaz.
En diálogo con La Cielo 103.5 y FM La Patriada, Bonfiglio respondiò: “La medición del tercer trimestre siempre se da a conocer a esta altura del año, se produce en esta época, siempre en la primera o segunda semana de diciembre y hacía un mes que estaba programado este evento, no es que fue hecho ayer y se publicó para que coincida con la cadena nacional. Es una .
"La presentación del informe de la UCA se avisó con un mes de antelación. Asistieron incluso funcionarios del gobierno saliente", disparó. En este sentido, el investigador lanzó una frase lapidaria: "Macri eligió hacer la cadena nacional el día que iba a salir el informe de la UCA".
Inesperado: en La Nación reconocieron el "lawfare" contra Cristina y hasta acusaron a Bonadio de "apremios ilegales"
A través de un editorial de Carlos Pagni, en el medio oficialista advirtieron sobre la persecución política que la vicepresidente electa sufrió por parte de una porción mayoritaria de la justicia durante el macrismo. "Hubo una cantidad de manipulaciones judiciales importantísimas en todos los casos que tienen que ver con el kirchnerismo y en especial con ella", afirmó.
Conforme avanzan los días hacia el traspaso presidencial de Mauricio Macri a Alberto Fernández se van conociendo ejemplos de las evidentes manipulaciones judiciales que hubo durante los últimos cuatro años para perjudicar políticamente a la actual oposición y ocultar operaciones para beneficiar al oficialismo saliente. Este proceso es de tal magnitud, que hasta medios marcadamente cercanos a Cambiemos, como La Nación, comienzan a reconocer públicamente que el "lawfare" y la persecución contra Cristina Fernández de Kirchner son reales y hasta acusaron al emblemático juez Claudio Bonadio de haber incurrido en "apremios ilegales" en el marco de esa tarea.
Según un editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina, por La Nación +, "ha habido una cantidad de manipulaciones judiciales importantísimas en todos los casos que tienen que ver con el kirchnerismo y también específicamente en casos que tienen que ver con ella".
Antes de esa contundente afirmación, el periodista había repasado brevemente la declaración indagatoria de la vicepresidente electa de ayer. "Dijo que es víctima de una persecución político-judicial organizada por el Gobierno y a la que se han prestado los jueces federales y también el periodismo. Esta forma de interpretar el juzgamiento de casos de corrupción que ahora adopta como etiqueta una palabra anglosajona, lawfare", sostuvo Pagni.
En esa línea, consideró "cierto" el cuestionamiento de la ex presidente acerca de "la forma en que se sortean los jueces" y reconoció también la veracidad de que curiosamente en la mayoría de las casos los supuestos sorteos arrojaron las causas a las manos de Julián Ercolini y principalmente de Bonadio.
Tras aclarar que admitir la existencia del lawfare contra CFJ no significa "decir que no haya habido delitos o que durante su gobierno no se haya robado, Pagni advirtió sobre la "cantidad de manipulaciones judiciales importantísimas en todos los casos que tienen que ver con el kirchnerismo y también específicamente en casos que tienen que ver con ella" y destrozó al polémico magistrado conocido como el "Pistolero".
"De hecho el juez Bonadio la procesó por temas que daría la impresión de que no son judiciables, como por ejemplo la política cambiaria del Banco Central y le fijó en una de las causas que Bonadio tiene contra ella ocho citaciones a indagatoria en un día. Ya tener una indagatoria en la vida es traumático, ocho en un día se parece bastante a apremios ilegales", disparó el periodista en LN.
Luego, sostuvo que "lo importante de lo que está diciendo ella es si es solo contra ella o solo en una dirección o si esta manipulación también se ejerce o se ha ejercido a favor de ella o se va a ejercer a favor de ella". Y finalizó reconociendo nuevamente que "el argumento de la futura vicepresidenta es atendible", pero preguntándose si es "ecuánime" o "si está mirando solo con un ojo aquellos casos donde ella es víctima".
Fuente:PoliticaArgentina
Cambiemos: El fin del peor gobierno democrático de la historia argentina moderna
En 48 horas termina la gestión de Mauricio Macri. El repaso por los últimos 4 años deja un saldo negativo por donde se lo mire.
Por Nicolas Lantos
En menos de 48 horas concluye el peor gobierno democrático de la historia moderna en este país. Los intentos postreros de construir un relato que haga más ligero el juicio de la historia chocan de frente con la realidad. No importa con qué vara se lo mida, Mauricio Macri dejará el país con más pobres y más hambre, con menos empleo y de peor calidad, con la salud en crisis, la educación abandonada y el desarrollo científico y tecnológico relegado de cualquier lista de prioridades. La institucionalidad, tan cara a la mitología republicana, sufrió durante los últimos cuatro años dobleces y contorsiones inéditas. El asedio a adversarios políticos y empresarios díscolos terminó con muchos de ellos en la cárcel; la prensa crítica fue castigada con cierres de medios, despidos, listas negras y represión; la titular de la Oficina Anticorrupción termina envuelta en al menos media docena de investigaciones por corrupción; hubo ciudadanos presos por insultar a Macri; policías condecorados por matar por la espalda; jueces y fiscales desplazados a dedo para montar en el Poder Judicial una máquina de perseguir.
Haber llegado al final de su mandato es una cucarda por la que el Presidente debe agradecerle a la sociedad por la que tanto desprecio ha demostrado, y a una oposición que se comportó de forma madura y se preocupó más por ser una alternativa electoral exitosa que por aprovechar la debilidad de su rival. No está de más recordarlo: Macri estuvo match-point abajo muchas veces en el tramo final de su gobierno y el peronismo nunca dio el paso que faltaba para sacarlo de la cancha antes de tiempo. Hay pocas medallas más que pueda prenderse en el pecho. El saneamiento del INDEC es una que nadie discute, aunque medir la pobreza no es excusa para que aumente, argumento que sostienen de manera recurrente los panelistas del PRO en programas periodísticos. En materia de infraestructura, los avances reales no fueron sustancialmente distintos a los del período anterior. Un gobierno que se jacta de haber revolucionado la obra pública se despide sin dejar un solo mojón. Demasiado poco para la generación que creía haber venido a cambiar la historia. Menos mal.
Las cifras que dio a conocer la UCA en la última semana del mandato de Macri son aterradoras: según este observatorio, en septiembre un 40,8 por ciento de los argentinos no superaban la línea de la pobreza. El número será peor a fin de año, por el impacto en el bolsillo de la inflación de octubre, noviembre y diciembre. El mismo indicador, en diciembre de 2015, marcaba 29 por ciento. Otros métodos de medición muestran conclusiones similares: la proyección de los datos del Indec saneado ponen la pobreza en 27 puntos al final del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, al igual que los índices ponderados de los institutos de estadística provinciales. Todavía no están los datos oficiales de cómo quedará al final del gobierno de Cambiemos, pero todos los especialistas descuentan que no será debajo del 40 por ciento. En cualquier caso estamos hablando de un aumento cercano al 50 por ciento. Por cada dos pobres que había en Argentina en 2015, ahora hay tres. El diagnóstico se agraba cuando se hace foco en los niños. Seis de cada diez, en la argentina de Macri, habitan en hogares donde no están satisfechas las necesidades básicas.
Cuando Macri asumió, todos los estudiantes secundarios en la escuela pública recibían una computadora. Hoy, ese programa ya no existe. El de Cambiemos fue el gobierno que menos escuelas construyó desde 1983. En la provincia de Buenos Aires, por primera vez en la historia, un mandato concluye con menos escuelas que las que había al comenzar. Desde hace más de un año, los argentinos no tenemos ministerio de salud. Desde hace veinte días ni siquiera tenemos una secretaría: tras la renuncia de Adolfo Rubinstein, su sillón quedó vacante. El Presidente no consideró necesario designar un reemplazo, aunque sí realizó nombramientos en el cuerpo diplomático. Prioridades. “Generar trabajo es la única forma genuina de salir de la pobreza”, había dicho. Durante su mandato, se duplicó el desempleo y se perdieron alrededor de ciento cuarenta mil puestos de trabajo genuino en la industria. “La inflación es algo simple de resolver”. Dejará al país con la peor marca desde la última hiper. “Quiero que me juzguen por si puedo o no reducir la pobreza”, propuso al comienzo de su mandato. Su fracaso fue completo.
Ante la imposibilidad de dar siquiera excusas respecto a la performance económica, la estrategia de Macri viró a plantear su legado como una cuestión de salto de calidad institucional. Con ayuda inestimable de algunos medios y comunicadores, instaló en un sector de la sociedad que su gobierno fue “más republicano” y “menos corrupto” que los anteriores. Tampoco hay evidencia de que esto haya sido así. Al contrario, Cambiemos a cruzado varias veces una línea que en 1983 la sociedad argentina había acordado no pisar. El lapidario informe de Naciones Unidas sobre la falta de independencia judicial alcanza para echar por tierra cualquier pretensión de institucionalidad ejemplar. Entre otras cosas, pide explicaciones por el hostigamiento a la exprocuradora Alejandra Gils Carbó, nombramientos arbitrarios, manipulación del Consejo de la Magistratura y el desplazamiento de fiscales en causas sensibles al gobierno. El abuso de las prisiones preventivas como herramienta de coacción de “arrepentidos” y para encarcelar a dirigentes opositores no tiene precedentes en la historia de la democracia reciente en el país.
Tampoco hubo más libertad de expresión. Por el contrario, durante los últimos cuatro años se perdieron cuatro mil quinientos puestos de trabajo en la industria periodística. Representan un 30 por ciento de los puestos de trabajadores bajo convenio, según un informe de Sipreba sobre los cuatro años de macrismo. El hecho más oscuro fue la toma de Radio América y Tiempo Argentino en manos de una patota protegida por la Policía Federal. Las presiones y prisiones a dueños de medios críticos esconden tramas de extorsión y negocios sucios que recién están empezando a salir a la luz. Horacio Verbitsky, Roberto Navarro y Víctor Hugo Morales, las voces más fuertes contra el gobierno, perdieron sus trabajos. Durante la cobertura de la represión social, la mira policial estuvo puesta en los trabajadores de prensa: desde 2016, 28 fueron detenidos y 55 resultaron heridos por balas de goma. La persecución no se limitó a los periodistas: hubo ciudadanos procesados en la justicia por insultar al Presidente en las redes sociales y una mujer fue detenida por hacerlo durante una de las recorridas de campaña. Su marido había perdido el empleo días antes.
Por último, el gobierno de Cambiemos se va envuelto en una serie de denuncias de corrupción que alcanzan a una buena parte del gabinete macrista, empezando por el propio Presidente. Hay por lo menos cuatro causas donde la evidencia lo complica: la compraventa presuntamente irregular de parques eólicos, la deuda de Correo Argentino, la adjudicación de beneficios indebidos a empresas de peajes vinculadas con su empresa familiar y la venta de dos centrales eléctricas. Otros funcionarios que deberán pasar por los tribunales son los exministros de Energía, Juan José Aranguren y Javier Iguacel; el ministro de Defensa, Oscar Aguad y el de Justicia, Germán Garavano. Si prospera la denuncia que sostiene que el acuerdo con el FMI fue ilegal, buena parte del gabinete económico deberá dar explicaciones. Sin embargo, el caso más emblemático fue el de la titular de la Oficia Anticorrupción, Laura Alonso, que termina envuelta en al menos media docena de investigaciones por no haber intervenido en denuncias contra sus compañeros de gabinete. A lo mejor, si hubiera sido abogada, como se exige para su cargo, se habría ahorrado algunos problemas
Fuente:ElDestape









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