22 de agosto de 2020

OPINION.

Opinion 
Pandemia: entre la salud y la economía 
LOS RESULTADOS DE ARGENTINA FRENTE AL MUNDO
22/08/2020
¿Vale la pena ahorrarse un punto de caída del PBI a costa de sufrir más fallecimientos por causa del
Covid-19? No es una pregunta retórica tal como lo muestran los números de numerosos países.
MARIANO CUPARO ORTIZ
Con el primer semestre ya cerrado y contabilizado, los números oficiales muestran que Argentina, de los países de la región, fue el que sufrió una de las peores caídas de la actividad económica en tiempos de pandemia. A la vez, fue uno de los que menos muertes registró en forma proporcional. La relación entre salud y economía deja un balance complejo: ¿vale la pena ahorrarse un punto de caída del PBI a costa de sufrir más fallecimientos?
La pregunta no es retórica. La caída de la actividad de 16,6% que sufrió Argentina en el segundo trimestre, según los números oficiales del Indec, tendrá un fuerte impacto en la calidad de vida de las personas. De hecho, según el pronóstico que realiza el investigador de la Universidad Torcuato Di Tella, Martín Rozada, la pobreza ya aumentó hasta el 41% de la población durante el semestre febrero-julio. Era de 35,5% en diciembre del 2019. El dato muestra algo sospechable: las caídas en términos económicos no son un asunto banal.
Menos muertes.
La contracción de 16,6% en el PBI argentino durante el segundo trimestre mostró que el impacto sobre la economía local fue uno de los más intensos del mundo, a partir de la explicación de la cuarentena más rígida. Aunque la diferencia respecto a los vecinos no es demasiado abultada. En Chile, el segundo trimestre terminó 14,5% por debajo del primero, en Colombia 15,3%, en Francia 13,8%, en Italia 12,4% y en Brasil 10,9%. En Inglaterra, en cambio, la caída fue de 20,5%. Perú publicó ayer una caída del 27,2%.
En términos de muertes por millón de habitantes, entre esos países, Argentina es por ahora, y por lejos, el de mejor desempeño. Mientras que Brasil tiene 530 muertes por millón de habitantes, Chile 564, Italia 587, Colombia 320, Francia 453, Reino Unido 618 y Perú 828 muertes, Argentina tiene 142. Resultan complicados los análisis acerca del trade-off muertes por punto de caída del producto. En todo caso, se trata de un partido que aun no terminó.
El partido está abierto tanto en términos de los resultados en materia de salud (los fallecimientos) como en los económicos. La posición que sostiene que la pandemia es la causa de la recesión, y no la cuarentena, no sostiene que las fábricas y negocios cerrados no tienen efecto contractivo en la actividad. Por el contrario, afirma que las cuarentenas más laxas se exponen a rebrotes de la pandemia que terminen generando cierres más agresivos. Y, por ende, más contracción de la actividad.
Es la pandemia.
Una investigación de los economistas de la Reserva Federal, Sergio Correia; de la Reserva Federal de Nueva York, Stephan Luck; y del Instituto Tecnológico de Massachusset, Emil Verner, titulada «Las pandemias deprimen a la economía, no las intervenciones de la salud pública», refirió a datos de la gripe española de 1918 y sostuvo que en Estados Unidos, contrario a lo esperado, las distintas estrategias de salud pública de las diferentes ciudades no tuvieron impacto diferencial sobre sus economías en el corto plazo y que en el mediano plazo las más severas salieron ganando en términos económicos.
La investigación de Correia, Luck y Verner arriesgó algunas hipótesis: «El efecto directo del aislamiento es contractivo, restringe la actividad económica. Pero la pandemia por sí misma puede ser más disruptiva para la economía. Muchas actividades que el aislamiento restringe de todas formas podrían no ocurrir, incluso sin aislamiento. Para evitar contagiarse, los hogares cortan el consumo y el trabajo, mientras que los empresarios reducen la inversión en respuesta a la baja de la actividad, la menor demanda y la creciente incertidumbre. Como resultado, el contrafáctico sin aislamiento implica una contracción, también». Y señalan que una cosa es un apagón productivo coordinado y otra cosa, potencialmente peor, es uno no coordinado.
Algo de eso se está viendo en la reacción de la economía en los últimos meses: la reactivación es mucho más veloz en la oferta, por la reapertura de sectores, que en la demanda. El desplome del consumo es muy superior al de los distintos sectores.
El caso sueco.
En el mismo sentido corre la cuestión de la salud. Lo afirmó el epidemiólogo sueco Johan Giesecke, quien durante las primeras semanas de la cuarentena rígida en Argentina señaló que era un error que el gobierno festeje la baja cantidad de muertes en comparación con Suecia.
En aquel entonces, en una entrevista con Infobae, dijo: «El problema de lo que ocurre allí es que no se puede sostener para siempre un cierre de esas características. La gente se levantará y se rebelará si se prolonga por tanto tiempo. Sí puede hacerse en China, por ejemplo, pero China no es exactamente una democracia. No hay ninguna democracia occidental que pueda compararse con China y pueda mantener la cuarentena por siempre. Los gobiernos deberán dejar a la gente salir, y cuando lo hagan va a haber más gente contagiada y va a haber más gente muerta. Me dicen que son 45 millones de personas, estimo que podrían tener unas 15 mil muertes antes de que todo esto termine».
Dicho y hecho, el aislamiento obligatorio en Argentina se chocó con cierto nivel de hartazgo entre las personas y el gobierno tuvo que aflojar las medidas de prevención. Aún así, todavía está muy por debajo de Suecia, que tiene 561 muertes por millón.
Fuente:LaArena

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