09/11/2020 CAUSA POZO DE BANFIELD
"Es hora de que los jueces hagan su trabajo", reclamó Teresa Laborde, nacida en cautiverio
Así sintetizó la mujer sus expectativas respecto del juicio a 18 represores por los delitos cometidos durante la última dictadura militar contra casi 500 víctimas en los centros clandestinos de detención conocidos como Pozo de Quilmes, Pozo de Banfield y El Infierno, que se desarrolla en el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata.
Por Diana López Gijsberts
Teresa Laborde nació hace 43 años en el asiento de un patrullero en el que su madre Adriana Calvo, atada y con los ojos vendados, era llevada al centro clandestino conocido como Pozo de Banfield, y reclamó: "Es hora de que los jueces hagan su trabajo, no sobreviví para ver a los represores en sus casas".
"No sé qué pensaría mi mamá sobre el inicio de este juicio, a ella le habría tocado repetir, una vez más, su testimonio; yo lo que pienso es que es hora de que los jueces hagan su trabajo, después de más de 40 años de espera, ahora les toca hacer su parte", exigió en diálogo con Télam Teresa Laborde. "Teresa la que nació presa", como solían decirle los detenidos que compartieron cautiverio con su madre, Adriana Calvo en el Pozo de Banfield.
El Tribunal Oral Federal 1 de La Plata comenzó a juzgar el 27 de octubre último a 18 represores, entre ellos Miguel Etchecolatz y el médico policial Jorge Bergés, por los delitos cometidos durante la última dictadura militar contra casi 500 víctimas en los centros clandestinos de detención conocidos como Pozo de Quilmes, Pozo de Banfield y El Infierno, que funcionó en la Brigada de Lanús.
A raíz de la pandemia de coronavirus, el juicio se desarrolla por videoconferencia. De los 18 represores, solo Etchecolatz y el imputado Jorge Di Pasquale están detenidos en el penal de Campo de Mayo; el resto fue beneficiado con el arresto domiciliario y en cada audiencia es posible verlos cómodos y tranquilos, sentados en el living o el dormitorio de sus casas. Algo que enfurece a la mujer nacida en cautiverio.
Teresa habla y es como si se volviera a oír la voz clara y firme de Adriana Calvo, la primera sobreviviente de un centro clandestino que declaró en el Juicio a las Juntas, exigiendo justicia, en su carácter de víctima y testigo de las atrocidades sufridas por sus compañeras y compañeros con las que compartió detención en diversos centros que funcionaron en territorio bonaerense.

"Ver a (el médico policial Jorge) Bergés, en su casa, contándole a los jueces los atentados que sufrió es una tomadura de pelo, una falta de respeto para los sobrevivientes, los familiares, las abogadas querellantes. ¡Tantos años esperando el juicio y verlos así en su casa!", se quejó Teresa.
Remarcó que "los sobrevivientes hicieron su parte: dieron testimonio y muchos se murieron de viejos, de cáncer, y no llegaron a ver este juicio. Ellos pelearon su segunda vida, porque salir de eso (sobrevivir a la dictadura) es una segunda vida, y hoy siento que los jueces no están haciendo su parte".
Adriana Calvo fue una de las sobrevivientes de la dictadura que no alcanzó a ver el juicio que sigue el TOF 1 de La Plata, pero los jueces y los 18 represores imputados sí podrán verla a ella ya que en la audiencia de mañana se prevé la transmisión de la declaración de Adriana Calvo en anteriores juicios, relatando lo padecido en el Pozo de Banfield.
En 1977, Adriana era investigadora docente de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata y, a pesar que la dictadura había prohibido y perseguía toda actividad gremial, militaba en la agremiación docente de esa institución desde donde en diciembre de 1976 reclamaban por la desaparición de otro docente de esa casa de estudios, Carlos De Francesco.
Corría febrero de 1977 cuando una patota irrumpió en el domicilio de Adriana, en momentos en que se hallaba junto a su hijito Santiago de un año y medio, ya que su hija mayor Martina, de 3, se había quedado a dormir por primera vez en la casa de su abuela materna. Los policías sacaron de la vivienda a Adriana y su hijo, y ya en la calle, cuando se aprestaban a introducirlos en un automóvil, una vecina que vio la escena se animó a intervenir y reclamó al niño.
"´Es mi nieto, no se lo lleven´, dijo esa vecina y así se salvó mi hermano de ser llevado con mi mamá", contó Teresa, que en ese momento llevaba 6 meses de gestación en la panza de Adriana. Primero, estuvo secuestrada en la Brigada de Investigaciones de La Plata; luego, en el Destacamento Arana y en la comisaría quinta de La Plata, donde el 15 de abril de ese año comenzó la labor de parto.
Atada y con los ojos vendados, Adriana fue subida a la parte trasera de un patrullero y a mitad del viaje dio a luz a su beba, Teresa, que debido al traqueteo del auto cayó del asiento y quedó colgada del cordón umbilical.
Años más tarde, Adriana recordaría ese momento: "Hice la promesa de que, si mi beba vivía y yo vivía, iba a luchar todo el resto de mis días porque se hiciera justicia". Y así hizo, declarando en más de 15 juicios y lo hará de nuevo mañana cuando una vez más se oiga cómo parió a Teresa cuando era llevada al Pozo de Banfield, donde la recibió el médico Jorge Bergés, que de manera brutal le sacó la placenta y la obligó a limpiar la camilla y baldear el piso antes de permitirle tomar en brazos a su beba.
"Me dejaron colgada del cordón umbilical, sacaban la placenta a golpes y hoy están en sus casas; y uno de los militares hasta pidió en la audiencia pasada que quiten la foto de mi mamá y de Nilda Eloy (otra sobreviviente ya fallecida) porque era ´susceptible´. Es una payasada, estoy indignada, ¡quiero que estén en la cárcel!", reclamó Teresa.
La mujer recordó que supo el contexto en el que había nacido cuando tenía 6 años, poco antes de que su madre declarara en el Juicio a las Juntas, que iba a ser televisado. Adriana y su marido, Miguel Laborde, sentaron a los 3 hijos en la cama y le contaron lo sucedido.
"Ella no tenía miedo, sufrimos muchas amenazas pero no tenía miedo, o tal vez sí y lo ocultaba a los hijos. Era una mujer muy alegre y tenía muchos amigos", recordó Teresa, que pudo compartir con su madre otro nacimiento: el de su primer hijo, hace 14 años.
Explicó que su obstetra, sabiendo lo que había padecido Adriana al parir a Teresa, le permitió estar presente en el parto de su hija: "Vos tenés que estar ahí", le dijo la médica y Adriana pudo ver el nacimiento de su primer nieto y primer hijo de la niña que parió presa. "De la emoción se desmayó", recordó Teresa.
"Yo intento ser feliz, no quejarme porque soy la única bebé que salió con su mamá (de un centro clandestino de detención)", afirmó y agregó rotunda: "Pero yo no sobreviví para que me tomen el pelo y ver a los represores en su casa".
Teresa, al igual que lo hiciera su madre hace 43 años, también se prometió luchar para hacer justicia "hasta que que los represores estén en cárcel común y efectiva", concluyó.
Pozo de Quilmes: los relatos de Adriana Calvo y María Cristina Gioglio estarán presentes en la audiencia de hoy por exhibición de videos
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noviembre, 2020
Hoy continuará el juicio que se realiza en el Tribunal Oral Federal en lo Criminal N° 1 de La Plata por los delitos de lesa humanidad cometidos por las Brigadas de Investigaciones de Quilmes, Banfield y Lanús, durante la última dictadura cívico militar.
Será la tercera audiencia del proceso que se realiza a través de la plataforma Zoom y que contará con la proyección de las exposiciones de Adriana Calvo y María Cristina Gioglio, sobrevivientes de los centros clandestinos de detención Pozo de Banfield y Pozo de Quilmes.
La semana siguiente, en la cuarta audiencia, será el turno de escuchar el testimonio de Nilda Eloy que también será incorporado a través de la emisión de los videos de declaraciones anteriores.
Adriana Calvo fue la primera testigo en el Juicio a las Juntas Militares en 1985 y su testimonio fue fundamental para esclarecer la apropiación de menores durante la dictadura en los centros clandestinos que funcionaron en el territorio provincial.
En el año 2000, en el Juicio por la Verdad de La Plata, su declaración fue primordial además para recabar prueba. Allí narró detalles sobre lo que vio entre el 4 de febrero y el 28 de abril de 1977 en su paso por cuatro centros clandestinos.
En este juicio se proyectará la declaración que realizó en el Juicio Oral del llamado Circuito Camps. La sobreviviente, quien había pasado por el Pozo de Arana y la Comisaría 5ta, tuvo a su hija Teresa mientras la policía la trasladaba hacia el hacia el Pozo de Banfield y había afirmado “Estaba con las manos atadas y no la podía agarrar. No me habían cortado el cordón y Teresa se cayó entre los asientos”.
Como integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, recopiló información para que se conozcan los delitos aberrantes a los derechos humanos cometidos durante la dictadura. Fue una de las sobrevivientes que denunció el maltrato que le propinó el médico de policía Jorge Bergés, imputado en este juicio, uno de los cuales cuenta con el beneficio de la prisión domiciliaria quien en la segunda audiencia fue indagado y no quiso declarar como el resto de los genocidas en el banquillo. (ver aparte: la última audiencia)
En el Pozo de Banfield, Bergés estaba en el centro de operaciones y fue quien le ordenó a Adriana Calvo que desnuda limpiara su placenta y el lugar donde luego la había “asistido” mientras él y otros policías se burlaban. “Era como estar en el infierno”. Adriana falleció el 12 de diciembre de 2010, ejerciendo el cargo de titular de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos.
María Cristina Gioglio integraba el PCML cuando fue secuestrada en diciembre de 1977 y permaneció detenida-desaparecida en los Centros Clandestinos de Detención que funcionaron en la Brigada de Investigaciones de Quilmes y el Destacamento de Arana, y luego fue presa política en la Cárcel de Devoto.
Al igual que Adriana Calvo fue integrante de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos y al momento de su fallecimiento, de la Unión por los Derechos Humanos de La Plata, siendo querellante en este Juicio por los crímenes cometidos en los Pozos de Banfield y de Quilmes.
Gioglio era conocida en La Plata por integrar movimientos feministas que participaron de las luchas por la iguadad de género. Desde la década del 90, había formado parte de la Casa de la Mujer Azucena Villaflor.
Como luchadora por los derechos humanos había participado activamente de Justicia Ya, la coordinación de querellantes en los juicios de lesa humanidad, y prestó testimonio en el Juicio por la Verdad de La Plata en diciembre de 2000. También declaró en España, cuando regían las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, en Argentina.
Esta mañana se proyectará el testimonio que Cristina brindó en el denominado Juicio por “Circuito Camps”, que fue clave para la condena a los genocidas. Cristina falleció el 12 de enero de este año en La Plata, luego de luchar contra una larga enfermedad. El juicio seguirá este martes 10 de manera virtual y es transmitido por las redes sociales de la Comisión Provincial por la Memoria (YouTube y Facebook), el Centro de Investigación Judicial (CIJ TV por YouTube), y la Retaguardia (YouTube).
Fuente:InfoSur


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