17 de abril de 2022

OPINION.

Te esperaré por cincuenta años

REDACCIÓN 17/04/2022

La narrativa oficial sobre la separación de Los Beatles, anunciada en 1970, se centra sobre un proyecto artístico de enero del año anterior, originalmente titulado "Get Back" (Volvé) y luego rebautizado "Let it be" (Que así sea). Los miembros del grupo quedaron disconformes con el resultado de esas sesiones de grabación, que sólo verían la luz un año después -luego de varios agregados de producción- conjuntamente con la película del mismo nombre, estrenados ambos casi al mismo tiempo que el anuncio de la separación. Aquel filme, presentado en el estilo cinema vérité, tan en boga por aquellos años, mostraba los trabajosos ensayos, en un enorme estudio de filmación, y en el gélido invierno londinense, incluyendo una breve discusión entre Paul Mc Cartney y George Harrison, sobre un arreglo de guitarra.

 

Relato.

 

En este relato, el grupo retornaría al estudio durante 1969 para producir su canto del cisne, el disco "Abbey Road", considerado por muchos su mejor obra. Pero para entonces, la suerte ya estaría echada y todo el mundo lo estaría sabiendo. Era el resultado de un largo proceso, que comenzó con el estrés de las giras -que abandonaron en 1966- la muerte de su manager Brian Epstein en 1967, y el fallido intento de fundar su propia empresa discográfica en 1968. Ahí estaba la película para demostrarlo. Incluso en los años subsiguientes, autores que tuvieron acceso a versiones más completas de las grabaciones de audio de enero de 1969 describirían el proyecto "Let it be" como un desastre.

 

Medio siglo después, un nuevo filme producido por Peter Jackson sobre el mismo material fílmico y magnetofónico, arroja una luz bastante diferente sobre aquellos sucesos. Prolijamente restaurado, investigado y ordenado cronológicamente, el nuevo "Let it be" dura casi ocho horas, y en su transcurso se puede ver a unos Beatles muy diferentes: trabajando largas horas, con una fecha de cierre muy exigente, y con la obligación de componer un álbum entero en poco menos de un mes. Para semejante nivel de auto exigencia, lo que se ve a un grupo de amigos altamente creativos, que la mayor parte del tiempo se divierten como chicos, rodeados de un amoroso entorno de amigos, parejas y niños.

 

Incluso la presencia de Yoko Ono -la bruja malvada en la historia oficial- es más que discreta. Cuando ella toma el micrófono para cantar (es una forma de decir) con el grupo, es en el contexto de un hiato en los ensayos, provocado por la salida de Harrison, que por unos días no concurriría a ensayar: lo suyo, más que una irrupción, es una especie de terapia grupal.

 

Desastre.

 

Parte del supuesto fracaso es el hecho de que el grupo no haya logrado ponerse de acuerdo para hacer una presentación en vivo como culminación del proyecto. En cambio, lo que lograron hacer fue un breve concierto en la azotea de sus estudios Apple, que en esta versión se aprecia con lujosa precisión, y que muestra un grupo de músicos muy talentosos, tocando un ramillete de excelentes composiciones nuevas con un alto nivel de pasión y profesionalismo, hasta que deben parar a pedido de la policía. El supuesto fracaso fue en realidad un hecho artístico icónico, varias veces imitado, incluso por artistas consagrados como U2.

 

El supuesto fracaso incluyó también la efectiva composición de material original nuevo, que fue a parar al disco final "Let it be", que cumplía con la premisa de haber sido tocado totalmente en vivo; y, además, se ensayó material nuevo que luego terminaría en dos discos simples, en Abbey Road, y en los primeros discos solistas de los Beatles ya separados. Si eso es un fracaso, cabría preguntarse entonces qué es el éxito.

 

El documental de Jackson muestra además el ingenioso trabajo creativo del grupo, que incluía estrategias varias tales como la invitación a otros músicos para inyectar frescura y musicalidad a sus obras -en este caso, el pianista Billy Preston. En un momento del filme, puede verse en vivo y en directo el proceso de composición de la canción "Get back" por parte Mc Cartney, y cabe preguntarse cómo en la versión original se cometió la burrada de omitir ese momento histórico.

 

Cincuenta.

 

Entre los historiadores profesionales hay una coincidencia en que, para poder comenzar a evaluar y narrar un hecho histórico determinado, hace falta que pasen unos cincuenta años. La existencia de protagonistas vivos con interés en influir en el relato, y la cambiante memoria de las fuentes vivas, aconsejarían este procedimiento. Es lo que ha pasado con este proceso histórico particular, que involucra uno de los hechos artísticos más relevantes del siglo XX. Recién ahora se está comenzando a publicar obras que analizan la historiografía sobre Los Beatles, y lo que surge a la luz es la existencia de muchísima arbitrariedad, errores y versiones interesadas.

 

Buena parte de estas tempranas corrientes historiográficas, se basan en ensalzar la figura de John Lennon, a lo que contribuyó indudablemente su trágica y temprana muerte en 1980. Hoy se sabe que, lejos de ese supuesto mesías revolucionario que parecía en los años 70, se trataba de un personalidad compleja que incluía, por ejemplo, un historial de violencia contra las mujeres, muy poco halagüeño.

 

Vale decir, que cincuenta años después, este nuevo filme viene a dar por tierra con décadas de una narrativa calcificada sobre uno de los hitos del siglo pasado. Por lo visto, hay que desconfiar de los consensos demasiado establecidos, y vale la pena acostumbrarse a que la historia puede y debe ser revisada cada tanto, cuando aparece nueva evidencia: tal como ahora es el caso, entre nosotros, con la publicación de un importantísimo libro sobre el período de gobierno alfonsinista. Como dicen que decía Maynard Keynes: si cambia mi información, cambia mi postura.

 

A los periodistas nos gusta decir que el periodismo es la primera versión de la historia. Pero en esa frase, hay que dejar de poner tanto el énfasis en la palabra historia, y mucho más en el concepto de versión.

 

PETRONIO

Fuente:LaArena

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