Malvinas, la herida que no cierra: 41 años de la arenga "se va a acabar la dictadura" en Gimnasia y Esgrima de La Plata
Los diarios de la ciudad de La Plata salieron a informar el homenaje fallido de los militares.Malestar entre los jovenes,Familiares de los jovenes, abucheando a los militares.El homenaje que no fue.41 años pasaron de aquel hecho que marcó la historia argentina, donde Leopoldo Fortunato Galtieri y la Junta Militar habían enviado tras aquel discurso en el balcón, a los jóvenes a defender las Islas Malvinas.
Allí, en aquel momento, el argumento era recuperar aquellas tierras de las manos de los extranjeros, que derivó en la historia posteriormente contada y recordada por millones de argentinos que mantienen en vilo, la lucha de todos aquellos que pisaron las Islas Malvinas.
Pero, en diciembre de aquel 1982 teníamos además del recuerdo de la guerra, una Selección de fútbol que iba a competir al mundial de España y que realizaría un partido en el bosque de la ciudad de La Plata, para cerrar un año de festejos en la ciudad, conmemorando los 100 años de la fundación de la emblemática ciudad de las diagonales.
En el bosque, Gimnasia y Esgrima de La Plata jugaba un octogonal por el ascenso a primera división, primero contra Deportivo Italiano por los cuartos de final. Previo a ello, se llevaría adelante un homenaje a los 2384 ex combatientes de la X Brigada de Infantería Mecanizada Teniente General Nicolás Levalle.
El lugar dónde se realizaría el evento, sería en el estadio Juan Carmelo Zerrillo, lugar de Gimnasia y Esgrima de La Plata, epicentro del bosque platense.
En plena organización de la ceremonia, se observaron diferentes discrepancias, encontronazos, encuentros, para sellar un homenaje que no fue, producto del egocentrismo, poder e implantación del miedo que buscaban sellar varios “militares de rango” por sobre sus “subordinados”.
A NOVA, le llegó información de que en aquel evento realizado en diciembre de 1982, estaban los familiares presentes de aquellos 2384 homenajeados. Se escucha entre los militares que había una especie de “campaña de malvinización”, dónde se ordenaba “no contar la verdad de lo que ocurrió en Malvinas”.
Ahí, fue cuando muchos jóvenes conscriptos que habían asistido, comenzaron a dividirse entre los que estaban en el centro del estadio y quienes se iban a las gradas, sin formar parte del homenaje. Los “organizadores”, buscaban mantener el orden y mandar. Allí comenzaron los cánticos de familiares sobre los que buscaban mandonear a quienes fueron a la guerra. En ese momento, el estadio se inundó de cánticos en contra de los militares, hasta que se escuchó “se va a acabar la dictadura militar”.
Allí, la valentía de aquellos presentes en el centro del estadio, inundó sus corazones, el coraje salió a flote y se sumaron a viva voz, frente a frente, a cantarles en la cara, el mismo cántico que se escuchaba en las gradas.
Esa “gesta patriótica” que quisieron reflejar aquellos militares, reivindicando su accionar en Malvinas, se vio opacada por los cánticos: “Ahí están, ahí están y en las islas se volvieron para atrás”; “El que no salta es un militar”; “Vení, vení, bailá conmigo, que un amigo vas a encontrar, sin policías ni militares, la dictadura se va a acabar…”. Fueron algunos de los gritos que llenaron las gradas del bosque. Poco a poco cientos de excombatientes y sus familias comenzaron a abandonar el estadio.
El detrás de escena
Muchos medios de comunicación, salieron a sacar a flote la situación que rodeaba el evento, con las bombas, entonaciones del himno y el oficio de una misa de campaña, las cuales trataron de opacar un hecho histórico en el país: irse de un evento militar, cantarles en la cara entre el pueblo y aquellos jóvenes que fueron a la guerra, buscando levantar la vara de la lucha y el recuerdo de sus compañeros caídos.
Aquel 4 de diciembre, aquella ceremonia organizada por el general Juan Carlos Trimarco, del primer cuerpo del ejército, quedó en el olvido, quedó solapada y hasta olvidada. Solo es recordada por todo el pueblo que se levantó ante aquellos militares.
En el evento, como dato no menor, también estuvo el interventor de la provincia de Buenos Aires, Jorge Rubén Aguado; el interventor de la ciudad de La Plata, Abel Román; el jefe de la Policía Bonaerense, Fernando Verplaetsen; el comandante de la décima brigada, Alberto Ramón Schollaert y el director de la Escuela Naval Militar, contra almirante Mario Palet, entre otras autoridades civiles y militares (*).
Tras aquel hecho, el diario El Día, había publicado: “Paredón, paredón, para los milicos que robaron la Nación”, haciendo referencia a que al producirse los primeros discursos de los militares, las familias de los ex combatientes comenzaron a silbar, abuchear y a entonar canciones contrarias al Gobierno militar.
Lastimosamente, este evento no sólo fue recordado por una gesta histórica, sino que además, terminó con algunas peleas entre los jóvenes y sus oficiales, al poco tiempo el lugar quedó prácticamente vacío, a excepción de las autoridades.
Recuerdos que quedan vigentes
Desde la Subcomisión de Cultura de Gimnasia y Esgrima de La Plata, emitieron un documental sobre la estrecha relación entre el club y Malvinas. En el mismo dieron testimonio tres ex combatientes.
Walter Acevedo recordó: “El acto se cortó por la bronca que teníamos nosotros por lo que nos habían hecho. Yo tenía un año y medio de colimba, había pibes clase 63 que fueron sin instrucción a Malvinas”. Por su parte, Roberto Ruiz comentó: “Si lo trasladara al 2022 no hubiera estado, era otra mi visión, hoy no participaría de un acto de los militares ni loco… lo que más me acuerdo es que estaba en mi cancha”.
“Nos empezamos a desbordar, estábamos contenidos por estar en el régimen militar, pero de a poquito el ambiente se fue caldeando. En ese momento tomé una mala decisión al haber asistido, tanto yo como la mayoría de mis compañeros”, completó. Finalmente, Walter Stefenón agregó: “Vinimos pensando que iba a ser un reconocimiento y resultó ser un acto más de los milicos, reivindicando la guerra, lo que habían hecho”.
(*) datos a tener en cuenta: Alberto Ramón Schollaert: imputado por delitos de lesa humanidad mientras se desempeñaba como jefe de Cuartel del Regimiento 6 de Mercedes, se lo vincula a 37 desapariciones de militantes del PRT-ERP, Juventud Guevarista y Partido de los Trabajadores Socialistas.
Mario Pablo Palet: fue contralmirante y director entre 1981-1982 de la Escuela Naval Militar, como tal lidero grupos de tareas. En 2012 fue embargado y procesado por su actividad en la ESMA, posteriormente por dicha causa fue enjuiciado a 8 años de prisión.
Investigación:
Pedro Domínguez
Jorge Di Pietro Cevecim Berisso




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