Resumen Latinoamericano, 8 septiembre 2020.

La policía quiere hoy las cifras del aumento que les prometió el gobierno provincial, pero sin mostrar porcentajes. Mientras, hay nuevas protestas de uniformados esta mañana: exigen conocer la nueva escala salarial para deponer su manifestación; incluso, hay una columna que marcha desde el Cruce de Varela, hacia el centro de La Plata.

El anuncio del jefe de Gabinete, Carlos Bianco, y del ministro de Seguridad, Sergio Berni, no alcanzó para desactivar el malestar en la mayor fuerza de seguridad del país, que desde ayer está en estado de deliberación y, aunque los desmientan públicamente, en los hechos están en una situación de retención de tareas. Los uniformados se manifiestan esta mañana frente al Comando de Patrullas de esta capital para reclamar que se concrete un aumento que represente números reales de mejoras en sus bolsillos. Tras las protestas frente a la casa de Axel Kicillof, la Provincia anunció aumentos para la Policía bonaerense
También se registró una manifestación de uniformados frente al municipio de Morón. Y hubo toque de sirenas en distintos puntos del conurbano. Lo mismo ocurre en Lomas de Zamora, en Avellaneda, en La Matanza.

Nicolás Massi, representante del Sipoba, un protosindicato que actúa sin representación legal, pero que, muchas veces, es la voz de los uniformados, fue el único que expresó el reclamo con nombre y apellido.
«Tienen que decir de cuánto va a ser el aumento hoy mismo, antes del mediodía, si no corren el riesgo de que la policía vaya al paro», declaró Massi, que funge como secretario general del Sipoba. En diálogo con La Tecla, más tarde aclaró: «Es el riesgo que corren, no digo que vaya a ocurrir».
Habló así esta mañana, tras el anuncio de Berni y de Bianco, mientras continúan las protestas en la sede local del Comando, en 526 entre 21 y 22.

Por el momento se trata de una manifestación pacífica: uniformados que están en la puerta de la sede de la dependencia pidiendo una mejora salarial.
«Somos 200 efectivos retirados, en actividad y heridos en apoyo al reclamo que se inició en Almirante Brown y siguió en Mar del Plata, Olavarría, San Nicolás y San Isidro», dijo uno de los uniformados que esta mañana se manifestaban en la central del Comando de esta capital.
«Necesitamos un sueldo para salir de la pobreza y condiciones de salubridad laboral. El Ministerio no te provee de nada. No nos dan nada. Hay efectivos con Covid y te hacen sumarios. Estamos poniendo la vida a disposición de la sociedad», se quejaron los manifestantes agrupados está mañana, tras los anuncios del gobierno.
«No convencen las palabras de hoy. Han prometido mil veces y no han cumplido. Es un ‘veremos’. No lo ratifican ni tiran de cuánto va a ser [el aumento]. Queremos hechos concretos. Queremos [una precisión] en el momento, y esto vuelve todo a la normalidad», dijo uno de los uniformados.

Según estos manifestantes, un oficial recién egresado gana 30.000 pesos ‘de bolsillo’. Luego, ‘en negro’. 40.000 pesos. «Es inaceptable, por debajo de línea de pobreza. Los jefes están más cómodos, por eso no recibimos ayuda de la cúpula en este reclamo. Ellos están de 50 mil para arriba, hablando del sueldo. Esa es la bronca. Estamos solos. E indefensos. Y en algún momento iba a estallar», dijo el uniformado, que pidió reserva de identidad, ya que tienen prohibido manifestarse por su estatuto.

Los policías que manifiestan son del Comando de Patrullas, del de bicicletas, policías motorizados y pertenecientes a comisarías locales. No impiden salida ni entrada de vehículos.
«El plan es tener comunicación con los compañeros de Adrogué. Queremos una respuesta firmada. Si el ministro Berni no acelera la medida estaremos así hasta el viernes», dijeron los uniformados.
«La idea es juntarnos acá. Pero si no prospera nos acercaremos a la Gobernación», expresaron los efectivos.

Incluso esta mañana tras los anuncios se registró una nueva protesta frente a la sede del municipio de Morón. Decenas de patrulleros se congregaron luego de los anuncios oficiales, que tuvieron lugar a las 7, efectos de desactivar las protestas que arreciaban anoche.
Desde la Casa de Gobierno provincial negaron que exista malestar más allá de un reclamo por aumentos y equipamiento.
Berni rechazó la renuncia del jefe policial y crece la tensión en la protesta

La tensión dentro de la policía bonaerense quedó visibilizada con cientos de móviles fuera de sus zonas de patrullaje. La protesta de la mayor fuerza de seguridad en la Argentina aumentó hoy, pese a que el gobierno de Axel Kicillof prometiese un aumento salarial del 30 por ciento.
En casi todos los municipios del conurbano se observan piquetes policiales que exponen los reclamos de los agentes. Uno de los ejes principales de las manifestaciones del personal en actividad, con sus uniformes y armas reglamentarias, pasa por la zona conocida como Puente 12, en La Matanza, donde el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, instaló hace un tiempo su puesto de comando diario. Allí, ese funcionario y los máximos jefes policiales buscan conseguir un diálogo con representantes de los agentes. Aún no tuvieron éxito en ese intento.
Berni rechazó la renuncia presentada por el jefe de la policía bonaerense, comisario Daniel García, luego que este fuese rechazado como interlocutor válido por los manifestantes.
Voceros policiales y gubernamentales manifestaron que la seguridad ciudadana no quedó perjudicada por esta medida de protesta, pero en todos los lugares de concentración de uniformados se pueden visualizar patrulleros que no cumplen con sus tareas.

La inquietud colectiva por los sucesivos casos de violencia urbana llevó al gobierno nacional a lanzar, la semana pasada, un plan contra el delito en Buenos Aires, que implica, entre otros puntos, una inversión de $ 38.000 millones destinada a la construcción de cárceles y adquisición de equipos para la policía. No hubo en ese anuncio un mensaje sobre los sueldos policiales y eso habría generado el malestar que se hizo público en las últimas horas. Los uniformados reclaman un incremento salarial del 56 por ciento.
Sin embargo, más allá de la disputa por las cifras del posible aumento, la medida dejó lesionada a la conducción de la fuerza provincial. El propio jefe de la policía bonaerense, comisario general Daniel García, intentó abrir un canal de diálogo directo con los manifestantes y tuvo que irse entre silbidos de desaprobación.
«El primer punto, ningún tipo de represalias, tienen mi palabra que será así. Lo dije anoche y se los reitero. Los puntos dos y tres, los aumentos, están en tratativas y el ministro me dijo que el viernes les da la confirmación», fue la información dada por García ante un grupo que protestaba en La Plata. No pudo completar la frase ante los gritos de sus subalternos. «Pero los porcentajes no los pueden poner ustedes, muchachos», agregó, ya convencido de que su negociación había fracasado.

«No tenemos móviles»; «Hace veinte años que no le dan pelota a la seguridad», «¿Por qué hay playa para repartir IFE y para nosotros no?», fueron las quejas que escuchó, entre gritos, el jefe de la policía de Buenos Aires. Durante la madrugada, un integrante de la cúpula policial había intentado un diálogo con quienes se concentraron frente a la gobernación y fue golpeado por quienes protestaban allí.
Una situación similar se había observado en 2013 frente al Edificio Guardacosta, el día que empezó una huelga de uniformados federales que se extendió enseguida a fuerzas provinciales. Es el antecedente más cercano de lo que ocurre con la policía bonaerense. «Usted no está en la calle con el personal», fue otra recriminación escuchada por el comisario general García.
El jefe de la policía bonaerense puso su renuncia a disposición de Berni, pero el ministro, por el momento, descartó la salida del jefe policial.

Los policías bonaerenses exigen un aumento del suplemento salarial conocido como Compensación por Recargo de Servicio (las llamadas horas Cores, tiempo adicional que cumplen los agentes en su día de servicio) que tiene un valor, según los agentes, de 40 pesos. Piden que se eleve a 189 pesos.
En ese petitorio figuran también el retraso de 120 días en el cobro de las llamadas horas Polad, los servicios adicionales que los policías cumplen en sus días de franco. Muchos de esos servicios están hoy reducidos, ya que en general se cumplen con custodias en partidos de fútbol y eventos masivos, que están prohibidos por la medida de cuarentena.

También se reclamó el acceso a viviendas dignas, la sindicalización policial, móviles en condiciones operativas, capacitación y asistencia psicológica, entre otros puntos.
Por el momento, no hay avances en las negociaciones y más efectivos se suman en las zonas de protestas. Los móviles que fueron sacados del servicio de prevención del delito circularon a modo de protesta, incluso, frente a la quinta presidencial de Olivos.
Quién es Nicolás Masi, el referente gremial que maneja las medidas de fuerza de la Bonaerense
Ex policía, echado de la fuerza en tiempos de Eduardo Duhalde, es el líder del SIPOBA, la agrupación sindical sin reconocimiento jurídico que representa a los efectivos en el conflicto.

8 de septiembre de 2020
Como líder del Sindicato de Policías Bonaerenses (SIPOBA), Nicolás Masi, es uno de los máximos referentes de las protestas que los agentes de la fuerza provincial llevan adelante en distintas ciudades.
“Si no dan los números, esto puede terminar mal. Puede haber un paro”, adivirtió Masi hace algunas horas a los medios. El secretario del SIPOBA no es un desconocido para la clase política: en 2011 encabezó una ruidosa protesta policial cuando Daniel Scioli y Gabriel Mariotto juraban en la Legislatura como Gobernador y vice.
“Yo estoy en el listado de los que supuestamente echó Vidal, pero a mí me sacó Duhalde por sindicalista. Esa falta administrativa yo la pagué pero me metieron en un listado con delincuentes”, dijo Masi hace unos años al portal Infoblancosobrenegro cuando salió a desmentir que la entonces gobernadora había expulsado a unos 15.000 uniformados.
En diálogo con FM 93.7, el policía aclaró que si bien no tenían el reconocimiento formal como organización sindical, sí contaban con el apoyo de la Central de Trabajadores de la Argentina: “Nosotros estamos reconocidos por CTA y estamos reconocidos a nivel internacional, ya que el Sindicato de Policías ha tenido injerencias y ha participado en congresos internacionales”.
Cuando a ellxs le aumentan cobramos nosotrxs
Por Jorge Falcone, Resumen Latinoamericano, 08 de septiembre de 2020.
“Piden pan, no les dan.Piden queso y les dan hueso.Y les cortan el pescuezo”.
Estrofa de «Los maderos de San Juan»,canción popular española anónima.
Estrofa de «Los maderos de San Juan»,canción popular española anónima.
Como es de dominio público, una de las consecuencias del profundo cuadro recesivo generado por la cuarentena viene siendo la ocupación de tierras mayoritariamente fiscales que tiene lugar a lo largo y ancho de la geografía nacional. Es más, parecería que se trata del tema que acapara el prime time de los medios de comunicación masiva. En efecto, de un tiempo a esta parte, no hay canal o radio que no entreviste – como acostumbra a suceder – en mayor medida a sus detractores que a sus apologistas.
En tanto, el arco de organizaciones sociales no oficialistas ha venido enarbolando consignas como “Ilegal es no tener donde vivir ¡Tierra para producir! ¡Viviendas dignas!”.
Y es así porque en el conurbano profundo y otras latitudes “abandonadas por la mano de Dios” el hambre y el frío no dan respiro.
La lucha popular tampoco: El último día de agosto tuvo lugar una importante jornada de protesta en Esteban Echeverría contra el hambre y la desocupación; tres días después se realizó otra de carácter nacional convocada bajo el lema “Por una cuarentena sin hambre: ¡Aumento de la mercadería para los comedores! ¡Aumento salarial ya!”; pocos días más tarde el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas apoyó la ocupación del porteño Café – Pizzería “Piazza” por parte de sus trabajadorxs, que llevan demasiado tiempo sin ver un peso… y la lista de conflictos en curso por causas similares se tornaría interminable, pero basta con unos pocos ejemplos para poner de manifiesto un creciente malestar en la bases de nuestra sociedad.
Hasta el momento, ninguno de esos reclamos ha obtenido una respuesta satisfactoria por parte de las autoridades, que asumieron prometiendo dar vuelta la funesta página del cuatrienio macrista, y ahora se escudan en la pandemia para explicar las trabas que enfrenta su gestión, como si cualquiera que se interese por la cosa pública ignorara que el destino se modela trazando una adecuada dirección de avance (bien distinta, por ejemplo, a prometer el pago de la deuda sin auditoría alguna y patear sus vencimientos a los gobiernos venideros)
Sin embargo, aunque los datos oficiales muestren que el delito no creció más que el año pasado, dicha preocupación se instaló en las encuestas y en las gestiones municipales del conurbano. En consecuencia, atendiendo a la inquietud de lxs dueñxs del país y de un medio pelo llevado hasta la paranoia por el periodismo amarillista, el gobierno nacional junto con las autoridades bonaerenses anunciaron el lanzamiento del Plan Centinela 2. En primera instancia se informó que se trataría de 12.000 millones de pesos que Nación destinará directamente a los municipios para la compra de 2.000 flamantes móviles policiales, la formación y reclutamiento de 10.000 nuevos efectivos, la refacción de 100 comisarías que se hallan en estado calamitoso, y la construcción de 6 nuevas cárceles. Como se podrá apreciar, aunque no se edifiquen barrios económicos, la obra pública no para. Además, se sumarán 4.000 nuevos gendarmes a los que ya recorren los barrios. El plan nació del clamor de los intendentes, que ven peligrar sus enjuagues ante la arremetida de los sin techo, y llega casi a la par de una batería de medidas anunciadas de forma frenética en modo pre-campaña electoral por un oficialismo ya definitivamente embarcado en la post-pandemia.
La reacción de los «ratis» – esa porción de explotadxs reclutada para aplastar los reclamos de su clase – no se hizo esperar. Concientes de que una vez más les tocará ser carne de cañón en las próximas revueltas que genere la hambruna, arremetieron a puro bocinazo en reclamo de aumentos salariales y mejores condiciones sanitarias, rodeando la residencia del Gobernador Kicillof. La mecha se encendió desde las redes sociales. Cortaron calles en ciudades del conurbano, La Plata y el interior de la provincia.
En lugar de condenar dicho levantamiento, con una celeridad de respuesta desconocida por el pobrerío no uniformado – y por lxs uniformadxs con delantales que velan por nuestra salud -, el Jefe de Gabinete bonaerense Carlos Bianco, y el recientemente apuntalado ministro de Seguridad Sergio Berni, brindaron una conferencia de prensa en el Centro de Coordinación estratégica de la Policía de la Provincia de Buenos Aires compadeciéndose de las condiciones laborales de las «fuerzas del orden».
En esta ocasión, las receptivas autoridades señalaron que la cifra global prevista para solventar el Plan Integral de Seguridad anunciado consistirá en “inversiones por 40.000 millones de pesos”. Quien suponga que dicho monto será destinado a combatir robos y hurtos para que el ciudadano de buena conciencia circule en paz por las calles del país a cualquier hora del día, siéntase relevadx de intentar interpretar la realidad: La política no es lo suyo.
Al decir del dramaturgo judeo-alemán Bertolt Brecht, “corren malos tiempos para la lírica”.
El panorama descripto habilita a preguntarse si los mentores del “Estado en disputa”, que cambiaron la lucha callejera por los despachos oficiales, no pagarán un precio demasiado alto cuando adviertan que esto es más de lo mismo y decidan volver al redil de una revuelta que – estridente o asordinada – no se detiene.
Ya que ningún historiador o historiadora que se precie de tal podrá afirmar que el garrote consiguió alguna vez doblegar la voluntad popular de acceder a una vida que merezca ser vivida.-
En tanto, el arco de organizaciones sociales no oficialistas ha venido enarbolando consignas como “Ilegal es no tener donde vivir ¡Tierra para producir! ¡Viviendas dignas!”.
Y es así porque en el conurbano profundo y otras latitudes “abandonadas por la mano de Dios” el hambre y el frío no dan respiro.
La lucha popular tampoco: El último día de agosto tuvo lugar una importante jornada de protesta en Esteban Echeverría contra el hambre y la desocupación; tres días después se realizó otra de carácter nacional convocada bajo el lema “Por una cuarentena sin hambre: ¡Aumento de la mercadería para los comedores! ¡Aumento salarial ya!”; pocos días más tarde el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas apoyó la ocupación del porteño Café – Pizzería “Piazza” por parte de sus trabajadorxs, que llevan demasiado tiempo sin ver un peso… y la lista de conflictos en curso por causas similares se tornaría interminable, pero basta con unos pocos ejemplos para poner de manifiesto un creciente malestar en la bases de nuestra sociedad.
Hasta el momento, ninguno de esos reclamos ha obtenido una respuesta satisfactoria por parte de las autoridades, que asumieron prometiendo dar vuelta la funesta página del cuatrienio macrista, y ahora se escudan en la pandemia para explicar las trabas que enfrenta su gestión, como si cualquiera que se interese por la cosa pública ignorara que el destino se modela trazando una adecuada dirección de avance (bien distinta, por ejemplo, a prometer el pago de la deuda sin auditoría alguna y patear sus vencimientos a los gobiernos venideros)
Sin embargo, aunque los datos oficiales muestren que el delito no creció más que el año pasado, dicha preocupación se instaló en las encuestas y en las gestiones municipales del conurbano. En consecuencia, atendiendo a la inquietud de lxs dueñxs del país y de un medio pelo llevado hasta la paranoia por el periodismo amarillista, el gobierno nacional junto con las autoridades bonaerenses anunciaron el lanzamiento del Plan Centinela 2. En primera instancia se informó que se trataría de 12.000 millones de pesos que Nación destinará directamente a los municipios para la compra de 2.000 flamantes móviles policiales, la formación y reclutamiento de 10.000 nuevos efectivos, la refacción de 100 comisarías que se hallan en estado calamitoso, y la construcción de 6 nuevas cárceles. Como se podrá apreciar, aunque no se edifiquen barrios económicos, la obra pública no para. Además, se sumarán 4.000 nuevos gendarmes a los que ya recorren los barrios. El plan nació del clamor de los intendentes, que ven peligrar sus enjuagues ante la arremetida de los sin techo, y llega casi a la par de una batería de medidas anunciadas de forma frenética en modo pre-campaña electoral por un oficialismo ya definitivamente embarcado en la post-pandemia.
La reacción de los «ratis» – esa porción de explotadxs reclutada para aplastar los reclamos de su clase – no se hizo esperar. Concientes de que una vez más les tocará ser carne de cañón en las próximas revueltas que genere la hambruna, arremetieron a puro bocinazo en reclamo de aumentos salariales y mejores condiciones sanitarias, rodeando la residencia del Gobernador Kicillof. La mecha se encendió desde las redes sociales. Cortaron calles en ciudades del conurbano, La Plata y el interior de la provincia.
En lugar de condenar dicho levantamiento, con una celeridad de respuesta desconocida por el pobrerío no uniformado – y por lxs uniformadxs con delantales que velan por nuestra salud -, el Jefe de Gabinete bonaerense Carlos Bianco, y el recientemente apuntalado ministro de Seguridad Sergio Berni, brindaron una conferencia de prensa en el Centro de Coordinación estratégica de la Policía de la Provincia de Buenos Aires compadeciéndose de las condiciones laborales de las «fuerzas del orden».
En esta ocasión, las receptivas autoridades señalaron que la cifra global prevista para solventar el Plan Integral de Seguridad anunciado consistirá en “inversiones por 40.000 millones de pesos”. Quien suponga que dicho monto será destinado a combatir robos y hurtos para que el ciudadano de buena conciencia circule en paz por las calles del país a cualquier hora del día, siéntase relevadx de intentar interpretar la realidad: La política no es lo suyo.
Al decir del dramaturgo judeo-alemán Bertolt Brecht, “corren malos tiempos para la lírica”.
El panorama descripto habilita a preguntarse si los mentores del “Estado en disputa”, que cambiaron la lucha callejera por los despachos oficiales, no pagarán un precio demasiado alto cuando adviertan que esto es más de lo mismo y decidan volver al redil de una revuelta que – estridente o asordinada – no se detiene.
Ya que ningún historiador o historiadora que se precie de tal podrá afirmar que el garrote consiguió alguna vez doblegar la voluntad popular de acceder a una vida que merezca ser vivida.-
Efectivos policiales rodearon la residencia del gobernador Kicillof y piden no ser sancionados
Resumen Latinoamericano, 08 de septiembre de 2020.
Con un petitorio de siete puntos, abandonaron sus guardias y dejaron las calles sin patrulleros. Agencia El Vigía informó durante toda la madrugada.
De los 135 distritos bonaerenses, participan en la protesta policial parte de los efectivos de Mar del Plata, Bahía Blanca, Olavarría, Malvinas Argentinas, Pilar, Quilmes, La Plata, Junín, Ituzaingo, Hurlingham y algunos agentes de La Matanza.
Los policías quemaron neumáticos y utilizaron los patrulleros para cortar el tránsito, de manera coordinada y de noche, para que la protesta fuera más espectacular e intimidante.
Protestaron hasta cerca de las 4 de la madrugada, y se retiraron reclamando a las autoridades, además de mejoras salariales, no ser sancionados por la indisciplina.
Fue la primera protesta de La Bonaerense en muchos años, ya que incluso durante el gobierno de María Eugenia Vidal, en que los salarios comenzaron a sufrir fuertes retrasos y hasta les entregaron chalecos antibalas vencidos, no realizaron reclamos de tipo gremial de ninguna índole.
Así informó Agencia El Vigía desde sus cuentas en redes sociales:
Fuente: Agencia El vigia
En vez de sancionar a los policías que protestaron frente a la casa del Gobernador bonaerense, les aumentaron los sueldos
Resumen Latinoamericano, 8 de septiembre de 2020.

(
Tras la manifestación de efectivos de la Policía bonaerense, tanto retirados como en actividad, en reclamo de mejoras salariales, el ministro de Seguridad, Sergio Berni, y el jefe de Gabinete de distrito, Carlos Bianco, confirmaron esta mañana que entre el jueves y el viernes se hará un anuncio sobre aumentos en los ingresos de los uniformados, además de la presentación del plan integral de seguridad. «La situación salarial de nuestros efectivos viene con un retraso muy importante», indicaron los funcionarios.
«Estamos trabajando en adecuar los presupuestos para mejorar los salarios», dijo Berni y reconoció el trabajo de los miembros de la fuerza durante este contexto excepcional de la pandemia de coronavirus, en el que diez policías fallecieron por Covid-19 y más de 7000 contrajeron la enfermedad trabajando

Según Bianco, los ingresos de los policías tienen un retraso del 30% desde hace cuatro años. Sobre el aumento, el jefe de gabinete dijo que «estaba planeado y se quiere dar mayor certeza y tranquilidad a los miembros de la fuerza de seguridad».
Los funcionarios del gabinete de Axel Kicillof anunciaron que a fines de esta semana se presentará también el plan integral de seguridad para la provincia y novedades sobre la atención sanitaria de los efectivos, con sus propios centros de atención, y mejoras como las condiciones de acceso a la vivienda. «Hay policías que tienen que trasladase mas de 200 km del lugar donde vive a la zona donde trabaja», explicó Berni.
Al ser consultado sobre la protesta de ayer frente a la gobernación, el ministro dijo que la seguridad del gobernador «nunca estuvo amenazada». «Somos muy respetuosos porque atrás de una protesta hay que escuchar. La de ayer estaba compuesta, en su mayoría, por familiares y personal retirado y exonerado de la policía que sirve para apalancar una protesta de la fuerza». Y agregó: «Hoy, todos los policías fueron a trabajar a las tres de la mañana y los de la 7 empezaron a tomar el turno».
«Retraso en las condiciones de trabajo de las fuerzas de seguridad»
«Estuvimos siguiendo el tema con el gobernador y efectivamente hay un retraso en la consideración de las condiciones de trabajo de las fuerzas de seguridad», indicó esta mañana la ministra de Seguridad nacional, Sabina Frederic en Radio 10. Y agregó: «Hay una demora de siete años para los policías locales que se incorporaron durante el último tiempo del gobierno de Daniel Scioli y que no tuvieron ni los cursos de formación ni la posibilidad de ascender que tiene cualquier policía; es muy frustrante para cualquiera que entra a una actividad laboral, donde sabe que va a haber un horizonte de crecimiento profesional».
«Las fuerzas no tienen derecho a la sindicalización, por lo que estas protestas están por fuera del régimen disciplinario y son injustificables; pero mientras sucedían estas manifestaciones había operativos en distintos lugares del país y la policía siguió trabajando», reconoció la funcionaria nacional.
Sobre el plan de Seguridad bonaerense que se anunciará
- Financiamiento para la compra de equipamiento, tanto destinado a la Provincia como a los municipios.
- La construcción de 5000 plazas en alcaidías y unidades.
- A partir del año próximo se van a incorporar unos 10 mil nuevos agentes.
Bianco indicó que esos anuncios representan 40 mil millones de pesos: 10 mil millones para los patrulleros y tecnología, 20 mil para las nuevas unidades penitenciarias y otros 10 mil para la inversión corriente en la incorporación de los efectivos.
Otras protestas similares
La semana pasada, personal de seguridad autoconvocado (policías retirados y en actividad, como también penitenciarios y familiares) de Misiones mantuvo varias reuniones con el gobierno provincial para pedir mejoras salariales. Hubo entrega de petitorio y movilizaciones. Finalmente, hubo acuerdo entre las partes, según informaron medios locales.
El viernes, otro grupo de policías, esta vez riojanos, se convocó frente a la casa del gobernador Ricardo Quintela para pedir por aumento salarial, elementos de prevención ante el Covid-19 y que se sumen a retirados para rotar al personal durante la pandemia en La Rioja.
Venado Tuerto: un nuevo caso de gatillo fácil
Resumen Latinoamericano, 08 de septiembre de 2020.
Facundo Vaca tiene 19 años y es alumno de sexto año del Colegio Industrial, fue gravemente herido por un policía en la madrugada del domingo en la puerta de su casa. La versión policial habla de un disparo accidental. El fiscal Horacio Puyrredón ordenó ayer la detención del policía y la audiencia de imputación se realizará hoy. Hace 46 días y en la misma ciudad un chico de 22 años murió en una persecución policial.
Facundo Vaca esta en terapia intensiva en coma farmacológico al recibir un disparo en el pecho por parte de la policía a una distancia de 50 centímetros. Según la versión oficial, la policía declaro que el arma de fuego se disparó “de manera accidental en medio de un forcejeo”.
“Los hechos ocurrieron pasadas las 3 de la mañana, cuando un móvil policial emprendió la persecución del hermano de Facundo, un chico de 17 años, quien se trasladaba en moto junto con un amigo”según informó el sitio Venado24.com.
“De acuerdo con los testimonios, uno de los policías sacó su arma y le disparó en el pecho con una bala de fogueo a una distancia de 50 centímetros a Facundo, quien se encontraba dentro de su vivienda. Debió ser hospitalizado y con el paso de las horas se conoció su delicado estado de salud, dado que se encuentra en terapia intensiva en coma farmacológico” informaba Venado24.com.
El secretario de Relaciones Institucional del Ministerio de Seguridad, Jorge Lagna, aseguró que se inició una investigación interna sobre el desempeño del agente que disparó, además de ponerse a disposición de la investigación judicial. En tanto, el fiscal Horacio Puyrredón ordenó ayer la detención del policía y la audiencia de imputación se realizará hoy. La caratula será Homicidio en grado de tentativa.
El pasado 25 de julio, un chico de 22 años llamado Lucas Cabral, perdió la vida luego de impactar con uno de los patrulleros que lo venía siguiendo. El periodista Mauro Camillato, de Venado24.com, escribió que “Lucas venía en su moto de la casa de un amigo en la noche del sábado 25 cuando se cruzó con un móvil policial, como no tenía casco y además circulaba en horario prohibido en épocas de cuarentena, decidió acelerar. A partir de ahí se inició una exagerada y desproporcionada persecución policial que sumó varios patrulleros más (algunos testigos hablan de hasta diez móviles) y que culminó en calle Chile (Lucas circulaba en contramano por dicha calle) y Cabral cuando otro móvil se le cruzó y provocó la colisión que posteriormente causó la muerte del joven de sólo 22 años”.
Fuente: AnRed
Envio:RL





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