7 de abril de 2013

MENDOZA: Encuentro ecuménico por los Derechos Humanos, en el Campo Las Lajas.


Mendoza. Encuentro ecuménico por los Derechos Humanos, en el Campo Las Lajas
Plegaria contra el silencio
Por María Eva Guevara
La referente del MEDH Elba Morales, el rector de la Universidad Nacional de San Luis, José Luis Riccardo, y representantes de otros organismos exigieron medidas concretas para el hallazgo de los posibles enterramientos clandestinos en esa base de la Fuerza Aérea.

Desde la apertura de la causa “Lajas”, en 2004, la Justicia Federal investiga si hubo enterramientos clandestinos en el ex campo de tiro de la Fuerza Aérea, dos kilómetros al norte del barrio Municipal de Las Heras, en pleno piedemonte. También desde ese año se estableció un acuerdo entre los denunciantes de aquel Centro Clandestino de detención, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos y la Universidad Nacional de San Luis con el objeto de impulsar una labor pericial y exploratoria en el lugar, acuerdo que fue formalizado el año pasado en forma de tratado donde la UNSL pone a disposición los recursos humanos, tecnológicos y científicos del gabinete de su Departamento de Geología, bajo los lineamientos de los investigadores David Aguilera y Aldo Giaccardi. 

La causa tiene un impulso muy especial. De parte de la Universidad Nacional de San Luis proviene de la investigación y recopilación de datos que realizó el MEDH según el cual el CCD Las Lajas fue el último lugar donde se lo vio con vida al reconocido intelectual Mauricio Amílcar López, primer Rector de esa casa de estudios nombrado en 1973.

Por otro lado, Mauricio López fue el cofundador en 1970 de la actual Asociación Ecuménica de Cuyo, en aquel momento bajo la denominación Instituto para la Liberación y Promoción Humana. Su militancia en favor del ecumenismo y la solidaridad para con los refugiados se mantuvo firme mientras ocupó el cargo de Rector, cargo que le fue arrebatado el 24 de marzo de 1976. Tiempo después, el 1 de enero de 1977, el queridísimo profesor de Filosofía era secuestrado de su domicilio familiar de Mendoza.

A todo esto, a fin del año pasado, la Justicia Federal derivó la causa a la Unidad Fiscal de Coordinación y Seguimiento de las Causas por violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante el terrorismo de Estado en Mendoza, lo cual supuso un gran avance concretado en el arresto de Juan Carlos Alberto Santamaría quien se desempeñó como Jefe de Inteligencia de la Fuerza Aérea con el rango militar de comodoro. Otras tres personas aparecen como imputadas por la desaparición de Mauricio López y otras víctimas vistas por testigos en el lugar, uno de ellos es el Comandante del III Cuerpo de Ejército, Luciano B. Menéndez, y los integrantes del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea Argentina, Pedro Esteban Jofré y Osvaldo Antonio Padorno Mesa, todos por los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada, torturas y robo agravado.
Aunque hay que decir que pese a esos avances, ninguna persona ha querido romper el pacto de silencio que protege a los genocidas y revelar algún dato que guíe o facilite la empecinada y comprometida búsqueda de los restos de los desaparecidos.

¡Que digan dónde están! El reclamo tuvo una resonancia máxima el pasado jueves 28 de marzo, al cabo de un histórico acto ecuménico realizado entre los cerros y el predio de Las Lajas, campo convertido hoy en territorio bajo la jurisdicción de la Justicia. La voz principal y convocante de ese acto fue Elba Morales, referente del Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos quien en su discurso sintetizó todo lo que se ha podido reunir, como conocimiento y análisis, sobre el recóndito centro clandestino.
“Este lugar tiene un enorme significado”, dijo. Y continuó tras apenas una pausa necesaria para que tomara envión todo el coraje de la lucha de los organismos de derechos humanos, que es una lucha contra viento y marea: “Es el último centro clandestino de los que descubrimos, el más oculto, el más protegido por el pacto de silencio, lo denunciamos en el Poder Judicial en el año 2004, desde entonces, han pasado demasiados años, aún para los tiempos de la justicia que tienen fama de lentitud, con dos imputados del sector de inteligencia de la Fuerza Aérea, la causa fue parcialmente elevada a juicio oral”.

Elba no tardará mucho en aludir a Mauricio y ubicar a los presentes en el objeto de la causa. Señalando con su brazo, detalla: “Donde están los restos de los corrales viejos y en una de las piecitas, detrás de esta casa, hay una pieza de material ahora, pero antes había una piecita de chapa. Había personal que custodiaba y militares que realizaban los traslados, era mucha la gente que trajinaba entre la Cuarta Brigada y el Cerro, había conservación de caminos, eliminación de residuos, o sea que funcionaba un minicuartel, una pieza importante en la organización represiva de la subzona de la 33. Había muchas actividades, órdenes escritas, movimiento de aviones, de vehículos, todo minuciosamente registrado como es propio de toda operación militar”.

Continuó: “Los secuestrados en otras instalaciones militares y policiales, eran retirados de esos edificios, con diferente destino, sin mucho esfuerzo de razonamiento, podemos concluir que desde aquí, desde esta inmensidad sin testigos, no eran retirados. Que cuando llegaban a este lugar, era definitivo. Y es aquí donde los estamos buscando, por medio de una pericia que trabajamos conjuntamente con la Universidad de San Luis, está demostrado en la causa judicial que pasaron por este centro, seguramente aquí quedaron, Mauricio López, un intelectual, militante del ecumenismo de los derechos humanos, secuestrado de su casa de Mendoza el 1 de enero de 1977, en junio y julio de ese mismo año, estaba aquí, en la piecita de chapa. Allí atrás. Continúa desaparecido.”

Y enumeró: “Osvaldo Zuin, un joven actor de teatro, militante del PRT, o de la juventud guevarista salió de Mendoza por Córdoba cuando fueron secuestrados los integrantes de su grupo en mayo de 1976. Herido y detenido en córdoba un año después, estuvo en La Perla, y fue traído a éste lugar donde se encontraba junto a Mauricio López, en el invierno del 77. Y está desaparecido”.
“María del Carmen Marín, una joven mendocina que militaba en Montoneros en provincia de Buenos Aires, secuestrada en Mendoza en julio junto a un compañero de Quilmes, Juan Ramón Fernández de sobrenombre Chaelo, lo trajeron a Lajas. María del Carmen mordió una cápsula de cianuro para evitar las atroces torturas a la que estaban sometiendo a Chaelo en la carpa; lo que desató la furia de los represores porque ella murió ahí. En venganza, fueron en busca de su padre, Carlos Armando Marín, y aquí lo golpeaban y lo insultaban. A Chaelo lo ataron a ese mástil y unos días después se lo llevaron en avión a Buenos Aires, donde pasó por la Esma y fue visto por última vez en la Brigada de Quilmes. Los tres están desaparecidos. Y en la piecita de chapa había entonces otros dos prisiones cuyos nombres aún no hemos rescatado”.

“Para el mes de noviembre de 1976 ya estaba funcionando a pleno el centro clandestino. A carpa llena. Los dos sobrevivientes torturados en éste lugar fueron trasladados, uno a La Perla, en Córdoba, el otro a Granja La Amalia, en San Luis, mientras que Chaelo a la Esma y luego a la brigada policial. Aquí vemos claramente el accionar conjunto de Fuerza Aérea, Ejército, Marina y policía, se trató de una sola organización con muchos eslabones que aplicó el terrorismo de Estado mediante un plan sistemático, en asociación ilícita, de las tres armas y fuerzas policiales”.

La referente en Derechos Humanos, sostuvo que “en estos días de juicio por todo el país, por los delitos de la dictadura, se escucha un reclamo fuerte y coincidente: que nos devuelvan los restos de aquellos que mataron y ocultaron. Hoy convocamos a los militares en este nuevo tiempo de civilidad y democracia, para que tomen distancia de aquel pasado ignominioso que no les pertenece y tomen la fuerte decisión de no ser más las fuerzas armadas en el país de los desaparecidos. Es así que convocamos al señor Jefe de la Cuarta Brigada Aérea, a sus oficiales y sus superiores, para que ordenen una investigación que determine dónde se encuentran los enterramientos humanos que otros hicieron y que usted, señor Jefe no debería ni involuntariamente seguir ocultando en el predio de su brigada. Aquí están presentes familias, comunidades religiosas, universidades, en fin, hay una ciudadanía que espera su respuesta”.

El encuentro ecuménico. Se trató de un acto ecuménico, es decir de una confluencia de personas y militantes de diferentes comunidades cristianas que no solamente se toleran y respetan, sino que además estrechan lazos y asumen un compromiso concreto y a la vez indispensable para una sociedad más justa. Allí estaban Vicente Reale, sacerdote católico, Manuel Olalla de la Iglesia Bautista del centro de Mendoza, Nassir Assan, laico de la Iglesia Metodista Argentina en Mendoza, Mustafá El Khayat, imán del Centro Islámico de Mendoza.
Previo a eso, tomó la palabra José Luis Riccardo, Rector de la Universidad Nacional de San Luis, quien sinceró que no es fácil, emotivamente hablando, representar a Universidad a la que Mauricio López dedicó su tiempo, su esfuerzo, y su vida, y estar allí, frente a una acto tan significativo como el que se realizó en Lajas, que es una verdadera “tierra recuperada por la majestad de la justicia, esa a la que todos queremos descansar y creer”.

El rector prosiguió diciendo que “Esa tierra fue usurpada por quienes usurparon la voluntad del pueblo, para perseguir, cometer crímenes, violentar la voluntad popular, delito que es la máxima traición a la Patria y que junto con la persecución no prescriben, ni prescribirán nunca, no por su categoría legal o jurídica, sino porque no prescriben en la memoria de los luchadores de los militantes, de las organizaciones que buscan y seguirán buscando justicia y verdad”.

Riccardo señaló que es un orgullo para la Universidad de Mauricio López estar junto a Elba Morales, el MEDH, y al servicio de esta causa: “Una causa que ha permitido luego de 30 años lograr la condena de los responsables por crímenes de lesa humanidad en Cuyo por primera vez en San Luis, por la que venimos a reclamar, una vez más, la justicia. Y por que venimos a reclamar, las instituciones de la Nación, a las Fuerzas Armadas, venimos también a exigir respuestas, o sea la verdad, la aparición de los cuerpos de los compañeros, entre ellos, el de Mauricio López”.

Y agregó que: “Hablar de Mauricio López me excede, en este encuentro ecuménico nosotros nos orgullecemos recordarlo como un militante activo del pensamiento y la acción ecuménica, sólo puedo decir que lo que resume el sentir de Mauricio era que él creía y luchaba por un mundo más justo donde la libertad y la fraternidad y la justicia para todos fuese una realidad. Sabemos que en la justicia federal de Mendoza se está reclamando desde hace mucho tiempo la agilización de las causas pero también sabemos que se está trabajando, como se puede, con los elementos que existen, a fin de determinar los posibles enterramientos, lo cual es muy difícil porque los pactos de silencio que tanto deseamos que se rompan, aún así se sigue trabajando contra viento y marea”.

Finalmente el rector afirmó que “La Universidad Nacional de San Luis está orgullosa del legado de Mauricio López, que sigue siendo una bandera de la tolerancia flameando en encuentros como éste, que es un encuentro para la esperanza”.

A continuación habló Silvia Ontivero, ex presa política, quien instó a romper con los pactos de silencio aún vigentes desde la dictadura cívico-militar, “Le hablamos a tantos civiles que participaron, quizás un chofer hoy pueda ayudarnos, alguien de aquí de la zona, alguien que haya visto pasar, que haya escuchado o visto bajar algo de un avión. A esos tenemos que apelar y lograr que la gente hoy colabore y se involucre, como estamos todos, en nunca decaer hasta que el último compañero desaparecido pueda ser homenajeado, ya recuperados sus huesos, lo que podamos recuperar de ellos, que su familia lo tenga en un lugar donde poder llevarle flores, y que no piensen que quienes implementaron este horror en el país que nos vamos a cansar o asustar, porque están nuestros hijos ya trabajando y cuando nuestros hijos le den posta que ya se la han dado, estarán nuestros nietos y después, nuestros bisnietos. Acá, a dónde vayan los iremos a buscar y cuando callen, vamos a tratar que otros hablen”.

Silvia agradeció especialmente la labor de Elba, quien junto a Pocha Camín y a Alieda Verhoeven, fue la primera persona que atendió a los ex preso cuando recién salían de la cárcel y la primera en consignar en papeles los testimonios, cruzando datos y armando con todo ello “un edificio tan indestructible que hoy puede pararse acá como lo ha hecho y decir con esa valentía y emoción Aquí fue, aquí los tuvieron, con una seguridad que ni el pacto de silencio pudo destruir”.

Quién lo iba a decir. Manuel Olalla de la Iglesia Bautista del centro de Mendoza, contó en el acto que hace 45 años atrás era un conscripto de la Cuarta Brigada Aérea y estuvo orando en Las Lajas, y quien lo iba a decir, hoy la escena se repetiría nada menos que impulsada por la figura de ese ser extraordinario que fue Mauricio López.
El motivo de la oración del joven Olalla es que estando al servicio de armamento su función era estar en el campo todos los días prestando un servicio a los aviones para sus prácticas de tiro. “Era un trabajo casi ritual, hasta que un día, un avión de manera intempestiva, inadecuada, avanzó sobre los blancos mientras nosotros estábamos haciendo las reparaciones y éramos aproximadamente 10 o 12 conscriptos que alcanzamos a escuchar que nos tirásemos bajo los camiones. No sé qué hubiera pasado si no nos tirábamos rápidamente, creo que no nos hubiéramos salvado.”

Las Lajas es un campo de 1.100 hectáreas que dependía de la Fuerza Aérea. La certeza de que allí estuvo Mauricio López surge del testigo sobreviviente Horacio Ferraris, quien lo reconoció en las instalaciones del centro clandestino. Además identificó a un joven con una pierna enyesada, que gracias a la investigación realizada por el MEDH, pudo determinarse que era Osvaldo Zuin, -conocido como “Horacio”-, militante del PRT secuestrado en Córdoba y visto en “La Perla”. Ferraris también denunció la muerte, en el mismo lugar, de una joven que habría ingerido una cápsula de cianuro y la presencia de su padre, también secuestrado. Se trataría de Ana María del Carmen Marín, militante montonera y su padre Carlos Armando Marín.

Horacio Ferraris describió que se instalaron carpas militares junto a otras instalaciones fijas y aseguró que en el término de los dos meses conoció el paso de muchas personas secuestradas. En la causa también declaró el testigo Emilio Alberto Luque, que fue torturado en Las Lajas en octubre de 1976 y trasladado luego a instalaciones militares de San Luis.

Dada las características del terreno, la labor pericial ha requerido del empleo de monitoreos en el área, fundamentalmente, sobrevuelos con helicópteros. Se han utilizado métodos geofísicos, por ejemplo, una tomografía eléctrica donde se ven los cambios de densidad en el subsuelo y se puede detectar un elemento extraño que puede ser cal o huesos u otro elemento.

Los estudios sobre la zona son muy importantes, pero aún estas pericias no han dado resultado positivo. Igualmente continuarán realizándose, especialmente en el lindero de ese campo que da al aeropuerto.

El campo Las Lajas era un campo de tiro. Los movimientos de tierra que se detectan en fotografías aéreas que van de 1960 a 1992, obedecen a dichas prácticas. La Fuerza Aérea realizaba dos tipos de prácticas: desde aviones, para simular vistas aéreas, y terraplenes para armas cortas sobre el terreno. Es una zona inhóspita y está llena de cauces aluvionales. Toda el agua del piedemonte va a parar a esos sectores que atraviesan el campo. También hay “picadas” hechas sobre fallas sísmicas por gente de la Fuerza Aérea para acceder a los blancos.
Fuente:Veintitres
Envío:Agnddhh

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