28 de febrero de 2021

CHILE.

 

Por constituyentes desde los 

movimientos sociales





















Por Andrés Kogan Valderrama, Resumen Latinoamericano, 26 de febrero de 2021.

El 11 de abril se realizan las elecciones para elegir a los y las constituyentes que deben discutir y redactar una nueva Constitución para el país.

A propósito del inicio de la campaña electoral para la elección de constituyentes el próximo 11 de abril, luego de más de 200 años de historia de constituciones antidemocráticas, la discusión sobre quiénes debieran ser las personas más indicadas para ser parte de la Convención Constitucional se hace fundamental.

Si bien la conformación de esta Convención Constitucional será de carácter paritaria y tendrá escaños reservados para los pueblos indígenas, deja muchas dudas con respecto a las posibilidades reales de que candidatas/os independientes de partidos políticos, que son parte de movimientos y organizaciones sociales, puedan ser elegidas, considerando la enorme cantidad de listas existentes, que llega a más de 70.

De ahí que el desafío de escribir una Constitución en la cual sean parte personas provenientes de movimientos sociales se vuelve una dificultad, considerando que los partidos políticos tradicionales usarán toda su maquinaria electoral en los distritos que están presentes (alcaldes, concejales, diputados, senadores), siendo además beneficiados a través de la franja electoral televisiva, la cual dejará afuera a muchas candidaturas independientes.

chile constitucion nacional la-tinta

El riesgo, por lo tanto, de que la Convención Constitucional sea conformada por la misma clase política de los últimos 30 años, y que las demandas de los movimientos sociales (impulsadas fuertemente durante la revuelta de octubre de 2019) no estén presentes en aquel órgano, es algo esperable. Sobre todo, considerando que la derecha chilena va más unida que nunca en esta elección (neoliberal y neofascista) y que, para aprobar los artículos futuros de la Constitución, se necesitarán los dos tercios de los votos.


De todas formas, la necesidad de darle visibilidad a listas y candidatas/os alternativos y críticos a los poderes existentes, provenientes de los movimientos sociales de los últimos 20 años en Chile, se vuelve muy necesario en estos momentos, dentro de un país con tan altos niveles de concentración en los medios de información.


Las candidaturas críticas son muchas para nombrarlas todas, pero, en lo que respecta a listas comprometidas con construir un país feminista, socio-ambiental y plurinacional, es muy interesante lo que están haciendo, por ejemplo, “La Lista del Pueblo”, “Movimientos sociales: unidad de independientes” y “Voces Constituyentes”, las cuales están fuertemente arraigadas territorialmente.

Me parece que nombres provenientes de organizaciones como el Movimiento por el Agua y los Territorios (Francisca Fernández Droguett, Lucio Cuenca y Camila Zárate), y la Coordinadora Feminista 8M (Natalia Corrales, Karina Nohales y Alondra Carrillo) se deben apoyar si se quieren transformaciones importantes. Lo mismo con candidaturas que son referentes del pueblo mapuche, como lo son Elisa Loncon, Natividad Llanquilleo y la machi Francisca Linconao.

Todas esas candidaturas han mostrado una tremenda historia de lucha política en sus organizaciones y territorios durante estos años, las cuales han buscado incesantemente la descolonización, despatriarcalización y desmercantilización dentro de un país que se vendió al mundo como un modelo de vida a seguir, mientras era sostenido por una matriz productiva privada y extractiva dominada por hombres de sectores altos, profundizando así el racismo, clasismo y machismo imperante.

Por suerte, gracias a la revuelta de 2019, ese imaginario del Chile exitoso y emprendedor se está derrumbando, más allá de que la derecha pinochetista siga creyendo lo contrario y que parte de la izquierda quiera hacerle meras reformas cosméticas al neoliberalismo, como las realizadas entre 1990 y 2009.

Por eso, si bien esta elección de constituyentes es un paso para democratizar el país, no es lo más importante, cómo creerán los grandes medios concentrados. Planteo esto, ya que independiente de quien sea elegida/o para redactar la nueva Constitución el próximo 11 de abril, quienes debieran instalar realmente los temas son los cabildos locales auto-convocados, conformados por las mismas comunidades, por intermedio de asambleas vecinales.

Chile renace constitucion la-tinta
Imagen: EFE

Por lo mismo, es fundamental que, para construir este nuevo proyecto de vida colectivo del país, la nueva Convención Constitucional no deba ser una mera cámara representativa más, como las del Congreso, en donde sus integrantes se mandan solos, sino que estén obligados a relacionarse activamente con comunidades movilizadas y organizadas, a través de mecanismos de participación vinculante.

En definitiva, la democracia en Chile no solo tiene que ser representativa, sino también participativa, comunitaria, descentralizada y sin caudillos, aunque nos hayan mal acostumbrado a creer lo contrario, por décadas, las elites, en un país que esta vez tiene, por primera vez en su historia, la posibilidad de construir su propio destino.

Fuente: La tinta / Imagen de portada: Celag




Un tanque frente a un jardín infantil, 

la militarización cotidiana y el 

estallido que se viene





















Por Daniel Fauré Polloni. Opal Prensa, Resumen Latinoamericano, 26 de febrero de 2021.

¿Se imagina ir a dejar a su hija o hijo al Jardín Infantil y ver que en la puerta hay un tanque? La foto que les comparto es de hace unos días. Un centro de la JUNJI con un tanque blindado “anfibio” en su frontis, en una de las calles principales de Quidico, una caleta de pescadores ubicada entre Cañete y Tirúa. No es para nada un acierto fotográfico, es la realidad cotidiana que se vive en el Wallmapu. Una forma de violencia estatal que estamos peligrosamente naturalizando como sociedad.

La militarización ya llegó

Los llamados desesperados de organizaciones de ultraderecha como APRA Araucanía pidiéndole al presidente Piñera Estado de Sitio y el envío de militares que “disparen a matar” a la macrozona sur -avalados en sus dichos por el mismo General Director de Carabineros que pide incorporar a las FF.AA. “con todas sus capacidades”2– pueden hacernos creer que el sector no tiene presencia militar. Pero la tiene, hace mucho rato, reforzada por el mismo gobierno de Piñera. De hecho, el modelo de tanque de la foto llegó al sector presentado con bombos y platillos por el mismo presidente, en julio del 20183, cuando anunció la llegada del tristemente conocido “Comando Jungla” a la zona4. Dotación de tanques a los que se les sumó un grupo de modelos similares en diciembre del 2019, a días que iniciara la revuelta popular del 18 de octubre5.

Como he sostenido en escritos anteriores, uno de los problemas más graves que tiene Carabineros de Chile como institución es que no tiene carácter de policía civil. Es decir, se ha convertido aceleradamente en un ejército que utilizan los gobiernos de turno contra la población civil, a través de una brigada desplegada masivamente a través del país -Fuerzas Especiales de Carabineros, hoy, rebautizadas como Unidades COP- y una brigada más selecta para ciertos territorios -el Grupo de Operaciones Especiales, GOPE-. Por ello, la militarización que se discute en estos días no es una novedad, sino una realidad cotidiana que ya se venía instalando peligrosamente previo al 18 de octubre del 2019 -cuando se volvió generalizada a nivel nacional-, siempre con la constante de ser una respuesta inmediata frente a levantamientos territoriales que cuestionaban el modelo económico extractivista, el modelo político de democracia “de baja intensidad” o la restricción de derechos sociales (“Guerra del Gas” en Punta Arenas en el 2011, levantamiento de Aysén y de Freirina en el 2012, “Mayo chilote” en el 2016, solo por nombrar algunos).

En ese sentido, lo novedoso de estos días vienen a ser estas proclamas exacerbadas que están levantando algunos sectores políticos de derecha llamando a sumar a las Fuerzas Armadas a esta política de militarización de la vida cotidiana, demanda amplificada ahora por una amplia cobertura de los grandes medios de comunicación .

En esa línea, en todos los casos anteriores el problema de fondo es el mismo: una sociedad dividida en clases, donde una de ellas -la clase dominante- controla el poder del Estado y su respectivo monopolio de la fuerza y lo ocupa, sin reservas, en función de sus propios intereses de clase, dejando a la gran mayoría (la clase media y la clase popular) echada a su suerte. Por eso, más allá de los necesarios estudios y debates que debemos hacer sobre cómo las clases sociales se han modificado en el contexto actual, lo que estamos presenciando es la vieja lucha de clases reapareciendo porfiadamente en escena. Como dice el dicho: se puede decir más fuerte, pero no más claro.

Ahora, no es que la derecha política, que hoy es gobierno y ocupa el poder coercitivo del Estado, no sepa esto. Lo sabe, con lujo de detalles. Por ello, su apuesta por profundizar la militarización es básicamente una respuesta de clase frente a la posibilidad de perder sus privilegios. Lo que sostengo como idea a trabajar es que lo que estamos viviendo en estos días es una especie de “profundización preventiva” de la militarización, estrategia que responde al complejo contexto que estamos viviendo donde, hace solo un año atrás, éramos parte del ciclo de protestas más importante de los últimos 30 años y se extendía por los territorios un interesante proceso de politización popular y de desborde político popular7 que quedó inconcluso.

Por eso, creo que cuando el canciller Allamand dice que Chile “ha recuperado la normalidad luego del estallido”8 lo que está haciendo es una prueba: un pequeño ejercicio de violencia simbólica a través de una frase provocadora e insultante, que se lanza como como una sonda para medir la reacción de sus dichos, porque él -y la clase social que representa- sabe que esta aparente “normalidad” de hoy, que puso en pausa la revuelta popular y salvó a su clase social de perder sus privilegios, no es fruto de un notorio mejoramiento de las condiciones de vida de la población, sino consecuencia de una pandemia mundial que nos obligó a encerrarnos en nuestras casas.

¿Se viene el estallido? Si, en el verano del 2022

La militarización -y su profundización- será un tema recurrente en los próximos meses. No es casual que un tanque blindado similar al de la foto haya sido utilizado para reprimir manifestantes el viernes pasado en Plaza Dignidad, a la par de que el Subsecretario Galli señalara que lo que se ve en esas manifestaciones es: “delincuencia pura y que la única demanda es la libertad de las personas que han cometido delitos en el contexto de desórdenes públicos”9. Provocativa declaración -como la de Allamand-, ya que esas personas que según él “cometieron delitos” son las y los presos políticos que su gobierno tiene tras las rejas, con prisiones preventivas excesivas y sin juicio alguno, y el “contexto” fue la mayor protesta social desde los años 80, que dio la vuelta al mundo, y no un simple “desorden público”.

Será un tema recurrente porque se vienen nuevos estallidos sociales y, con ellos, nuevos cuestionamientos desde abajo a los privilegios de la clase dominante, la que está buscando adelantarse a la jugada. Y ojo que esta predicción no la hacemos los cientistas sociales de izquierda, sino el mismísimo Fondo Monetario Internacional (FMI). Para quienes no lo conozcan, el FMI es una organización financiera internacional nacida en 1945 y dependiente de las Naciones Unidas. Desde 1976, esta organización -con sede en Washington, Estados Unidos- otorga créditos a los Estados sobre todo en contextos de crisis financieras internacionales. Una organización bien conocida en nuestro continente ya que cada vez que se ha aparecido en él, sus ayudas vienen condicionadas a los famosos “planes de ajuste estructural” que, en palabras simples, son presiones a los Estados para torcer sus economías hacia el libre mercado, reduciendo el gasto público a través del recorte de programas y servicios sociales10.

En un informe recientemente emitido titulado “Las repercusiones sociales de las pandemias”, escrito por los economistas del Departamento de Estudios del FMI Philip Barrett y Sophia Chen11, esta institución alerta sobre una posible oleada de estallidos sociales tras la pandemia, tal como ha ocurrido en eventos similares en siglos pasados.

Las razones que argumentan son simples. Para ellos, la pandemia: “pone de manifiesto las fracturas ya existentes en la sociedad: la falta de protección social, la desconfianza en las instituciones, la percepción de incompetencia o corrupción de los gobiernos”. Todo ello, sumado al aumento de la desigualdad social que ha traído el confinamiento, y que ha “hecho recrudecer las tensiones entre clases sociales”, llevaría a desatarse el “malestar social” acumulado, llevando incluso a crisis políticas y derribamiento de gobiernos.

Pero este informe es solo uno de otros tantos similares. En octubre del 2020, los economistas del FMI Tahsin Saadi Sedik y Rui Xu publicaron un informe titulado “Un círculo vicioso: Cómo las pandemias conducen a la desesperación y al malestar social”12 donde incluso se atreven a proyectar, en base a estadística comparada, una fecha de inicio de estos estallidos: el verano europeo del 2022, fecha en que se proyecta que la pandemia estaría controlada y podríamos empezar a hacernos cargo de la triste realidad tras su paso.

A frenar la “profundización preventiva” de la militarización

Como se señaló anteriormente, la nueva oleada de militarización que estamos viviendo -alentada por la clase política civil y los grandes medios de comunicación- es una acción de carácter preventivo. O más bien una profundización preventiva. Sabemos que el gobierno le teme a una arremetida por parte de comunidades mapuche, que intensifique y radicalice la legítima recuperación territorial, pero también le teme -y quizás más- a que ese proceso sea un ejemplo que envalentone al pueblo mestizo pobre chileno, que fue el protagonista de la rebelión popular del 18 de octubre (y que, no por casualidad, enarboló banderas mapuche en cada barricada que se dio en nuestros mestizos territorios) y que ese pueblo también decida retomar lo que quedó pendiente cuando llegó la pandemia.

Y ojo que en este análisis de una nueva oleada de militarización no estamos solos. Es el mismo FMI el que señala en el primer informe citado que: “En algunos casos, los regímenes en el poder también pueden aprovechar una emergencia para consolidar su poder y reprimir la disidencia. Hasta la fecha, la experiencia de la COVID-19 se ajusta a este patrón histórico”13.

En ese sentido, los esfuerzos que desplegará el gobierno en estos días por avanzar en la militarización de una zona ya fuertemente militarizada como es el Wallmapu, son su ensayo general de cómo enfrentará el complejo escenario de movilización social que deberá afrontar a nivel nacional postpandemia. Por ello, parece de suma urgencia frenar todo intento que se haga por profundizar esta militarización, demostrando lo falaz de sus argumentos, denunciando sus peligros, evidenciando su carácter de clase y oponiéndose a su implementación.

En esa línea, si bien no me siento capaz de dar receta alguna de cómo hacerlo -ya que creo que ese es un debate general que debemos dar los territorios organizados-, si creo que uno de los primeros pasos es precisamente desmontar en nuestras cabezas lo naturalizado que tenemos diversas expresiones de violencia política estatal como, por ejemplo, el toque de queda y los patrullajes militares (que han demostrado su inutilidad como medidas sanitarias), o el uso de armamento de guerra para reprimir legítimas protestas sociales. Cada naturalización es, en el fondo, un avance para ellos, la clase social dominante que busca construir un Estado Policial para resguardar sus privilegios. Cada cuestionamiento a esas escenas que se nos han hecho cotidianas -como ver un tanque frente a un jardín infantil- es un gesto que nos puede permitir la sana crítica y, desde ahí, el imaginar otro futuro posible donde esas formas de violencia sean inaceptables.

A fin de cuentas, recogiendo la predicción del mismísimo FMI, no vamos a esperar, como clase popular, hasta el verano del 2022 para retomar masivamente la construcción de un nuevo Chile, ¿cierto?

*Historiador Social y Educador Popular. Académico del Departamento de Historia de la USACH e Integrante de “Memorias de Chuchunco”.

NOTAS:

2.-Ver:https://www.elmostrador.cl/dia/2021/02/23/general-director-de-carabineros-dice-que-se-deben-incorporar-a-las-fuerzas-armadas-con-todas-sus-capacidades-en-la-araucania/

3.-Ver:https://www.eldesconcierto.cl/nacional/2018/06/28/fotos-tanques-ultimo-modelo-pinera-presenta-el-nuevo-armamento-que-llego-a-la-araucania.html

4.-El “Comando Jungla” es un comando del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros, entrenados en Colombia y Estados Unidos en el combate contra grupos terroristas. Ver: https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2018/06/28/comando-jungla-pinera-presenta-policia-antiterrorista-que-operara-en-zona-de-conflicto.shtml

5.-Ver: https://www.infodefensa.com/latam/2019/12/02/noticia-ejercito-chile-recibira-fondos-compra-vehiculos-blindados.html

6.-Demás está decir los nexos que los dueños de estos grandes medios de comunicación tienen con las empresas que promueven convertir esta macrozona en una nueva “zona de sacrificio”, a través del desarrollo del extractivismo forestal.

7.-Para profundizar sobre estos procesos, recomiendo: Sofía Brito y Daniel Fauré: “Proyectar nuestro desborde popular más allá del apruebo”. Ver: https://radio.uchile.cl/2020/10/25/proyectar-nuestro-desborde-popular-mas-alla-del-apruebo/

8.-Ver:https://www.latercera.com/politica/noticia/allamand-asegura-ante-la-onu-que-chile-ha-recuperado-su-normalidad-a-mas-de-un-ano-del-estallido-social/6OIWYXMJWFFFDDER5XZSOWTRHM/

9.-Ver:https://www.elmostrador.cl/dia/2021/02/22/subsecretario-galli-y-protestas-de-los-viernes-en-plaza-italia-no-hay-ninguna-demanda-social-lo-que-hay-es-delincuencia/

10.-Interesante sería destacar, en esta línea, lo realizado por el nuevo gobierno de Bolivia encabezado por Luis Arce (MAS) que decidió, hace una semana, devolver íntegro al FMI el préstamo por 352 millones de dólares que le otorgara el año pasado esa institución a su antecesor, el gobierno golpista encabezado por la derechista Jeanine Añez. De igual manera, el Banco Central Boliviano declaró que interpondrá acciones legales contra los funcionarios gubernamentales que hayan tenido responsabilidad en la gestión del préstamo. Ver: https://interferencia.cl/articulos/bolivia-decide-devolver-prestamo-del-fmi-de-mas-352-millones-de-dolares-conferido-el-ano



Manifestantes ocuparon Plaza de 

la Dignidad



















Resumen Latinoamericano, 26 de febrero de 2021.




¡No a la represión de los pueblos! 

¡Por el fin de la militarización del 

Wallmapu!











































Resumen Latinoamericano, 26 de febrero de 2021

Desde los sectores populares y en lucha, constituidas por esta humanidad solidaria, digna, humilde y rebelde del pueblo chileno queremos hacer llegar un doble mensaje en estos momentos convulsos:

El primero, un llamado de alerta máxima y de accionar consecuente a todos los sectores populares de Chile, Wallmapu y de Nuestra América, dado la gravedad de los últimos anuncios del criminal Piñera que nuevamente ha decretado una ofensiva invasora y represora en el Wallmapu, luego del rotundo fracaso político y militar en Temucuicui, el pasado 7 de enero.

Centenares de militares y efectivos de Fuerzas Especiales de Carabineros y una decena de carros blindados se encuentran apostados en el cruce Peleco, al sur de Cañete. Se trataría de la instalación de un punto de control permanente. Esta ofensiva militar responde al llamado de latifundistas y empresa forestales para copar el territorio y contener el avance de la resistencia mapuche.

Los pueblos y organizaciones en lucha nos declaramos en apoyo irrestricto de las comunidades y Lov en resistencia, los cuales han demostrado de forma cotidiana la profundización histórica de la dignidad autónoma ante el capitalismo, el racismo y el colonialismo.

El control territorial y las formas de lucha de esos sectores del Pueblo Mapuche, han demostrado la vía política social que a través del tiempo ha podido recoger el sentir y la viabilidad de la vida mapuche. No
fueron las conadis, ni las políticas de integración, ni menos la represión lo que ha devuelto la dignidad al Pueblo ni menos al Mapuche.

Esta se ha venido constituyendo por ellas y ellos mismos y se seguirá
generando desde la niñez más hermosa hasta la ancianidad más humilde y digna.

Todo nuestro respeto apoyo y newen a ese sector en lucha por la liberación
Nuestro segundo mensaje, es una denuncia abierta a los sectores retrógrados, conservadores, militaristas y reaccionarios que sólo pretenden por su racismo más aberrante militarizar los territorios del Wallmapu, desconociendo la usurpación histórica del Estado chileno y los capitales transnacionales, intentando nuevamente generar una profundización de un escenario de conflicto que sólo traerá mayores niveles de violencia en defensa de los intereses mezquinos de las grandes forestales y latifundistas.

Piñera, su gabinete, el alto mando militar y las policías ya tienen sus manos con sangre y no debemos aceptar que se agudice la represión utilizando a las policías ni menos a las fuerzas armadas, ambas instituciones corruptas, que demuestran que solo están al servicio de los sectores del poder.

¡A desmilitarizar el Wallmapu! ¡Disolución de Carabineros!

¡Los milicos a sus cuarteles y cárcel a los corruptos y asesinos!

¡Wallmapu libre!

¡Libertad a los presos políticos mapuche y a los de la revuelta popular!

¡Fuera forestales, hidroeléctricas y latifundistas del Wallmapu!

¡Solo los pueblos ayudan a los Pueblos!

Desde diversos territorios, 25 de Febrero, 2021.

Suscriben esta declaración las asambleas y organizaciones populares del Encuentro del 18 y 19 en Concepción, además de otras organizaciones que han decidido sumar

  1. Asamblea popular auto- convocada Chillán
  2. Asamblea de Mujeres Pobladoras de Wallpen
  3. Asamblea comunal de Valdivia
  4. Asamblea Autoconvocada Plurinacional y Feminista de Tarapacá, Iquique
  5. Asamblea Popular Wallpen
  6. Asamblea popular auto convocada de Lomas Coloradas
  7. Coordinadora Chorera de Talcahuano
  8. As. Territorial San Juan
  9. Maipú Poniente Organizado
  10. COPOLAC
  11. Radio Bemba
  12. Asamblea Popular de Secundarias Feministas (Asepfem)
  13. Asamblea La Condell
  14. Asamblea Barrio Yungay
  15. Asamblea Barrio Puchacay
  16. Cabildo por los DDHH Quilpué
  17. Radio Popular La Revuelta
  18. Escuela Popular Teresa Flores
  19. Resistencia y Libertad
  20. Asamblea Territorial Sector Sur de Villa Alemana
  21. Red de Abastecimiento Popular (RAP)
  22. Asamblea Territorial El Once de Villa Alemana
  23. Asamblea Popular Barrio Norte
  24. Asamblea popular de Illapel
  25. Asamblea Vecinal los Pinos Quilpué
  26. Asamblea Lauca Arica
  27. Grupo de Acción Camilo Catrillanca
  28. RDT los Ríos
  29. Agrupacion mapuche Williche urbana Kupay Antu Newen
  30. Corral sin puerto industrial
  31. La rebelión del Matico
  32. Asamblea Autoconvocados Villa Los Héroes Maipú
  33. Escuela de agroecología Germinar de la provincia de Petorca
  34. Florida autoconvocadas
  35. Asamblea anarquista del biobio
  36. Asamblea Chiguayante organizado
  37. Colectivo No Mas Presxs Por Luchar
  38. Mujeres Chiwayantü
  39. Asamblea Popular de Secundarias Feministas
Envio:RL


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