Porque tenemos memoria
y sabemos la verdad
luchamos por la justicia
26 de abril de 2020
TUCUMAN: Se cumplen 18 años del inicio del trabajo arqueológico forense en el Pozo de Vargas.
Se cumplen 18 años del inicio del trabajo arqueológico forense en el Pozo de Vargas PorMilagro Mariona
María Rosa Hourbeigt de Archetti, llora tras ingresar por primera vez al Pozo de Vargas, el 25 de octubre de 2012. El mismo es un pozo de agua que se utilizó como un sitio de inhumación clandestina durante la dictadura militar, y donde se presume se encuentran los restos de su marido, Armando Archetti, secuestrado el 24 de enero de 1977 en Santiago del Estero y luego trasladado a Tucumán. En junio de 2017, se identificaron los restos de 19 personas desaparecidas en el Pozo de Vargas, entre ellos estaba Armando Archetti. Foto: Atilio Orellana / Agencia ZUR
Más
de 100 familias pudieron recuperar los restos de sus familiares víctimas del
Terrorismo de Estado, gracias al trabajo del Colectivo
de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán(Camit).
Mirá el documental aborda la investigación arqueológica-forense de la
inhumación clandestina “Pozo de Vargas”.
Un día como hoy, hace 18 años, un grupo
arqueólogos comenzaba con el trabajo que recuperaría los restos de más de 113 desaparecidos y desaparecidas
durante la última dictadura militar en la inhumación clandestina “Pozo de
Vargas”.
Durante este tiempo, más de 100 familias pudieron recuperar los restos
de sus familiares, convirtiéndose en una de las tantas pruebas irrefutables de
la verdad del terrorismo de Estado.
El Pozo de Vargas es un pequeño descampado ubicado a unas sesenta
cuadras del centro de San Miguel de Tucumán. Fue el lugar elegido por los
genocidas para pretender ocultar para siempre sus aberrantes crímenes. Un
intento que fracasó ante la tozudez popular y permanente de la memoria, la
verdad, la justicia y la lucha de los familiares de las víctimas.
El trabajo que realiza el Colectivo de Arqueología, Memoria e
Identidad de Tucumán (Camit) hace 6570 días permite el rescate de
cada vez más restos humanos que luego identifica el Equipo Argentino de
Antropología Forense (EAAF). Ya llevan 113 identificaciones que dan cuenta de
la magnitud de los crímenes de la dictadura y son las pruebas que condenan a
los genocidas en los juicios que se realizaron en Tucumán.
En una entrevista con Página 12, Víctor Ataliva, del Camit, afirmaba que
el Pozo de Vargas “condensa la historia social y política” de Tucumán porque
aparecen trabajadores ferroviarios y del mundo azucarero y el surco, de
militantes políticos y sociales, de estudiantes, docentes y egresados de la
universidad, entre otros. “Queda claro cuáles fueron los sectores sociales que las fuerzas genocidas arrasaron y el plan de exterminio sistemático llevado a
cabo a escala regional.”
Ese centenar de identidades que salen a la superficie tienen sus
historias en la lucha por los derechos humanos en Tucumán. Allí encontraron a
la familia Rondoletto donde Marta, la única sobreviviente, siempre pensó que su
familia había sido asesinada en el Arsenal porque se creía que en las zonas más
alejadas de esa guarnición militar se cremaban los cuerpos de los desaparecidos. También a Luis “Lucho” Falú, hermano del músico Juan Falú, y el vicegobernador de la provincia al momento del golpe, Dardo Molina, o el senador
provincial Guillermo Vargas Aignasse, por quien fue condenado por genocida a
Antonio Domingo Bussi.
Desde la Universidad Nacional de
Tucumán, en el año 2016 realizaron el documental “Pozo de Vargas: el fondo de la memoria“, al conmemorarse el
Bicentenario de la declaración de la Independencia, como un legado para las
generaciones futuras, para que siempre en la memoria de los argentinos y
argentinas esté presente el concepto el concepto de Verdad y de Justicia.
El documental aborda la investigación arqueológica-forense de la
inhumación clandestina
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