"Es un desgarro constante no volver a ver a tus amigos"
Lo afirmó Nora Rivera, quien en junio de 1976 fue detenida en Cinco Saltos y luego trasladada al centro clandestino de Bahía Blanca.
Rivera aseguró que en “La Escuelita” de Bahía Blanca pudo escuchar a Susana Mujica y Mirta Tronelli, quienes permanecen desaparecidas. “Después nos separaron, a mí me dejaron atada a un palo” y desde ese lugar “sentí que se llevaban a Jorge Asenjo”. “También escuché hablar a Susana Mujica y a Mirta Tronelli, a ella le dijeron que la iban a largar en el ´78”.
Describió que en un momento la llevaron a un lugar, le sacaron la venda de los ojos, la sentaron en un catre de metal. “Me dijeron que si no decía la verdad me iban a poner la picana donde yo sabía”. Dijo que luego le volvieron a tapar los ojos y comenzaron a interrogarla. Precisó que sus captores le dijeron “que si se enteraban de que había mentido iban a venir a Cinco Saltos, me iban a tirar con una piedra atada al cogote al medio del Lago Pellegrini e iban a matar a mis sobrinas y a toda mi familia”.
Rivera fue liberada el 18 de junio de 1976 junto con otros detenidos en una ruta que une Viedma con Buratovich. Fue trasladada a la comisaría de Médanos donde se encontró con Darío Altomaro, quien también había sido secuestrado en la ciudad de Neuquén.
Durante su testimonio, Rivera exhibió un documento “que guardé pacientemente durante 45 años”, el cual solicitó para certificar su detención y así evitar que la despidan de su trabajo en la municipalidad de Cinco Saltos. El documento fue firmado y entregado a Rivera del ex jefe de Personal del Comando de Brigada, Luis Alberto Farías Barrera, donde consta que permaneció detenida a disposición del Ejército entre el 12 y 20 de junio de 1976.
“Vivir la experiencia de estar en un lugar donde no sabíamos, ni nuestras familias sabían, solamente los que decidían en ese lugar sabían, genera en el cuerpo una sensación de que es una irrealidad muy difícil de manejar, de que uno está más vivo que muerto, aunque no sepa si va a salir de ese lugar”, expresó. Y agregó que “esa modalidad de terrorismo te debilita muchísimo, la sensación de no saber dónde se está, de estar suspendido en el espacio; eso queda impregnado en el cuerpo”.
Sobre sus amigas desaparecidas, Rivera afirmó que “dejar de ver a tus amigos y no volver a verlos nunca más y no saber qué pasó con ellos es un desgarro que siempre va a estar presente”.
“Le dijeron a mi papá que no la buscaran más, que la habían tirado al mar”
“Cuando mi hermana desapareció, mi padre inició una incansable búsqueda por todo el país hasta que un día alguien lo llamó y le dijo que no la busquen más, que la habían matado y tirado al mar”, dijo Silvia Tronelli, hermana de Mirta Tronelli, detenida el 11 de junio de 1976 en Barda del Medio, provincia de Río Negro, quien permanece desaparecida.
En el momento de su detención por un grupo de tareas, Tronelli estudiaba Servicio Social en la Universidad del Comahue y trabajaba como docente en una escuela de Sargento Vidal y en el área de Turismo Social de Neuquén de donde la secuestraron.
Silvia contó que su hermana fue secuestrada dos días después que su amiga Cecilia Vecchi. Incluso Mirta Tronelli había acompañado a los padres de Cecilia a la sede de la Policía Federal y en el Comando del Ejército para saber sobre el paradero de su amiga.
Desde la desaparición de Mirta, su padre “estaba muy triste, cada viaje que hacía y volvía sin noticias se deprimía mucho. Fue muy angustiante porque la queríamos mucho”, contó .
Agregó que en diciembre de ese año dos camiones repletos de soldados irrumpieron en su casa. “Uno de ellos me apuntó con el fal, me palparon, me manosearon y me mantuvieron apuntándome en la espalda hasta que mi papá les pidió que no me apuntaran más. Allanaron toda la casa con la excusa de que habían recibido una denuncia anónima”.
Silvia recordó que un día, después de varios años, “mi papá recibió una llamada diciendo que no la buscaran más, que Mirta estaba muerta y que la habían tirado al mar”. “Después supimos por testimonios que había estado en La Escuelita de Neuquén y de Bahía Blanca”, sostuvo.
La mujer resaltó la importancia de declarar en este juicio, sin embargo señaló que “me hubiera gustado que fuera antes, cuando estaban mis padres, porque ellos merecían participar”.
Al recordar a su hermana, la definió como “una persona muy íntegra, muy bella, muy inteligente, muy bondadosa, muy colaboradora, siempre ayudaba a la gente que necesitaba y la secuestraron por eso, por ayudar a la gente que menos tenía”.
Fuente:LmNeuquen



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