18 de agosto de 2021

AFGAISTAN.

 

Líder talibán Baradar Akhund regresa

al país

Resumen Medio Oriente, 17 de agosto de 2021.

Akhund es un importante líder talibán y se encontraba en Catar donde mantenía negociaciones con el Gobierno derrocado.
 El jefe de la oficina política del grupo insurgente en Catar, mulá (líder jurídico-religioso) Baradar Akhund, llegó este martes a Afganistán tras declarar el fin de la guerra y la victoria talibán, en medio de la toma de las instituciones gubernamentales.

Akhund llegó a última hora de la tarde al aeropuerto de Kandahar, aseguró el portavoz político insurgente, Naeem Wardak, quien aclaró que fue recibido por unidades especiales de protocolo.

De acuerdo a Wadak, se espera que la delegación viaje más adelante a Kabul, bajo control del grupo extremista, aunque con reportes de disturbios en los alrededores del aeropuerto internacional.

Este viaje se produce solo un día después de que el propio mulá Baradar Akhund declarase en un discurso el fin de la guerra de Afganistán con la victoria de su grupo, con la toma de Kabul y la huida del Gobierno del presidnte Ashraf Ghani.

Baradar dijo que este es el momento de la prueba, por lo cual ahora se trata de cómo sirven y protegen al pueblo afgano, para el cual auguró mejores tiempos.

En el segundo día de Kabul bajo control insurgente, la ciudad empezó a despertar con cierta vida social, tráfico vehicular y la apertura de algunas tiendas, mientras la población aún desconfía de la intención final de los insurgentes.
 
En su primera rueda de prensa en Afganistán desde su toma de poder, los talibanes lanzaron un mensaje de reconciliación y unidad tras su rotunda victoria en el país, declararon una amnistía general, el fin de los narcóticos y hasta llegaron a decir que las mujeres podrán trabajar, una novedad en relación con el período de 1996-2001.

Fuente: Telesur



AFGANISTÁN, AFGANISTÁN…


Por Augusto Zamora R, Resumen de Medio Oriente, 17 de agosto de 2021-.

Buenos días, palinuros y atlántidas. Les supongo siguiendo, entre interesados y sorprendidos, el triunfo avasallador del movimiento talibán en Afganistán y el dolor de llanto y crujir de dientes entre las potencias occidentales que invadieron el país en 2001, so pretexto de que los talibanes (estudiantes, en lengua pastún, etnia mayoritaria en el país centroasiático) daban cobijo a los terroristas que habían destruido las Torres Gemelas. Un pretexto, simplemente, pues, como recordarán, los terroristas eran todos sauditas, más un egipcio, y no hubo, ni nunca había habido afgano alguno, ni el gobierno talibán había tenido nada que ver con los atentados. Según parece, la invasión de Afganistán ya estaba planificada, no por ningún motivo terrorista, sino por la relevancia geopolítica del país, para acentuar el cerco sobre Rusia y servir de punta de lanza contra China, asentando el poder militar de EEUU en Asia Central, algo que ni siquiera el Imperio Británico, en su máximo esplendor, había podido lograr (para más información lamento tener que remitirlos a mi libro sobre política y geopolítica).

La invasión, que se creía fácil (vicio antiguo el de los grandes poderes, de creer fácil lo que ven débil y atrasado), se convirtió en la guerra más larga de EEUU y una de las más largas de los últimos cuatro siglos. Resultó notorio, a los pocos años, que aquella guerra no la ganaría la OTAN. Porque, sabios palinuros, sagaces atlántidas, aunque disfrazada de “coalición internacional”, la invasión de Afganistán fue perpetrada por la OTAN, con EEUU aportando el 60% de soldados y el resto los europeos. Los países-florero que participaron nominalmente era para darle barniz mundial a la invasión atlantista. No la iban a ganar por la sencilla razón de que una mayoría abrumadora de afganos repudiaba la ocupación militar, y la combatía.

Le salió, a la OTAN y más a EEUU, el tiro por la culata y el culete. En 2014 retiraron casi -casi- todas sus tropas, pero la guerra siguió, siguió siguiendo -perdónenme la redundancia y la lactancia (no tienen nada que ver la una con la otra, pero riman)- los pasos de Vietnam, ¿recuerdan? Allí EEUU dijo que se retiraba del combate y que pasaba esa responsabilidad al ejército survietnamita, en lo que calificaron de “vietnamización” de la guerra. Lo que siguió a continuación ya saben cómo terminó y es parte gloriosa de la historia del siglo XX. A partir de 2014 decidieron “afganizar” la guerra, con tanto éxito que, ya ven, han terminado como en Vietnam, saliendo en estampida en helicópteros y aviones. Para los afganos antitalibanes, el drama. Como país mediterráneo, no había lanchas ni barcas para echarse a ningún mar, buscando los buques de la Marina estadounidense. Ya saben ustedes, pandectas, que mal paga el diablo a quien bien le sirve.

¿Qué pasará? Me pongo en plan augur y digo que no gran cosa. Estos talibanes no son los de 2001 y, es de esperar, habrán aprendido que, si no desean otros veinte años de guerra civil, necesitan vecinos neutrales e, idealmente, amistosos. Rusia, China e Irán llevan meses negociando con ellos. Una misión talibana fue recibida con honores hace meses en Moscú. China, con más discreción, ha hecho lo mismo y otro tanto los iraníes. Así que, es un suponer, no sería sorpresa que, de la recién convocada reunión del Consejo de Seguridad, salgo el futuro status quo de Afganistán, sobre la base de erradicar la presencia de EEUU de Asia Central, de una vez y para siempre. No olviden, atlántidas y palinuros, que los tres grandes protagonistas de la transición afgana, serán Rusia, China e Irán, tres países aliados, con innumerables lazos e intereses políticos, geoestratégicos, comerciales y energéticos. También Paquistán, pero, como aliado total de China, actuará amicalmente en el nuevo escenario.

Termino en plan erudito y Heródoto. Escribió Clausewitz, en su celebérrima obra De la guerra, que hay “tres cosas que, como tres objetos generales, incluyen todo lo demás: son las fuerzas militares, el territorio y la voluntad del enemigo. Las fuerzas militares tienen que ser destruidas, es decir, deben ser situadas en un estado tal que no puedan continuar la lucha. Aprovechamos la ocasión para aclarar que la expresión «destrucción de las fuerzas militares del enemigo» debe ser siempre interpretada únicamente en este sentido. El territorio debe ser conquistado, porque de un país pueden extraerse siempre nuevas fuerzas militares. Pero, a pesar de que se hayan producido estas dos cosas, la guerra, es decir, la tensión hostil y el efecto de las fuerzas hostiles, no puede considerarse como finalizada hasta que la voluntad del enemigo no haya sido sometida.”

En Afganistán -como antes en Vietnam y en Iraq- EEUU no pudo destruir las fuerzas militares del enemigo; tampoco pudo ocupar su territorio y, menos aún, vencer su voluntad de combatir.

Momento es, también, de recordar a mi admirado, vituperado y vilipendiado Maximilien Robespierre. En el auge y euforia de la revolución francesa, muchos líderes revolucionarios propugnaban por expandir, manu militari, las ideas revolucionarias. Frente a quienes sostenían tal idea se alzó Robespierre, con un alegato imborrable: “La idea más extravagante que puede nacer en la cabeza de un político es creer que es suficiente que un pueblo entre a mano armada en un pueblo extranjero para hacerle adoptar sus leyes y su constitución. Nadie quiere a los misioneros armados. Y el primer consejo que dan la naturaleza y la prudencia es rechazarlos como enemigos”.

Ya lo saben, palinuros y atlántidas, los misioneros a sus misiones, sin más arma que la palabra o -mejor- la muda sabiduría.



Después de 20 años de intervención norteamericana: ¿cómo se explica el 

imparable avance talibán?


Por Guido Luppino, APU /Resumen Latinoamericano, 17 de agosto de 2021.

Desde el anuncio de la retirada de las tropas estadounidenses, el avance del grupo talibán fue creciendo con el correr de los días, dominando nuevamente la mayoría del territorio de Afganistán en pocas semanas. La historia vuelve a repetirse mostrando el fracaso de las intervenciones extranjeras y el impacto en la población civil.

Este domingo se anunció por parte de los talibanes la entrada a la capital afgana, Kabul, quedando bajo su dominio como no ocurría desde la intervención estadounidense en 2001. El movimiento también confirmó la renuncia del ya expresidente afgano, Ashraf Ghani, quien abandonó el país dejando el camino liberado para la toma del poder de los talibanes.

De esta manera, no hubo lugar a combate armado al no presentar resistencia, al mismo tiempo que el grupo Talibán comunicó que no se avanzará con acciones violentas sobre la sociedad. Por otro lado, Naciones Unidas estima que cerca de 400 mil personas ya se encuentran abandonando el país y que la migración podría ser masiva en los próximos días.

Pero, ¿cómo se llegó hasta acá nuevamente? El expresidente Donald Trump había anunciado el retiro de las tropas militares estadounidenses de manera escalonada el año pasado, medida que fue continuada por el nuevo mandatario de la casa Blanca, Joe Biden. Este último afirmó la decisión de terminar con “la guerra más larga”, según sus palabras, luego de un gasto de casi un billón de dólares. No podemos confirmar si Estados Unidos ganó o perdió esta guerra, aunque queda claro que determinados objetivos no pudieron ser cumplidos pero otros sí. El negocio espectacular de un complejo militar e industrial del país del norte es innegable, la creación e instalación a nivel global de los nuevos enemigos y la figura del terrorismo como motivos justificable de guerras es lo que se lleva Estados Unidos luego de 20 años de intervención en el país afgano, sumado a múltiples firmas de negocios.

Los talibanes resistieron durante 20 años de dominio militar extranjero replegándose, formando guerrillas para combatir, dominando los pocos lugares que podían, a la par que Estados Unidos y la Alianza del norte (coalición armada en 1996 para enfrentar al régimen Talibán) sumaban tropas en tierra afgana. El movimiento Talibán volvió al negocio de las droga para financiarse, el opio como cultivo principal de la región, pudiendo aumentar los ataques desde el 2010 logrando recuperar provincias del norte para 2016, representado cerca del 20% del territorio total.

¿Por qué las grandes potencias tienen responsabilidad histórica? Podemos pensar como punto de partida el año 1978 con la Revolución de Saur, la cual marca la implementación de un gobierno de corte socialista en el país. Derrocado el monarca afgano en 1973, el país quedó con cierta inestabilidad política permitiendo, finalmente, la toma del poder por parte de la facción marxista-leninista del Partido Democrático Popular de Afganistán. El dato clave y más relevante es que Estados Unidos utilizó aquella situación para financiar un ejército que luchara contra el nuevo gobierno socialista, el cual ya contaba con el soporte económico y militar proveniente desde la Unión Soviética.

Así, entre 1990 y 1992, Estados Unidos invirtió entre cuatro y cinco billones de dólares para ayudar a los muyahidín. Pero, ¿Quiénes eran los muyahidín? Básicamente podemos afirmar que son los predecesores de los talibanes, siendo una agrupación político-militar que fue organizada con el único fin de debilitar al bloque comunista, implementando mecanismos similares a los de los talibanes.

Ya para 1988, como producto del fuerte soporte económico que continuaba llegando desde los Estados Unidos, comenzó a tomar forma la agrupación conocida como al-Qaeda, liderada por Osama Bin Laden. Mientras el conflicto tuvo como principal objetivo terminar con el gobierno pro-soviético, Occidente utilizó estas fuerzas en su favor, otorgándoles apoyo económico y militar. Pero las cosas tomaron otro rumbo una vez debilitados los comunistas.

Luego de la retirada de las tropas soviéticas en 1989, se extendió el conflicto para derrocar al Presidente comunista Najibulá. Finalmente, esto ocurriría en 1992 cuando los muyahidines tomaron Kabul, ya con la URSS desintegrada. Simultáneamente, crecieron en fuerza y número los talibanes, alineándose con las tropas de Al-Qaeda, agrupación que iniciaba a ser conocida mundialmente para ese entonces.

En 1994 los Talibán dominaban cada vez más territorios a través de la implementación de la yihad (la guerra santa) para combatir. Por otro lado, pusieron en práctica la interpretación más estricta de la ley musulmana, la sharia: cerraron escuelas de niñas, las mujeres no podían trabajar, prohibieron muchos deportes, ordenaron dejarse crecer las barbas a los hombres, entre otras ordenanzas. En 1996 los Talibán tomaron Kabul y su dominio político en el país se extendió hasta la entrada en escena de Estados Unidos en 2001.

¿Qué dejó la intervención de Estados Unidos en Afganistán? Los atentados del 11 de Septiembre contra el Pentágono y el World Trade Center, adjudicados por al-Qaeda, trajeron consigo la decisión del por entonces Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, de declaración de guerra contra los Talibán y movilizar tropas hacia el país afgano. Pese a la destrucción del régimen Talibán, con la entrada de las tropas estadounidenses, el movimiento nunca desapareció del todo, quedando pequeñas células en las zonas del norte del país.

Luego del accionar militar en Afganistán, vino la intervención a Irak en el 2003 acusando al régimen de Saddam Hussein de poseer armas de destrucción masiva y de cooperar con el terrorismo proveniente de la región. El resultado fue el mismo: se impusieron las tropas lideradas por Estado Unidos terminando con el gobierno de Saddam. En ambos casos, sumado a la intervención a Libia con el derrocamiento y asesinato de Muamar el Gadafi en 2011, la intervención estadounidense no cumplió los objetivos con lo que se justificaron las guerras a nivel global. En todos los países se dieron situaciones similares, quedando divididos, mostrando regiones conducidas políticamente por distintas agrupaciones teniendo más de un gobierno dentro del territorio total del país.

Actualmente, el retiro de las tropas estadounidenses de Afganistán dejó el camino libre para que los talibanes volvieran al poder, mostrando el fracaso de más de 20 años de intervención. Las grandes potencias anunciaron que solo participarán para garantizar el retiro de sus diplomáticos sin mayores problemas, y podemos prever, en base a lo anunciado por Naciones Unidas, una nueva ola de refugiados como sucedió con el conflicto sirio.

fuente: APU

Envio:RL



18/08/2021 - TRAS LA TOMA DEL PODER

Talibanes reprimen a tiros una protesta en una ciudad de Afganistán

La protesta en la ciudad de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar, es la primera contra la toma del poder por parte de los talibanes en Afganistán tras su conquista de Kabul, la capital, hace cuatro días. Hay al menos dos muertos y 12 heridos.


Combatientes talibanes abrieron fuego este miércoles contra cientos de manifestantes en una ciudad del este de Afganistán.


Combatientes talibanes abrieron fuego este miércoles contra cientos de manifestantes en una ciudad del este de Afganistán, y al menos dos personas murieron y 12 resultaron heridas, informaron la cadena Al Jazeera y la agencia de noticias rusa Sputnik.

La protesta en la ciudad de Jalalabad, capital de la provincia de Nangarhar, es la primera conocida contra la toma del poder por parte de los talibanes en Afganistán tras su conquista de Kabul, la capital, hace cuatro días.

Cientos de personas tomaron la principal calle comercial de Jalalabad, de unos 350.000 habitantes, cantando consignas y portando banderas de Afganistán, según imágenes emitidas por medios locales.

La represión comenzó luego de que los manifestantes izaron la bandera nacional afgana en una plaza de Jalalabad
La represión comenzó luego de que los manifestantes izaron la bandera nacional afgana en una plaza de Jalalabad


Los talibanes también golpearon a dos periodistas de un medio afgano que cubrían la protesta.

Uno de los reporteros agredidos era de la agencia de noticias Pajhwok y el otro del canal televisivo Ariana News, informó Pajhwok.

La represión comenzó luego de que los manifestantes izaron la bandera nacional afgana en una plaza de Jalalabad, dijo Al Jazeera.

Los talibanes han izado su propia bandera, que es blanca con inscripciones islámicas, en los territorios de Afganistán que han conquistado.

Los talibanes también golpearon a dos periodistas de un medio afgano que cubrían la protesta.
Los talibanes también golpearon a dos periodistas de un medio afgano que cubrían la protesta.


Los islamistas hicieron primero disparos al aire, pero la manifestación no se dispersó.

Luego abrieron fuego sobre los manifestantes, y dos murieron y 12 resultaron heridos, informaron Sputnik y Al Jazeera, citando fuentes del Departamento de Salud provincial.

Cientos de personas más protestaron hoy contra los talibanes en la ciudad de Khost, capital de la provincia del mismo nombre, en el sureste de Afganistán, informaron medios locales, que mostraron imágenes de la manifestación.

No hubo informaciones de violencia en esa otra protesta.

Los islamistas hicieron primero disparos al aire, pero la manifestación no se dispersó.
Los islamistas hicieron primero disparos al aire, pero la manifestación no se dispersó.


El 15 de agosto, las fuerzas del movimiento talibán tomaron Kabul, precipitando el derrumbe del Gobierno del presidente Ashraf Ghani, que era apoyado por Estados Unidos y otros países de la OTAN.

La caída de Ghani, que huyó al extranjero, se produjo a dos semanas de la retirada completa de las tropas estadounidenses del país centroasiático tras casi dos décadas de intervención.

Las fuerzas norteamericanas y sus aliados de la OTAN invadieron Afganistán en 2001 y derrocaron a los entonces gobernantes talibanes en el marco de su "lucha contra el terrorismo" islámico.


18/08/2021 - CONTACTO PERMANENTE

La Cancillería informó que ya no quedan ciudadanos argentinos en Afganistán

Según se informó están todos en buenas condiciones anímicas y físicas. Pudieron abordar sus vuelos rumbo a diferentes países de la región y de Europa. Fueron asistidos por la embajada argentina en Pakistán.

Según se informó los ciudadanos argentinos están en buenas condiciones anímicas y físicas. Pudieron abordar sus vuelos rumbo a diferentes países de la región y de Europa.

Los argentinos que se encontraban en Kabul, Afganistán, abordaron sus vuelos rumbo a diferentes países de la región y de Europa en "buenas condiciones anímicas y físicas", luego de que los talibanes tomaran la ciudad, informó la Cancillería.

"La Cancillería argentina informa que ya no quedan ciudadanos argentinos en la ciudad de Kabul, Afganistán, ya que todos, en buenas condiciones anímicas y físicas, han podido abordar sus vuelos rumbo a diferentes países de la región y de Europa", indicó el Palacio San Martín en un comunicado de prensa.

Según informó la cartera que conduce Felipe Solá, "en todo momento, desde que se iniciaron los hechos, los ciudadanos argentinos mantuvieron permanente contacto con la representación argentina en Pakistán, a cargo del embajador Leopoldo Sahores".

"De esta manera, la Cancillería argentina sigue atenta y muy de cerca la situación en Afganistán y su desarrollo", destacó.

El comunicado precisa que, luego de un "intenso trabajo" de la Cancillería en coordinación con la embajada argentina en Pakistán –que lleva los temas bilaterales de la Argentina con Afganistán- "la pareja de compatriotas que trabaja para una ONG europea partió rumbo a Uzbekistán, y su destino final es Alemania".

En tanto, se informó que "está partiendo en estos momentos desde el aeropuerto de Kabul el argentino que es funcionario de la ONU, rumbo a Kasajistán".

El martes, en un trabajo conjunto y articulado con Itamaraty, sede de la Cancillería del Brasil, el piloto argentino que trabaja para una ONG partió junto a su familia brasileña también rumbo a Uzbekistán, se recordó en el comunicado.
Fuente:Telam





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