21 de enero de 2020

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Debates des-coloniales
Por Camilo Katari*, Resumen Latinoamericano, 20 enero 2020.
Poco a poco se conocen a los autores intelectuales y materiales del golpe. Un mirista, del “triple empate” confesó haber sido el asesor técnico para que la actual presidenta tome la decisión de autoproclamarse, este autor confeso del golpe, ahora recorre los medios para hacer propaganda de la necesidad de retornar a la democracia pactada o sea al “pasanaku”, no cabe duda que estamos en pleno proceso “restaurador” del antiguo régimen.
Entre tanto, se ha configurado un frente teórico para desprestigiar a David Choquehuanca, entre otras cosas se lo tilda de “pro imperialista”, claro está desde una mirada del marxismo dogmático. Hay que entender que no es Choquehuanca quién inventó la frase: “ni izquierda ni derecha”, esta frase se encuentra en el Manifiesto de Tiwanaku de los años 70, y ha sido siempre repetida en numerosos congresos y ampliados de los pueblos originarios; en esta frase se encuentra implícita la lectura de la colonialidad que practican y han practicado los partidos políticos en Bolivia.
Por lo tanto, una lectura lineal como la “dictadura del proletariado” sin tomar en cuenta el proceso colonial que ha determinado una estructura, mantenida hasta hoy en Bolivia, llevará siempre ha descalabros como el que acabamos de vivir.
El dogmatismo es la peor enfermedad, que se ha convertido en crónica para el pensamiento de las izquierdas latinoamericanas. Estas izquierdas, poco han asimilados del pensamiento de Mariátegui o del mismo Che Guevara y mantienen el colonialismo intelectual que recorre las aulas universitarias (algunas) y pretende ser impuesta en las organizaciones de los pueblos originarios.
Buscar en las ideas de la vieja Europa, una solución a las tensiones históricas en Bolivia es un sinsentido, pero además es un hecho a-histórico. En el Chapare, los productores de coca no llegaron a tener conciencia antiimperialista, por los caminos de la teoría, sino por las luchas cotidianas con los representantes del imperialismo; de esta experiencia no se puede inferir luego; que el antiimperialismo es condición insoslayable, para la revolución boliviana; la descolonización lleva implícita esta condición, pero existe el temor de hablar, siquiera de la descolonización.
La experiencia histórica de los conatos revolucionarios en Bolivia, siempre ha presentado esta discusión, la más importante sin lugar a dudas fue la Asamblea Popular de los años 70. Es muy peligrosa la opinión de aplicar una lectura lineal de la formación social boliviana; la falta de comprensión de la colonialidad y la construcción de un verdadero proceso de-colonizador, ha quedado evidenciado con la emergencia de todo el parque jurásico de la política en Bolivia.
Volvemos a reiterar que David Choquehuanca, es más que una persona individual es la representación de un acumulado histórico en el seno de las organizaciones de los pueblos originarios, atacar a Choquehuanca es un acto no solamente temerario, sino que demuestra el meollo colonial del pensamiento político de ciertos izquierdistas en Bolivia.
Bienvenida la crisis si nos permite dar un salto en el debate, ausente durante mucho tiempo, la realidad se impuso, como siempre con su peor rostro, demostrando las debilidades que, en su tiempo, no tuvieron tratamiento justamente por los velos coloniales que separaron la “masa” de los “intelectuales” los que sabían de los que no sabían, la misma ecuación y lectura que desde Colón, pasando por Pizarro y sus tataranietos, esta pues presente, en este día y a esta hora.
No se trata de afrontar las elecciones y “buscar candidatos con perfil” se trata de renovar el horizonte histórico del proceso de cambio, tarea urgente que debemos hacerla pero desde un debate profundo y con mucha seriedad.
*Camilo Katari, es escritor e historiador potosino
Envio:RL

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