"600 cuerpos". Desapariciones, prófugos y una investigación que une a víctimas argentinas e italianas en busca de Justicia
El documental coproducido por RAI News 24 y Télam pone el foco en el caso de Carlos Luis Malatto, cuya extradición está pendiente
Portada de la emisión italiana del documental, coproducido por RAI y por Télam y emitido en la Semana de la Memoria
Sin embargo, otro represor de la dictadura que tuvo alta responsabilidad
en esos hechos de secuestro, homicidio, violación y tortura, en centros
clandestinos de detención como el ex Palacio Legislativo y la quinta “La
Marquesita”, el teniente coronel (RE) Carlos Luis Malatto, permanece
prófugo de la Justicia argentina y tiene pendiente un nuevo
procesamiento en Italia (el primero es de 2014) más dos pedidos de
extradición todavía no resueltos a nuestro país, en donde lo aguardan
varias causas de lesa humanidad en calidad de imputado.
Lo mismo que sus ex compañeros de armas y delitos, Malatto fue
favorecido en los ’80 por las leyes de Obediencia Debida y Punto Final,
que hicieron cesar los procesos abiertos a partir del Informe de la
Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas,
presidida por Ernesto Sábato) y del Juicio a las Juntas de 1985.
Las llamadas leyes de impunidad y una verdadera “ruta de las ratas”
–parecida a aquella que facilitó el escape y reinserción social de jerarcas
nazis y fascistas, al fin de la segunda guerra- permitieron a verdugos de
la dictadura argentina como Malatto hallar refugio y anonimato en
destinos tan diversos como los Estados Unidos, Francia, Israel, Sudáfrica
e Italia, obteniendo la doble ciudadanía y hasta en ocasiones una nueva
identidad.
A las acciones de encubrimiento realizadas durante la dictadura (por
ejemplo, el asesinato y desaparición del conscripto del RIM 22 Jorge
Bonil, quien intentó alertar sobre el secuestro y violación de Marie Anne
Eriza), se sumó la colaboración “interdisciplinaria” para la fuga de presos
(como se vio en el escape de Olivera y De Marchi del Hospital Militar
Central, en 2013, con la presunta colaboración de funcionarios judiciales
y agentes del Servicio Penitenciario Federal y la Policía Federal, así
como médicos psiquiatras, traumatólogos y hasta dentistas, cuya agenda
era planeada por los mismos prófugos utilizando un acceso a Internet).
Los “escraches” italianos
El documental “600 cuerpos: la identidad cancelada de los desaparecidos”
, emitido el pasado 24 de Marzo dentro de la serie Spotlights de RAI News
24 y ahora emitido por Télam, se abre con una suerte de “escrache” al
represor Carlos Luis Malatto en lo que es su último refugio en Italia: el
apartamento 69 del complejo turístico Portorosa-Furnari, provincia de
Messina, Sicilia.

Además de la interpelación al prófugo Malatto, el documental incluye otra al
represor de la Marina uruguaya Jorge Néstor Troccoli, condenado en Italia
por la causa del Plan Cóndor, junto con otros 24 imputados. Lo mismo que
Malatto, en el documental, Troccoli evita confrontar con la reportera de la
RAI y dar la cara.
El tercer prófugo requerido por la Justicia argentina y localizado en Italia es
el párroco de la Iglesia de los Santos Faustino y Giovita de Sorbolo, “Don
Franco” Reverberi. Inmigró de niño a la Argentina y siendo capellán del
Ejército en San Rafael, Mendoza, asistió a sesiones de tortura con uniforme
militar, según relataron testigos sobrevivientes. La curia de Parma, sin
embargo, se resiste a entregar a Don Franco a la Justicia, acaso apostando
a la “impunidad biológica”.

“24marzo OnLus”, además, presidido por el abogado Jorge Ithurburu, viene
Este 2021–manifiesta Ithurburu- hay varios testigos, peritos, abogados y
Las cámaras de la televisión y la confrontación con familiares y víctimas, así
como las denuncias y querellas, no reemplazan el debido proceso ni la
acción de la Justicia, por supuesto. Sin embargo, tal como ocurrió en la
Argentina durante los años de impunidad, sirve para mantener viva la
demanda de Justicia y para destacar la condena moral y social a esos
criminales que se valieron de la “ruta de las ratas” y de complicidades
diversas para evitar ser juzgados.
EAAF: una herramienta imprescindible
Se incluyen en “600 cuerpos” entrevistas a familiares y amigos de las
víctimas interesados por cualquier alternativa que lleve, en la Argentina o
en Italia, a la verdad y a la justicia. Es así como aparece la monja
Genevieve Jeanningros, compañera de la desaparecida religiosa Léonie
Duquet, víctima de un “vuelo de la muerte”. También aparece Horacio
Pietragalla Corti, nieto recuperado e hijo de desaparecidos que ejerce
actualmente el cargo de Secretario de DDHH de la Nación y quien como
tal querella e impulsa las actuales causas de lesa humanidad.
Pero la institución infaltable que da sentido a “600 cuerpos” es el Equipo
Argentino de Antropología Forense (EAAF), representado por uno de sus
miembros fundadores, el antropólogo Luis Fondebrider y por la antropóloga
Gala Maruscak, quien muestra algo de su trabajo cotidiano con los restos
hallados en tumbas NN y excavaciones.
El EAAF lleva recuperados desde su creación 1.500 cuerpos, de los cuales
ha logrado identificar (para la Justicia y para su restitución a los familiares)
unos 850. Quedan 600 cuerpos aún no identificados y cuya identidad
pretendió “cancelar” la dictadura genocida. Por eso el documental se llama
“600 cuerpos”, porque es parte de una acción colectiva, emprendida en
Italia y en la Argentina para identificar a 65 desaparecidos de origen italiano
y con ellos a cientos y miles de desaparecidos de la dictadura que siguen
clamando por verdad, por justicia y memoria.
Como a los nazis les va a pasar…
La voz del genocida Jorge Rafael Videla se oye en un pasaje del
documental: “Es una incógnita el desaparecido. Si no reapareciera, bueno,
tendrá el tratamiento equis. Y si la desaparición se convirtiera en certeza de
su fallecimiento, tiene un tratamiento zeta. Pero mientras sea desaparecido
no puede tener un tratamiento especial. Es una incógnita. Es un
desaparecido. No tiene entidad, no está ni muerto ni vivo. Está
desaparecido”
Son casi las mismas instrucciones de Hitler al jefe de su Estado Mayor,
Wilhelm Keitel, cuando dispuso la suerte de la prisionera de la Resistencia
Louise Woirgny, que no estaba muerta ni en la cárcel y que estaba siendo
trasladada a Berlín, entre la noche y la niebla. El decreto originado en ese
procedimiento criminal fue justamente llamado así: “Noche y Niebla”.
Tras los juicios de Nüremberg, realizados con un código especial y con un
alcance limitado, un sobreviviente del campo de concentración de
Mauthausen-Gusen llamado Simón Wiesenthal decidió consagrar su vida a
localizar y llevar ante la justicia a criminales de guerra nazis que se habían
valido de la “ruta de las ratas” para evitar rendir cuentas por el genocidio.
Varias décadas después, la justicia de lesa humanidad y la
imprescriptibilidad de los crímenes de Estado permiten a distintos colectivos
y organizaciones civiles emprender la búsqueda de los prófugos y
colaborar con la Justicia, para que la verdad de los hechos sea conocida y
para que no queden criminales sin juzgar.

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