31 de marzo de 2021

"600 cuerpos". Desapariciones, prófugos y una investigación que une a víctimas argentinas e italianas en busca de Justicia.

 

"600 cuerpos". Desapariciones, prófugos y una investigación que une a víctimas argentinas e italianas en busca de Justicia


El documental coproducido por RAI News 24 y Télam pone el foco en el caso de Carlos Luis Malatto, cuya extradición está pendiente












Portada de la emisión italiana del documental, coproducido por RAI y por Télam y emitido en la Semana de la Memoria

El mayor del Ejército y abogado Jorge Antonio Olivera, condenado a 
perpetua por crímenes de lesa humanidad, fue el máximo responsable, 
en tanto Jefe de Inteligencia del Regimiento de Infantería de Montaña 22 
con asiento en San Juan, del secuestro y desaparición de 60 personas 
durante la dictadura cívico militar, entre ellas la ex modelo y militante 
social cristiana Marie Anne Erize, el rector fundador de la Universidad 
Sarmiento de San Juan y ex Secretario de Gobierno Carlos Cámpora y el 
estudiante Jorge Alberto Biltes, quien sufrió secuestro y desaparición lo 
mismo que su padre y sus tres hermanos varones. También fue juzgado 
por esos hechos, luego de fugas y recapturas, el teniente I y paracaidista 
Gustavo Ramón De Marchi, quien actualmente cumple con una condena 
a 25 años de prisión. El uno y el otro, por su edad y condiciones de 
salud, cumplen con la prisión en forma domiciliaria.

Sin embargo, otro represor de la dictadura que tuvo alta responsabilidad 

en esos hechos de secuestro, homicidio, violación y tortura, en centros 

clandestinos de detención como el ex Palacio Legislativo y la quinta “La 

Marquesita”, el teniente coronel (RE) Carlos Luis Malatto, permanece 

prófugo de la Justicia argentina y tiene pendiente un nuevo 

procesamiento en Italia (el primero es de 2014) más dos pedidos de 

extradición todavía no resueltos a nuestro país, en donde lo aguardan 

varias causas de lesa humanidad en calidad de imputado.

Lo mismo que sus ex compañeros de armas y delitos, Malatto fue 

favorecido en los ’80 por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, 

que hicieron cesar los procesos abiertos a partir del Informe de la 

Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, 

presidida por Ernesto Sábato) y del Juicio a las Juntas de 1985.

Las llamadas leyes de impunidad y una verdadera “ruta de las ratas” 

–parecida a aquella que facilitó el escape y reinserción social de jerarcas 

nazis y fascistas, al fin de la segunda guerra- permitieron a verdugos de 

la dictadura argentina como Malatto hallar refugio y anonimato en 

destinos tan diversos como los Estados Unidos, Francia, Israel, Sudáfrica 

e Italia, obteniendo la doble ciudadanía y hasta en ocasiones una nueva 

identidad.

A las acciones de encubrimiento realizadas durante la dictadura (por 

ejemplo, el asesinato y desaparición del conscripto del RIM 22 Jorge 

Bonil, quien intentó alertar sobre el secuestro y violación de Marie Anne 

Eriza), se sumó la colaboración “interdisciplinaria” para la fuga de presos 

(como se vio en el escape de Olivera y De Marchi del Hospital Militar 

Central, en 2013, con la presunta colaboración de funcionarios judiciales 

y agentes del Servicio Penitenciario Federal y la Policía Federal, así 

como médicos psiquiatras, traumatólogos y hasta dentistas, cuya agenda 

era planeada por los mismos prófugos utilizando un acceso a Internet).

 

Los “escraches” italianos

El documental “600 cuerpos: la identidad cancelada de los desaparecidos”

, emitido el pasado 24 de Marzo dentro de la serie Spotlights de RAI News

 24 y ahora emitido por Télam, se abre con una suerte de “escrache” al 

represor Carlos Luis Malatto en lo que es su último refugio en Italia: el 

apartamento 69 del complejo turístico Portorosa-Furnari, provincia de 

Messina, Sicilia.

El joven empresario italiano Mariano Biltes mientras aguarda la salida de Mallatto de su casa en Portorosa
El joven empresario italiano Mariano Biltes mientras aguarda la salida de Mallatto de su casa en Portorosa
Quien 
interpela 
a Malatto, 
mientras 
una cámara 
graba la escena, 
es Mariano Biltes, 
nieto de Emilio Biltes 
e hijo de.Jorge Alberto 
Biltes, ambas víctimas 
de la represión ilegal 
en San Juan. Malatto, 
reconocible a pesar del barbijo protocolar, niega saber nada del tema y 
finalmente, admitiendo las imputaciones, alega que estuvo tres años 
procesado en Italia y que la Justicia italiana “ya habló” al dictar el 
sobreseimiento. (Lo cierto es que la tortura recién fue tipificada como delito 
en el código italiano en 2015, y por eso las nuevas denuncias contra 
Malatto, que están en etapa sumarial, ahora sí podrían llegar a juicio oral en 
Italia, con querellantes y testigos ítalo-argentinos).

Además de la interpelación al prófugo Malatto, el documental incluye otra al 

represor de la Marina uruguaya Jorge Néstor Troccoli, condenado en Italia 

por la causa del Plan Cóndor, junto con otros 24 imputados. Lo mismo que 

Malatto, en el documental, Troccoli evita confrontar con la reportera de la 

RAI y dar la cara.

El tercer prófugo requerido por la Justicia argentina y localizado en Italia es 

el párroco de la Iglesia de los Santos Faustino y Giovita de Sorbolo, “Don 

Franco” Reverberi. Inmigró de niño a la Argentina y siendo capellán del 

Ejército en San Rafael, Mendoza, asistió a sesiones de tortura con uniforme 

militar, según relataron testigos sobrevivientes. La curia de Parma, sin 

embargo, se resiste a entregar a Don Franco a la Justicia, acaso apostando 

a la “impunidad biológica”.

Carlos Luis Malatto interpelado por la reportera y las cámaras de la RAI, así como por Mariano Biltes, nieto e hijo de víctimas
Carlos Luis Malatto interpelado por la reportera y las cámaras de la RAI, así como por Mariano Biltes, nieto e hijo de víctimas
De todos estos 
casos, los que 
figuran en el 
documental y 
muchos otros, 
italianos y 
argentinos nos 
vamos enterando
gracias a la tarea
 del periodismo y
 gracias a la 
acción de grupos como “24marzo OnLus”, que vienen realizando desde el 
año pasado encuentros vía zoom con sobrevivientes, familiares y 
funcionarios argentinos e italianos, poniendo en superficie la trama de 
distintas causas de lesa humanidad que se tramitan en la Justicia italiana.

“24marzo OnLus”, además, presidido por el abogado Jorge Ithurburu, viene 
denunciando a Malatto desde 2015 y ha llevado a testimoniar a familiares 
en los casos de Erize y Lerouc, así como solicitado al TOF sanjuanino a 
diez testigos.

Este 2021–manifiesta Ithurburu- hay varios testigos, peritos, abogados y 
familiares dando su declaración ante consulados italianos en la Argentina. 
Trabajan en las causas 5 abogados, 7 traductores y peritos, No son sólo 
encuentros vía zoom.

Las cámaras de la televisión y la confrontación con familiares y víctimas, así 

como las denuncias y querellas, no reemplazan el debido proceso ni la 

acción de la Justicia, por supuesto. Sin embargo, tal como ocurrió en la 

Argentina durante los años de impunidad, sirve para mantener viva la 

demanda de Justicia y para destacar la condena moral y social a esos 

criminales que se valieron de la “ruta de las ratas” y de complicidades 

diversas para evitar ser juzgados.

 

EAAF: una herramienta imprescindible

Se incluyen en “600 cuerpos” entrevistas a familiares y amigos de las 

víctimas interesados por cualquier alternativa que lleve, en la Argentina o 

en Italia, a la verdad y a la justicia. Es así como aparece la monja 

Genevieve Jeanningros, compañera de la desaparecida religiosa Léonie 

Duquet, víctima de un “vuelo de la muerte”. También aparece Horacio 

Pietragalla Corti, nieto recuperado e hijo de desaparecidos que ejerce 

actualmente el cargo de Secretario de DDHH de la Nación y quien como 

tal querella e impulsa las actuales causas de lesa humanidad.

Pero la institución infaltable que da sentido a “600 cuerpos” es el Equipo 

Argentino de Antropología Forense (EAAF), representado por uno de sus 

miembros fundadores, el antropólogo Luis Fondebrider y por la antropóloga 

Gala Maruscak, quien muestra algo de su trabajo cotidiano con los restos 

hallados en tumbas NN y excavaciones.

El EAAF lleva recuperados desde su creación 1.500 cuerpos, de los cuales 

ha logrado identificar (para la Justicia y para su restitución a los familiares) 

unos 850. Quedan 600 cuerpos aún no identificados y cuya identidad 

pretendió “cancelar” la dictadura genocida. Por eso el documental se llama 

“600 cuerpos”, porque es parte de una acción colectiva, emprendida en 

Italia y en la Argentina para identificar a 65 desaparecidos de origen italiano 

y con ellos a cientos y miles de desaparecidos de la dictadura que siguen 

clamando por verdad, por justicia y memoria.

 

Como a los nazis les va a pasar…

La voz del genocida Jorge Rafael Videla se oye en un pasaje del 

documental: “Es una incógnita el desaparecido. Si no reapareciera, bueno, 

tendrá el tratamiento equis. Y si la desaparición se convirtiera en certeza de 

su fallecimiento, tiene un tratamiento zeta. Pero mientras sea desaparecido 

no puede tener un tratamiento especial. Es una incógnita. Es un 

desaparecido. No tiene entidad, no está ni muerto ni vivo. Está 

desaparecido”

Son casi las mismas instrucciones de Hitler al jefe de su Estado Mayor, 

Wilhelm Keitel, cuando dispuso la suerte de la prisionera de la Resistencia 

Louise Woirgny, que no estaba muerta ni en la cárcel y que estaba siendo 

trasladada a Berlín, entre la noche y la niebla. El decreto originado en ese 

procedimiento criminal fue justamente llamado así: “Noche y Niebla”.

Tras los juicios de Nüremberg, realizados con un código especial y con un 

alcance limitado, un sobreviviente del campo de concentración de 

Mauthausen-Gusen llamado Simón Wiesenthal decidió consagrar su vida a 

localizar y llevar ante la justicia a criminales de guerra nazis que se habían 

valido de la “ruta de las ratas” para evitar rendir cuentas por el genocidio.

Varias décadas después, la justicia de lesa humanidad y la 

imprescriptibilidad de los crímenes de Estado permiten a distintos colectivos 

y organizaciones civiles emprender la búsqueda de los prófugos y 

colaborar con la Justicia, para que la verdad de los hechos sea conocida y 

para que no queden criminales sin juzgar.

Por Oscar Taffetani
Fuente:telam

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