18 de agosto de 2020

TROPEL 3 del 18.08.2020.

18 de agosto de 2020
Crónica de una manifestación que no fue masiva, pero sí muy ruidosa 
 Anticuarentena: Una marcha anti-todo con consignas furibundas
 El "banderazo" convocado el lunes transcurrió entre el reclamo de "poder elegir", inclusive qué vacuna aplicarse, pedidos de "más seguridad", críticas a la reforma judicial y la evaluación de “qué gobierno de mierda”. Aunque se convocaba a "la rebelión de los mansos", de manso no hubo casi nada.
Por Melisa Molina
os carteles y banderas agitaron consignas de todo tipo.  

Imagen: Leandro Teysseire
Los barbijos de Mirtha y Noelia marcan su postura, en letras blancas tienen inscripto: “Qué gobierno de mierda”. Son de Monte Grande y rompieron el aislamiento obligatorio para venir al obelisco a manifestarse. “No tenemos miedo al contagio, estamos inmunes y tampoco nos preocupa el colapso sanitario porque estamos en CABA, que tiene mucha protección. Nos preocupa más tener el gobierno que tenemos”, dicen a Página/12. Luego, una de ellas le dedica una frase al gobernador de la provincia de Buenos Aires: “Ojalá desapareciera mañana”, le desea. Son las 17 y en el epicentro de la marcha que fue convocada por una parte de la oposición, más allá de la estridencia de los bocinazos, los manifestantes son pocos. A metros del obelisco se puede mantener el distanciamiento social. En el centro porteño se mostraron algunos de los impulsores de la marcha, como la presidenta del PRO, Patricia Bullrich --que finalmente se bajó unos instantes de su auto para filmar un video-- y Hernán Lombardi, que junto al actor Luis Brandoni se mostraron dentro de un corralito hecho con flota flota. Las movilizaciones se replicaron en distintas partes de la ciudad y del país, sin que ninguna fuese masiva, dando forma a lo que desde el Gobierno nacional graficaron como "una minoría intensa".
La marcha se da mientras en la Argentina, y en particular en el AMBA, se registran los mayores números de contagio de coronavirus. Pasadas las 17 entre Avenida de Mayo y Corrientes el tránsito está prácticamente parado. Por la ventanilla de los autos los manifestantes agitan banderas y carteles en contra del gobierno, de la reforma judicial y de la cuarentena. Recién en torno al obelisco se amontonan algunas personas, las más efusivas. Entre la gente se destaca un cartel que dice "la rebelión de los mansos". En el centro hay un inflable con la figura de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que de manso no tiene nada: se la ve con la boca hinchada, cara de sufrimiento y vestida con un traje a rayas. Un grupo entusiasta incita a trasladar la movilización a Plaza de Mayo, pero esta está tan vacía como en cualquier feriado. 
Entre los manifestantes se repiten varios reclamos, fundamentalmente centrados en la crítica al proyecto de reforma judicial que fue enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional. Cuando son consultados acerca de qué aspectos del proyecto no les parecen correctos, ninguno logra dar una respuesta sólida. “Vengo porque no quiero que manoseen la justicia y porque necesitamos más seguridad”, reclama Carlos que tiene más de 70 años y mal puesto el barbijo. Sara es de Ramos Mejía y tiene 91 años: “queremos una Argentina libre y que se respete la constitución”, esboza. María vino desde zona oeste y se enfurece al mencionar la reforma judicial, despotrica contra la cuarentena y cuando es consultada por la vacuna, contesta: "ojalá tengamos vacuna, pero no una que te impongan. Quiero elegir. Si me guío por lo que dicen, está en manos de corruptos. Quiero elegir la vacuna que me puedo poner". 
Patricio camina efusivo entre los autos, con la bandera argentina. Es un hombre de más de sesenta años, que afirma sufrir problemas cardíacos. "No queremos más corrupción, no queremos más gobernantes ladrones, ni tampoco estar encerrados por esta mentira del covid que no es más que una gripe”, asegura. Con respecto a posibles soluciones, explica que para él “son todos lacras y la única solución es el liberalismo, que el mercado regule todo y que no exista el peso, ni el Banco Central". Mirtha se suma gritando y agrega que "otro gobierno, como el de (Mauricio) Macri, hubiese tomado mejores medidas y no nos hubieran mentido desde marzo, con un ministro de Salud que vive a ginebra".
Los autos y las camionetas 4x4 no paran de tocar la bocina. El ruido aturde, y hace sentir que la movilización es masiva, aunque los manifestantes circulan sin problema. También se escuchan gritos y se esbozan cánticos: "Cristina chorra", "basta de corruptos" o "libertad/ libertad". Casi llegando a Corrientes, una persona en situación de calle aprovecha que los autos están detenidos y pide monedas. Nadie le da nada. Los manifestantes prefieren hacerse los distraídos detrás de sus lentes de sol o directamente cerrar las ventanillas. 
Una de las formas que eligen los manifestantes para expresar sus reclamos son los carteles pegados en las lunetas de los autos. Algunos proclaman: “Fundidos, no confundidos. El miedo es enemigo de la libertad”. O “Aguante Google". La gente de a pie también lleva pancartas. Cerca del obelisco un señor sostiene una que dice: "el virus es el marxismo”, y una familia que lleva a un bebé en su cochecito carga con un cartel que expresa: “no a la vacuna! Consentimiento informado”.
Florencia es profesora de fitness y vino desde Caballito, en sus manos tiene la consigna: "Alberto. Te recordamos que vivimos en democracia y el botón rojo lo presionamos nosotros. Korruptos!”. Al ser consultada acerca de si le da miedo que colapse el sistema sanitario, responde: "No. Colapsada estoy yo, encerrada hace cinco meses sin poder trabajar". Uno de los carteles mas llamativos de la jornada se vio en Córdoba: reivindicaba el “Patriarcado unido argentino”
Si bien los manifestantes insisten en que fueron "autoconvocados" por redes sociales, la cuenta oficial del PRO llamó a marchar con una frase de San Martín: "hace más ruido un solo hombre gritando, que cien mil callando". Un señor mayor, de ojos claros y sombrero de vaquero, afirma: "No nos da miedo venir a estas marchas que no se convocan por plata, la convocamos nosotros. Acá no te dan ni el sandwich, ni te pagan. Te invitan pero no te pagan". No todos son población de riesgo, un joven de 17 años se bajó del auto de sus padres para dar su opinión: “vengo porque el presidente nos tiene que escuchar y saber que gran parte del pueblo quiere dejar la cuarentena". "No me da miedo venir porque estoy informado y la ciencia dice que este virus a mí no me afecta”, concluye. 
Bullrich había dicho que asistiría, pero no bajaría de su auto. Sin embargo, antes de llegar al obelisco decidió doblar y descender unos segundos para grabar un video en el que dijo: “vengo a decirle al presidente que la cuarentena puede que no exista para él, pero existe para miles de trabajadores”. Y que “hay un pueblo reclamando, para que haya un país con constitución, con justicia, donde los argentinos puedan vivir”. 
Otro de los miembros de la oposición que asistió a la marcha fue el exfuncionario de la Ciudad, Yamil Santoro, que consultado por Página/12 opinó que “que venga Patricia (Bullrich), o no me parece intrascendente, yo particularmente ni convoqué, ni nuestro espacio político lo hizo. Estoy acá en calidad de ciudadano”. También opinó sobre la vacuna que anunció el presidente y que se elaborará en nuestro país: “No veo que el gobierno tenga ningún mérito en la existencia de la vacuna, en buena hora si se termina produciendo en Argentina, pero eso no quita que la distribución masiva esté para mediados del año que viene. ¿Qué van a hacer? ¿Nos van a tener encerrados hasta ese entonces?”, exclamó.


18 de agosto de 2020
Marcha anticuarentena y trabajadores esenciales 
Gente de PRO y gente ejemplar 
Los medios dominantes festejan, con frases preparadas hace semanas, la convocatoria opositora que ellos mismos hicieron. La clásica disputa por los números se hace más complicada en pandemia. En todo caso, las movilizaciones palidecen frente a las que sufrió Macri en sus primeros meses en la Rosada.
Por Mario Wainfeld
Imagen: Leandro Teysseire
El ala extrema de la oposición vive como un triunfo el banderazo de este lunes. Los medios dominantes editan los títulos que tenían premeditados desde semanas atrás. Ni la precisión ni el rigor deben impedir que se publique la noticia deseada: primer mandato del periodismo de guerra.
La derecha se apropia de la palabra “gente”. “La gente” protestó, expresó el “hartazgo”, palabra clave. El resto de los argentinos, consabida visión elitista. No se deja englobar en el colectivo gente. Son chorros, negros, planeros, korruptos.
La clásica polémica acerca del número de manifestantes se hace ardua en tiempos de pandemia. Tal vez algunos adherentes se hayan guardado por cuestiones de salud. Los consabidos cálculos por metro cuadrado deben reformularse cuando hay más autos que peatones. No es igual dos cuadras de personas abigarradas que de coches, a menudo de gran tamaño.
La multiplicidad de convocatorias complica más la suma. Cuando se hayan avistado más imágenes panorámicas, de numerosas ciudades, se podrá intentar una aproximación. Cuando se escribe esta nota, la noche del lunes, digamos que Juntos por el Cambio (JpC) ocupa la calle sin muchedumbres pero con estrépito. Obtuvo más del 40 por ciento de los votos en octubre de 2019, cuenta con una base numerosa.
Su desdén por el cuidado de las reglas sanitarias le concede una ventaja, transitoria y enojosa, contra el oficialismo cuyos partidarios eligen no salir.
El primer ejemplo ético lo dieron las Madres y las Abuelas cuando levantaron el acto del 24 de marzo para cuidar y cuidarse.
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Cada cual tiene derecho a expresarse, a opinar y hasta a macanear. El portal Infobae publica imágenes de drones, no muy impactantes, y argumenta: “A solo ocho meses de asumir multitudinarias manifestaciones contra el gobierno”. De las cifras ya dijimos algo y volveremos en un par de días.
La sugerencia es que ocho meses es un lapso corto para que la oposición ocupe el espacio público en la Argentina. Buen argumento para desmemoriados o arrogantes. Viene a cuento repasar lo sucedido en 2016, primeros meses de gestión del presidente Mauricio Macri. Sin coronavirus, sin deuda externa exorbitante, con un peronismo dividido… mucho más que JpC hoy en día.
El macrismo parecía arrasar, demasiados dirigentes justicialistas le hacían de claque o de compañeros de ruta. Sin embargo (o por eso) la movida callejera comenzaba a enfrentar a Macri.
* Fue rotundo el acto del 24 de marzo, confrontativo con un gobierno negacionista y enemigo de los movimientos de derechos humanos.
* En abril, cuando el fallecido juez federal Claudio Bonadio comenzó la cacería contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, una masa impresionante se congregó en los alrededores de Comodoro Py. Pocos bondis, pocos autos. La lluvia torrencial no disuadió a los participantes. Difícil calcular en el trazado de Retiro, con calles angostas, alguna plaza al fondo. De cualquier modo, la adhesión impresionó. Vista en perspectiva sugirió un hecho corroborado más adelante: ni la derrota electoral, ni la ofensiva de Comodoro Py pusieron fin al liderazgo de Cristina.
* El 29 de abril la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos CTA y organizaciones sociales concretaron un acto cerca del edificio de la central obrera. Los popes cegetistas tuvieron mano de seda, le ahorraron a Macri superpoblar la Plaza de Mayo. Aún con ese changüí, despuntaba otra constante que iría in crescendo hasta el final del mandato de Macri. Sindicatos y organizaciones sociales ponían entre paréntesis divergencias para concretar “unidad en la acción”. Columnas gremiales nutridas, muchísima gente común suelta, primera movida de intendentes del conurbano bonaerense.
En los mismos meses, los tarifazos de Macri y del ex ministro Guillermo Dietrich acunaron un nuevo sujeto movilizado. “Los vecinos” perjudicados por los sablazos al bolsillo. Transversales las concurrencias esparcidas en diferentes barrios, con muchos argentinos poco entrenados en esas lides, novatos o debutantes en la revuelta callejera.
Los reclamos se tradujeron en amparos, la demanda se hacía sentir. La Corte Suprema de Justicia les puso coto a los aumentos, decretados ilegalmente por falta de audiencia pública. Se entrenaba y cobraba musculatura otro activismo: el de gente común, posiblemente con alta proporción de votantes de Macri quien los había herido en su víscera más sensible: el bolsillo.
La protesta social diseminada no encontraba contención en una fuerza política. Minaba al macrismo, advertía. El peronismo internalizó y copió el ejemplo justo a tiempo, cuando se venían encima las elecciones del año pasado.
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El epicentro de la protesta fue la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, tradicional bastión de PRO. El jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta marcó distancia respecto del acto; no le conviene como gobernante ni como dirigente con ambiciones. No quiere que se agraven contagios y muertes en su territorio por responsabilidad y por conveniencia. Su rival en la interna de PRO, la ex ministra Patricia Bullrich, es una inescrupulosa que desprecia la vida ajena. Pruebas al canto: Chocobar, Santiago Maldonado, Rafael Nahuel. Si la pandemia se agrava, ella supone que sus chances se acrecientan. Real politik macabra, muy a tono con la protagonista.
El macrismo se mira en el espejo deformante que escriben sus medios aliados. Se adjudica la condición de mayoría. Perdieron en 2019 por una amplia diferencia. Sin embargo la académica Liliana de Riz escribió en Clarín que fue la menor desde 1983. Falacia de una persona informada: Daniel Scioli perdió por menos recién en la segunda vuelta. La distorsión de una persona culta posiblemente aluda al frasco en que vive antes que a mala fe. De todas maneras, es reveladora de cuánto obnubila cierta ideología. La oposición cerril miente o se engaña aún respecto de hechos comprobados. Volvamos al eje de esta columna.
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A la noche sonaron aplausos al personal de salud. Calcular cuántos rindieron ese homenaje es, también, aventurado.
Pero podemos cerrar con hechos y conductas innegables. Durante el feriado (como todos los días) decenas de miles de trabajadores esenciales se rompieron el lomo, se cansaron, se arriesgaron a contagiarse para cuidar al prójimo. Los profesionales de salud, como vanguardia de un conjunto más vasto. Sin gritar, sin sacarse, sin insultar al prójimo, dan un ejemplo cotidiano y colosal. Son gente, aunque algunos lo nieguen o subestimen. Mejor gente que otra gente, opina este cronista en ejercicio de la sacrosanta libertad de expresión.

17 de agosto de 2020
Las mejores imágenes de la convocatoria opositora en el Obelisco 
Galería de fotos de la marcha anticuarentena del 17A 
Fotos: Leandro Teysseire








17 de agosto de 2020
El irónico tuit del empresario teatral a uno de los promotores de la movilización 
Marcha anticuarentena: El consejo de Carlos Rottemberg a Luis Brandoni
Imagen: Sandra Cartasso
El empresario teatral Carlos Rottemberg publicó horas antes de la marcha anticuarentena un irónico y divertido tuit dirigido al actor y promotor de la movilización de este lunes Luis Brandoni.
En su cuenta de Twitter, Rottemberg subió un afiche de la obra El Acompañamiento, de Carlos Gorostiza, que Brandoni iba a estrenar en marzo junto con David di Napoli en un teatro de la calle Corrientes, y debió ser postergada por la pandemia de coronavirus. Junto a ese afiche de la obra, el tuit de Rottemberg dirigido a Brandoni le aconseja que no concurra a la marcha anticuarentena: "Beto, quedate en casa. Tenemos que estrenar pronto".
El mensaje del productor teatral fue cuestionado y atacado en las redes sociales, motivo por el cual Rottemberg debió aclarar que sólo se trataba de una broma para su amigo Brandoni, quien este lunes trató de despegarse de haber sido uno de los principales promotores de la convocatoria a Plaza de Mayo.

17 de agosto de 2020
Las redes se burlaron de los dirigentes y su pertenencia a la UCR 
Marcha anticuarentena: el "corralito" de Brandoni y Lombardi
Luis Brandoni y Hernan Lombardi, dos de los referentes de la convocatoria del “17A”, se convirtieron en el blanco de las redes sociales por la llamativa manera que utilizaron para cumplir con el distanciamiento social. En un video que el extitular del Sistema de Medios compartió en Twitter se los puede ver sosteniendo unos “flota flota” de color azul, con los que formaron un corralito, para mantener la distancia.



18 de agosto de 2020
La convocatoria para homenejear a los equipos de salud 
El aplauso agradecido para los que cuidan
La iniciativa marcó una diferencia con la protesta que en la tarde invadió más pantallas de TV que plazas, con un discurso en sí mismo potente, pero impreciso: el pedido de "libertad".
Por Patricia Chaina
La iniciativa buscó recuperar la mística que se estableció al principio de la pandemia.  

Imagen: Télam
Hubo aplauso. Hubo respeto. El personal de salud recibió un gesto solidario. Y aunque no se recuperó la comunión que establecía al inicio de la pandemia, este aplauso condensó expectativas sobre lo que ya se sabe que ocurre en el país: Mueren dos personas por día en el sector salud . Se hace evidente, en la primera línea, lo estoico y lo humano. Eso se aplaudió en muchos barrios porteños y en varias ciudades del interior, en la noche del 17A.
La convocatoria se lanzó en redes sociales para homenajear a los equipos de salud ante un sistema que comienza a expresar límites. El mensaje que viralizó la convocatoria fue preciso: “Aplaudir a nuestros héroes de salud”. Y, según describe la psicoanalista Marcela Ospital, “reeditar la movida del inicio de la pandemia, recuperar esa mística”. La fecha coincidió con el aniversario de la muerte de José de San Martín. “El aplauzaso” no fue masivo, conceden los comentarios en las redes sociales, pero llegó como la contracara de la marcha opositora y así se destacó. “Somos la mayoría silenciosa que aguanta y agradece”, reza el tuiter que lo impuso a la discusión ideológica en torno al aislamiento obligatorio. “Si esta enfermedad matara a gente joven y sin condiciones previas, no se harían marchas anticuarentena”, sostiene Marina Anido, del Hospital Argerich.
El aplauso marcó una diferencia con la protesta que en la tarde invadió más pantallas de TV que plazas, con un discurso en sí mismo potente, pero impreciso: el pedido de "libertad". "Pero salir los pone en riesgo y después les vamos a tener que tener la vela en los hospitales”, hace síntesis Yanina López, médica que trabaja en dos hospitales en CABA.
“El aplauso es un estímulo para la gente que está en la primera línea”, señala Ospital sobre el personal más expuesto. “Que el trabajo no sea indiferente para la población es importante, porque son ellos quienes tienen que seguir sosteniendo esto. Y está bueno saber que hay gente que te apoya, porque también hay gente que tiene actitudes hostiles”. López lo confirma: sintió la hostilidad de sus compañeros cuando tuvo que ir a un hotel de aislamiento por el contacto con un paciente covid positivo.
La pandemia avanza, la vida está en suspenso. Sin embargo, hay una determinación en esa letanía: “La gente libre marchará cuando pase la pandemia”, dice el muro la poeta Silvia Castro. “El asentimiento social respecto de las medidas para afrontar la pandemia se ha politizado perversamente y la gente actúa en contra de su propia salud, es preocupante” señala Ospital. En ese contexto se revaloriza la movida para reconocer a los trabajadores de la salud: “Devolverle mística a esto nos hace bien a todos. O sea, pone el foco en que la cuarentena es para bien de todos y no para mal de ninguno, como decía el Martín Fierro” puntualiza. 
La convocatoria para el aplauso se armó espontáneamente con la volatilidad exponencial de todo mensaje que se disemina viral en las redes digitales. Se propuso homenajear “al personal que nos cuida”, el personal de salud. Gabriela Deleisi, que compartió en Twitter la idea de volver a este reconocimiento, cuenta a Página/12 que "la historia empezó hace algunos días, cuando una tuitera puso un mensaje preguntándose por qué no estábamos aplaudiendo a los trabajadores de la salud". A Delesisi le pareció propositivo, y lo acompañó, junto a muchos otros.
“Yo me venía preguntando por qué había decaído tanto el aplauso –repasa Silvia Castro-, y esta iniciativa va en ese camino, la aplaudo a cuatro manos”. Y explica: “el aplauso es un modo de poner el cuerpo. La gente que trabaja en salud está de cuerpo entero, en la primera línea. Nosotros damos una mano. Y ojalá el Estado pueda dar algo más para revertir la precarización laboral del personal de sanidad”.
“Al personal con experiencia el sector privado le paga muy bien –señala Héctor Ortiz, enfermero y delegado de ATE en el Hospital Durand-, pero la ciudad no quiere reconocernos como profesionales, nos toma como administrativo, y los enfermeros son los que más expuestos están y son los que más están muriendo por la pandemia”. El coro en Twitter siguió en sintonía con su reflexión: “Vamos a aplaudir a cada uno que deja todo para salvar vidas. Por ellos nos tenemos que cuidar. Somos la mayoría silenciosa que aguanta y agradece", subscribieron las redes.
“Mi mamá fue enfermera”, se lee en el muro de la escritora María Pía López. “Y no es gratuito el trato con la muerte ni el trajín cotidiano con el dolor –continúa su historia-. Mientras muchas personas hoy disfrutamos un feriado o trabajamos desde nuestra casa, miles cubren sus turnos en hospitales y clínicas. Miles se arriesgan. Si no lo hicieran, la catástrofe sería imparable. Colaboremos, al menos, no haciendo gala de la irresponsabilidad de llamar libertad al egoísmo suicida”.

Una historia entre muchas

“Agradezco el aplauso, es lindo el reconocimiento”, dice la médica Yanina López. “Pero agradecería más que se queden en casa y no salgan para hacer fantochadas como la de la marcha anticuarentena”, agrega enfática. “Hoy es un día raro. Ayer tuve una guardia pesada, interné a un neonato con covid. Es el tercero que tiene coronavirus”, cuenta con firmeza. Habla de su guardia en el servicio de neonatología del Ramos Mejía. Yanina está en la primera línea. Desde el inicio de la pandemia recibe a las parturientas y a los recién nacidos. Estuvo en contacto con pacientes infectados y estuvo ella también en hoteles, y también su marido, aunque no fueron positivos.
Yanina volvió a la actividad hace dos semanas. Pero en los hospitales donde trabaja fue hostigada cuando se supo que había estado en contacto con pacientes covid positivos. Esto le da marco a sus palabras cuando dice: “Es lindo el reconocimiento, pero más valoro es que me traten bien mis compañeros, la población y el sistema de salud. Que la gente cumpla el aislamiento y que no salgan a decir cualquier cosa, y que haya material para trabajar y sostener la situación”.
“Valoraría más que la gente se quede en sus casas, que no salga a marchar por un sistema judicial que creen que no los representa, porque lo que está en danza es el juego de la derecha, porque estas personas tienen menos personalidad que una baldosa”, sentencia. Está enojada. No lo oculta. Y se queja: “Porque después a éstos, hay que sostenerles la vela en los hospitales”, señala.
Conoce el sector, y sus datos impactan: “Lo que pasa en el norte del país donde colapsa el sistema de salud, es grave. Y el cambio en el promedio etario que era de 60, y ahora es mi edad: los 30 y pico, o sea es menos de 40 años”. Sostiene que la idea de que “el joven no se muere”, no es real. “Pero se puede prevenir”, advierte. Por eso insiste con “distancia y aislamiento, lo básico”. Fuente:Pagina12  

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