28 de octubre de 2020

TROPEL 2 del 28.10.2020.

 

Acto en Buenos Aires para visibilizar

la huelga de hambre que lleva 

adelante en una cárcel española el 

preso vasco Iñaki Bilbao (Txikito)



















Resumen Latinoamericano, 27 de octubre de 2020.

En pleno centro de Buenos Aires, frente al Obelisco, se realizó este martes un acto de solidaridad con el preso político vasco Iñaki Bilbao («Txikito») quien ya lleva cumplidos en una cárcel de exterminio del régimen fascista español, 48 días de huelga de hambre. También se pidió por la libertad de todos los presos y presas vascas.

Convocaron el encuentro internacionalista Euskal Herriaren Lagunak-EHL (Compañeros y compañeras del Pueblo Vasco, Capítulo Argentina), OLP-Resistir y Luchar y Convocatoria Segunda Independencia. En un marco de solidaridad en el que se enarbolaron pancartas de las organizaciones y también la ikurriña vasca y las banderas por la Amnistía y la libertad de los presos hablaron varios oradores.

Carlos Aznárez, de EHL, recordó lo que significa pelear en las cárceles de exterminio españolas y francesas donde las y los presos estan alejados de sus familiares como una muestra de doble castigo. En el caso de Txikito dijo que ya lleva 36 años preso y tiene una condena de 45 por luchar por la independencia y el socialismo para Euskal Herria. «Él, como tantos otros presos en Euskal Herria y en el mundo decidió convertir desde siempre, el encierro en un calabozo en un puesto de combate y así lo practicó durante la larga penuria carcelaria en la que ha vivido, pero nunca se ha rendido y ahora sigue diciendo al mundo que quiere Independencia y Socialismo para su pueblo».

Luego habló el abogado Eduardo «Negro» Soares, de Convocatoria Segunda Independencia, quien expresó: «La solidaridad es un principio de nuestra organización, siempre que haya pueblos en lucha, estaremos apoyándolos». Enseguida añadió que: «ojalá que la decisión de Txikito de seguir hasta el final no termine como todo indicaría que va a pasar, nos gustaría decirle que levante la huelga de hambre, que aún tiene mucho para dar en lo que hace a la lucha, pero a la vez somos respetuosos con su decisión». Terminó reclamando la solidaridad con quienes siguen luchando en Euskal Herria «contra los mismos enemigos que tenemos en cada unos de nuestros países».

Enseguida, la actriz Eliana Wassermann, del Frente Cultural Che Adelita, leyó un mónologo evocando la lucha de Txikito y de todos los que como él no bajan la cabeza frente a los enemigos.

Para Iñaki Txikito Bilbao

Cómo puede un cuerpo aislado caminar colectivamente,

Cómo se construye desde una celda el socialismo

Cómo aun habiéndonos quitado hasta nuestra sombra…

La coherencia no debiera ser cosa de unos pocos,

De unas pocas,

Por acá las feministas decimos que lo personal es político,

Vaya decisión personal tomaste Iñaki!

¿Cómo será tu huella?

Cuál es la huella de tu huelga?

Txikito,

Tu camino al socialismo

está en las entrañas de los pies descalzos.

Y si tu huelga de hambre nos inspira,

es para vernos en la urgencia,

es urgente que el capitalismo no va mas!

es urgente que la madre tierra no puede mas!

es urgente que nuestros hijes están creciendo en este mundo.

Iñaki: ¿Cómo es no tenerle miedo a la muerte?

Cómo es ser socialista hasta en el último aliento?

Y con la última saliva escupirle a este absurdo sistema político

capitalista, imperialista, patriarcal, racista, xenófobo y misógino.

Y reirles en la cara a todos los traidores,

a la complicidad civil, a los burócratas, a los que viven tan solo para durar.

Por acá nuestra proclama feminista dice, “mi cuerpo, mi decisión”

y cuando el Estado te quiere sometida y en silencio, sometido y en silencio,

tu huelga de hambre es tu proclama libertaria,

tu cuerpo  querido hermano,

tu decisión Txikito de darlo todo por la liberación de tu pueblo y de todos los pueblos,

de cuándo y cómo dejar tu última huella.

Porque te habrán encerrado, torturado, aislado,

pero nunca el enemigo pudo quitarte tu causa por la igualdad.

Luego habló, a nombre de la OLP-Resistir y Luchar, el ex comandante montonero Roberto Cirilo Perdía. Señaló que «a lo largo de las luchas populares se han sufrido derrotas y también algunas victorias, pero no hemos dejado de poner eslabones a los caminos de los pueblos. No son pocos los pueblos que hoy bregan por un Estado propio, y el pueblo vasco es uno de ellos, y su lucha se ha convertido en un símbolo de estos tiempos. Este esfuerzo inagotable, como el del compañero Iñaki, que está poniendo su vida como testimonio, nos indica cuáles son los sacrificios que nos pide la historia, la humanidad y nuestra propia conciencia. Hoy que hacemos este homenaje a la lucha de Txikito volvemos a ratificar que los pueblos sabrán encontrar siempre, tarde o temprano, el camino para su liberación definitiva».

Cerró el acto María Torrellas, de EHL quien cantó a capella y en euskera el tradicional tema «Borrokalari Kalera» (Luchador y luchadora, a la calle). Previamente señaló: «Desde Buenos Aires, convocamos a las ancestras vascas, a las sorgiñas, a que nos den fuerza, a que nos den indarra, como se dice en euskera, o el ajayu, que es la espiritualidad del pueblo aymara. Voy a cantar en euskera, que es la lengua por la que luchó Txikito, y por la que llevan peleando en el pueblo vasco durante siglos, porque lo prohibió el Reino de España, la iglesia y los fascistas de la dictadura franquista. La lucha independentista comienza reivindicando el euskera».

Al final de la canción, se pidió también por la libertad de los presos mapuche que luchan contra la dictadura chilena y por los presos palestinos, uno de los cuales, Mahel Al Akhras, se encuentra en huelga de hambre por más de 90 días.

Solidaridad con el preso palestino Maher Al Akhras, más de 90 días de huelga de hambre





Guernica: la organización popular 

una piedra en el zapato para el 

gobierno


Por Germán Romeo Pena, Resumen Latinoamericano, 27 de octubre de 2020. 

Son horas cruciales para la toma de tierras en Guernica. Las negociaciones parecen no arribar a una solución. Desde el Estado intentan instalar como chivo expiatorio a las organizaciones sociales de izquierda como una traba en las negociaciones. Sin embargo, es a raíz del trabajo de dichas organizaciones y las familias, que han logrado abrir canales de diálogo con el gobierno, para proponer una respuesta diferente a la que vienen dando en el resto de las tomas del conurbano, en las que actuó el Ministerio de Seguridad desalojando los terrenos mediante la fuerza policial. 

El 20 de julio más de dos mil familias empujadas por la crisis habitacional y económica en plena pandemia, ocuparon alrededor de 100 hectáreas en desuso en la localidad de Guernica, partido Presidente Perón. Muchas de las personas que participan de la toma de tierras, a su vez son parte de las organizaciones sociales piqueteras que en los momentos de crisis se transforman en actores esenciales para acompañar a los sectores más desprotegidos.

Donde el Estado se ausenta, las organizaciones tejen respuestas a las necesidades de las personas cuyas vidas se precarizan como consecuencia de las decisiones políticas de los gobiernos de turno.

La experiencia acumulada de las organizaciones sociales que han sido parte de la construcción de cientos de barrios populares en todo el conurbano, aportó en el armado de una mesa de diálogo con representantes del gobierno, para pensar una salida al conflicto que no sea mediante el desalojo violento. La conformación de las asambleas barriales, permitió la elección democrática de sus delegadas y delegados, que son quienes articulan con las autoridades, proponiendo al Estado una salida colectiva, que brinde una solución a las necesidades urgentes de las familias.

Durante los más de tres meses que lleva la toma, fruto del trabajo de las familias y las organizaciones sociales, se garantiza la defensa legal de los vecinos, como así también se levantaron escuelas, postas de salud donde se brinda atención pediátrica hasta psicológica, se organizaron ollas populares, se  acompañaron a mujeres víctimas de la violencia machista que han escapado de sus casas en busca de un nuevo hogar. Se han organizado campañas solidarias a las que se sumaron miles de personalidades del ámbito de la cultura y los derechos humanos, instalando como consigna “Tierra para vivir”.

Además, la articulación con profesionales provenientes de las Universidades Nacionales de La Plata y Buenos Aires,  dio como resultado un proyecto de urbanización concreto y posible, que implica la construcción de un barrio digno adecuado  a la Ley 14.449 de acceso justo al hábitat.

Foto: Germán Romeo Pena

Foto: Germán Romeo Pena

En el devenir del conflicto se generó un dispositivo interministerial que buscaba arribar a un acuerdo con las familias. Sin embargo, las respuestas del gobierno resultaron insuficientes a las demandas concretas. El gobierno provincial, por medio del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad realizó dos censos. El último realizado a mediados de octubre, tuvo como veedores a los organismos de derechos humanos: Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) y el Servicio Paz y Justicia (SERPAJ), y arrojó como resultado oficial que hay más de 1400 familias en el lugar. A esto, la propuesta del Estado es otorgar 650 lotes inciertos (tanto en su ubicación como en el plazo en que serían adjudicados).

Esta propuesta generó el repudio generalizado de los y las vecinas. Ante esta situación, la decisión política del gobierno provincial fue una campaña mediática de  estigmatización de las organizaciones sociales, señalándolas de ser responsables de entorpecer las negociaciones, tachándolas de intransigentes. Cuando la solución del conflicto, está en manos del Estado y no de las propias organizaciones.

El propio ministro Andrés “cuervo” Larroque fue quien se encargó de instalar en los medios de comunicación la idea de grupos violentos que actúan de forma “irracional” frenando las negociación, incluso valiéndose de mentiras como por ejemplo sostener que en la toma solo hay 150 personas, a pesar de los relevamientos hechos por el propio Estado.

Estamos en tiempo de desalojo, y desde el ministerio de Seguridad confirmaron que Sergio Berni ya tiene organizado un gigantesco operativo de unos 4.000 policías para “intimidar a los más valientes” publicó  Infobae el 22 de octubre.

El propio Gobernador de la Provincia de Buenos Aires Axel Kicillof dijo que los countries son prácticamente tomas de tierra  y atentos a que en la causa judicial a pesar de no existir ningún título suficiente que las adjudique a algún propietario, el principal reclamo es el Bellaco SA (grupo inversor que construye countries).

Las organizaciones sociales junto a las familias de la toma de Guernica ya plantearon sus propuestas, ahora está en manos del gobierno dar una salida pacífica al conflicto y deberá decidir si tomará partido por los negocios inmobiliarios que quieren instalarse en la zona o construir barrios para solucionar la emergencia habitacional en medio de la crisis.

Fuente: AnRed



Donde hubo fuego


Por Daniel Díaz Romero, Resumen Latinoamericano, 27 de octubre de 2020

Entre cerros y valles, el fuego va dejando cicatrices humeantes en un paisaje que se asemeja a paños negros extendidos sobre tierras consumidas. En vastas regiones de la provincia, el sonido del silencio resulta abrumador: desiertos de cenizas sin vida, trazados en mapas vivos de territorios muertos. Los pobladores, en diferentes rincones, se paran sobre imágenes que describen una de las catástrofes ambientales más importantes que hayan sufrido los cordobeses. Memorias del dolor, grabadas a fuego.

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Germán Baigorri tiene 54 años y se crió en Cañada Honda: “Lo más terrorífico que sentí fue el sonido: un bramido muy fuerte, permanente y con explosiones internas”.

“Nos encontramos con el fuego cuando volvíamos, un jueves a la tarde”, agrega Baigorri, contador público con tonada cruzdelejeña.

Sobre aquellos días de pesadilla, Baigorri afirma que “en el camino, había gente esperando que viniera el incendio para atajarlo mientras veíamos cómo se les iba encima. Hubo momentos terroríficos: suponíamos que no lo iban a poder contener y, al ratito, cuando pasamos de nuevo, vimos que todas las camionetas venían por detrás de nosotros disparando, con el fuego por detrás”, indica el poblador y continúa diciendo: “Al día siguiente, nos quedamos esperando en la casa de unos parientes, porque estaba llegando el fuego hasta allí, en un rojo atardecer y el bramido que sentía permanentemente: los disparos que hace el bosque”. Esos estruendos tenían una explicación, ya que, según cuenta, “frente a la casa de mi hermano, el fuego abrazó muy fuerte a los molles -árboles grandes, de copa redonda y muy verde- y parecía que cada hoja hiciera un disparo mientras se quemaba, una cosa realmente impresionante”, sostiene Germán Baigorri.


Los incendios llegaron a Cañada Honda -Departamento Cruz del Eje- el 27 de septiembre. Se quemaron 42.596 hectáreas en toda la zona afectada.


“No pude contener las lágrimas”

“Al campo no lo había visto quemado. Volví después de 2 días y no pude contener las lágrimas mientras avanzaba sobre el camino: tierra blanca con tonos grisáceos, rincones más oscuros tirando a negro y, cada tanto, palos parados con alguna ramita, realmente desolador. Pensaba para mis adentros: esto parece otro planeta, pero no, es el campo donde me crié”, se lamenta el vecino.

Baigorri explica que “en la entrada a Cañada Honda, hay un paraje llamado Negro Huasi: allí hay una iglesia con arboleda donde siempre jugábamos, de eso no quedó nada, sólo la capilla pelada y, cuando la vi así, el pecho se me cerró y quedó apretado porque, enfrente, sobre el camino, estaba caído un algarrobo enorme de unos 300 años. Salí disparando de ahí con ganas de llorar, sinceramente. Te lo cuento con el corazón”.

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incendios-forestales-cordobaEl paisaje desolador que quedó tras los incendios en el norte cordobés

Bomberos involuntarios

“Aquí, en Cañada Honda, los vecinos combatieron el fuego y  se transformaron en un actor más en la lucha contra los incendios”, expresa Germán Baigorri y cuenta que “después que pasaron las quemas por la zona de Capilla del Monte, llegaron hasta acá. Los dos primeros días, los bomberos no llegaban porque andaban repartidos por otras zonas, tampoco había aviones hidrantes, pero sí estuvo la gente: los vecinos dándose una mano”.

El comentario de los lugareños por aquellos días daba cuenta de que jamás habían visto incendios de esa magnitud, con tantos frentes de fuego sincrónicos. Al respecto, Baigorri señala que “me paré sobre una loma y el panorama era impresionante: yo giraba 360 grados y veía 12 o 14 frentes de fuegos simultáneos que iban en una dirección y, de rompe y raja, venían vientos fuertes y alguien gritaba: ¡Se viene para acá! Entonces, todos corriendo con baldes de aquí para allá para mojar los cercos y arrear a los animales cerca de las viviendas, porque si no se queman, se te disparan y después no hay forma de juntarlos”.

Para medir la magnitud que adquirieron los incendios en territorio cordobés, el testimonio de Baigorri sirve como parámetro: “Una semana antes, había llevado a mi nena al médico a Córdoba y, cuando volvíamos por la ruta de Villa Giardino, mi señora me dijo:

-¡Uh, mirá, el incendio se está yendo para allá, va a llegar a la casa de los tíos en Cañada Honda!

-¡No, Marta, cómo se va a ir para la casa de los tíos! Son 30 km en línea recta, tiene que pasar la Pampa de Olaen…

Eso ocurrió el martes y el sábado tuve que salir disparando a ayudar a la gente de Cañada Honda”, indica Germán Baigorri.

“La pasividad del gobierno es manifiesta”

Respecto de la respuesta a los incendios por parte del gobierno cordobés, el poblador refiere: “Los fuegos llegaron por los vientos y la inacción del Estado provincial: que hayan sido intencionales e iniciados en la zona de Villa Giardino-La Cumbre y hayan avanzado durante 8 días hasta llegar acá habla de la pasividad del gobierno. Que los aviones aparezcan después de un mes, cuando ya se quemó todo, es increíble”, señala Baigorri en diálogo con Sala de Prensa Ambiental y añade: “Todos los años, se queman muchas hectáreas y nos estamos quedando sin sierras; sabemos que el gobierno sacó el impuesto al fuego hace 2 años, pero ¿cuántos millones de dólares recaudaron durante 13 años? Seguro que alcanzaba para mucho más que comprar 4 aviones”.

Respecto de la amenaza lanzada desde el gobierno cordobés relacionada con el uso de la fuerza policial para aquietar la participación de los vecinos empujados hacia el fuego por la ausencia del Plan Provincial de Manejo del Fuego, Baigorri dice que “hay que ponerse en situación: voy al campo de mis tíos desde que me llevaban mis viejos cuando era niño y no tenían nada, nada, nada: los cercos para los animales estaban hechos con ramas y esa familia comía sopa de majada de oveja todos los días. Hoy, tienen un poco más: perímetros con alambre, postes, una camioneta para moverse y te puedo asegurar que son 40 años de pelearla, cagarse de hambre y laburar como negros; entonces, es absurdo que pretendan que la gente no defienda lo que, durante tantos años, le costó conseguir”, expresa Baigorri.

“Pasado el incendio, es indescriptible la tristeza, un paisaje de cenizas donde vi cosas que no había visto nunca: las formas de las piedras y de las lomas antes cubiertas por el monte nativo; espinillos, piquillines y árboles grandes: molles, quebrachos blanco y colorado. El blanco, lo grisáceo y negro de los palos y árboles que quedaron en pie, otros caídos. Algunos de esos, los más grandes todavía humeantes. Lo que más duele es la inacción del gobierno. Disculpas, si por un momento me atraganté mientras hablaba”, concluye Baigorri.

“Los incendios empezaron donde hay una puja por urbanizar”

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“El fuego entró al barrio y casi llega a mi casa”, comienza diciendo Angie Monasterio, de profesión fotógrafa y habitante de Villa Lago Azul, un barrio colindante con el lago San Roque, en Villa Carlos Paz.

Monasterio señala que “un sector es una reserva natural, poblada por bosque nativo protegido por la Ley de Bosques. Allí, hacíamos caminatas en medio de la naturaleza. ¿Qué tenemos ahora? Ruinas. Se perdió todo, no quedó nada; solo un parche negro y gigante como paisaje”.

“Lo primero que vimos fueron 3 focos simultáneos, lo que nos dio la pauta de que –claramente- eran intencionales”. Indica Angie Monasterio que “en un lapso de 20 minutos, las llamas alcanzaron unos 20 metros de altura que derretían los plásticos del alumbrado público que estaban sobre postes muy altos. Pasada una hora, todo el barrio estaba tapado por las llamas y el humo”, describe la vecina y luego relata que “policías y bomberos nos decían que teníamos que desalojar: tuvimos que ir cada uno a nuestra casa y recoger las cosas elementales que podíamos rescatar para ponerlas en un vehículo. Los que vivían en casas más cercanas al fuego se fueron y otros, como nosotros, esperamos para ver qué hacíamos”.

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incendios-forestales-cordobaImagen aérea de Villa Lago Azul (Gentileza GP Soluciones)

Cuenta la fotógrafa de Villa Lago Azul que el pensamiento recurrente de aquel momento se centraba en la impotencia que sentían al saber que las quemas eran intencionales: “Empezaron en un lugar donde sabemos que hay una puja por urbanizar desde hace tiempo y nuestra bronca surgía al ver que la naturaleza salvaje estaba muriendo”.


Los incendios se desataron en Villa Lago Azul -Departamento Punilla- el 30 de septiembre a partir de 3 focos simultáneos.


Angie Monasterio dice que “la desesperación por la presencia de los incendios empezó a las 16 horas de aquel día y recién a las 22 lo pudieron frenar, cuando habían llegado muy cerca de nuestra vivienda. Vinieron familiares para ayudarnos: mucha desesperación, ya que por momentos nos imaginamos la casa prendida fuego”, relata la vecina y agrega: “Nos sentíamos impotentes y desamparados, porque quedás en manos de Dios y de los bomberos. El gobierno ausente, de hecho, 4 días después de haber estado haciendo guardia de cenizas con bidones y palas, hicimos una asamblea de vecinos auto-convocados y no asistió ningún funcionario público”.

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incendios-forestales-cordobaImagen aérea de Villa Lago Azul (Gentileza GP Soluciones)

“Al fuego se lo apaga con agua, actividad y plata”

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A Roberto Zurbriggen lo conocen como Cacho: un pequeño productor ganadero en un campo a 10 km de Villa Albertina: “El 15 de agosto, empezó el incendio que, según parece, fue iniciado por especulaciones comerciales que coincidieron con la seca que veníamos sufriendo y terminó en un fuego imparable. Además, se agrega la falta de prevención, no se hacen los cortafuegos que hay que hacer ni existe una planificación entre bomberos y vecinos para que, cuando se detecte un incendio, estemos preparados y atentos para enfrentarlo”, comienza diciendo Zurbriggen, en diálogo con Sala de Prensa Ambiental y agrega: “El fuego pasa y deja como consecuencia un deterioro social, productivo y ecológico como el que vemos, no solo en nuestra zona, sino en todo el norte y noroeste de Córdoba”.

“La especulación se mezcla con cuestiones inmobiliarias y con algún proyecto turístico: incendiar significa que el dueño de un campo quemado -sin alambres, postes, ni expectativas de producir más nada- lo venda barato. Es una especulación que, en algunos casos, ha dado resultado porque hay gente que pretende quedarse con esas tierras”, sentencia el productor del Departamento Ischilín.

En la región, hay mucho espinillal y el ganado -vacas y cabras- se alimenta de la semilla de aromitos. También hay bosques de talas, molles, moradillos y piquillín. Cuenta Cacho que antes había, incluso, montes con árboles de madera dura que se fueron usando para los alambrados: los tintitaco. Hay mucho palo amarillo también, que da muchas flores para la miel y plantas aromáticas como la peperina, carqueja y tomillo.


Los incendios en Villa Albertina -Departamento Ischilín- fueron iniciados el 25 de agosto. Se quemaron 26.000 hectáreas en toda la zona afectada.


“En el campo nuestro -cuenta Roberto Zurbriggen- hay varios bosques con árboles de 50 años a los que el fuego ha orillado y los arbolitos más nuevos no sobrevivieron”.

Durante 4 días, los incendios acecharon la vivienda dentro del campo del productor: “El fuego nos dio vuelta alrededor de la casa”. Cuenta Cacho que durante el incendio nunca pensó en abandonar su casa: “Un lugar que queremos mucho que no íbamos a abandonar. En ese momento, perdíamos el control de los animales y, en el segundo día, las vacas se sintieron rodeadas y percibieron que en la vivienda estaba el resguardo, así que se fueron acercando solas y encontraron unas chacras por donde ya había pasado el fuego y se resguardaron ahí”.

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Un paisaje dividido tras los incendios

Relata Zurbriggen que, durante esas cuatro interminables jornadas, estaba con su compañera Virginia y dos muchachos de Villa Albertina, Sebastián y Gabriel, quienes llegaron después del primer día de incendios para ayudarlos: “Ahí estábamos los cuatro y se nos complicó cuando vino el fuego porque no teníamos agua: los arroyos son apenas una lágrima y nuestro pozo también porque nos abastecemos con la lluvia y, como hacía más de 3 meses que no llovía, teníamos que administrar bien el recurso que íbamos a usar”, relata el poblador y agrega: “El gobierno llegó después del fuego. Es un tema complicado, no quiero ser crítico gratuitamente porque los bomberos son personas que queremos y respetamos mucho, pero están en organizaciones muy verticalistas y al no existir trabajo previo y preventivo, de pronto te caen grupos de cuarteles que no conocen la zona y no se animan a meterse porque si el fuego o el humo te envuelven, se acabó la vida. No sólo las llamas son el problema, el humo es muy complicado porque no te deja ver ni respirar”.

“Faltan tareas por parte de un gobierno que viene mezquinando fondos porque la prevención no es barata: necesitamos que se hagan cortafuegos, mantener bomberos vigías y organizar a las comunidades para saber qué hacer cuando vienen los incendios; todo eso tiene un costo, pero no hay otra, porque al fuego se lo apaga con agua, con actividad y con plata, esto es así”, sentencia el poblador de Villa Albertina.

A esta altura, la ineficacia del Plan Provincial de Manejo del Fuego se ha vuelto tan indiscutible como dañina: “En esta zona, el sábado a la tarde logramos parar el incendio con integrantes del cuartel de Deán Funes porque ya nos conocíamos y sabían dónde y cómo meterse. Pero resulta que después, agotados, los bomberos se fueron y el fuego volvió a iniciar: faltó la guardia de cenizas, esto pasó el sábado a la tarde y había sucedido lo mismo por la mañana. El domingo volvió a ocurrir; tiene que haber una organización civil trabajando con los bomberos y la policía para hacer una adecuada guardia de cenizas, no sólo para prevenir el reinicio, sino también para cuidar que no lo prendan de nuevo. Los bomberos, a veces, se ven desbordados: logran apagar 400 metros y el fuego se les fue 1 kilómetro más allá. No existe forma de apagar el fuego en las sierras sin la colaboración de la gente. Los bomberos, los pobladores, la policía y los aviones”, sentencia Cacho Zurbriggen quien junto a su compañera Virginia son propietarios de un campo de 300 hectáreas.

“Son cuantiosas las pérdidas -indican- e imposible reponer lo perdido por estos fuegos, apenas si nos veníamos recuperando del gran incendio del 2009. Estamos complicados, todo esto de los incendios nos pone en situación de marginalidad porque pasa el tiempo y es como si no hubiéramos hecho nada todos estos años. Volver al campo de nuevo y ver todo quemado, uno dice, puta madre, estamos como 10 años atrás”.

“El olor a humo y cenizas persiste”

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Luyaba es un pueblito situado al sur del valle de Traslasierra. En la sierra como en el bajo, el monte nativo y su fauna abundan en alto grado de conservación.

Celeste Rumie es profesora de yoga y pobladora de Luyaba y -en diálogo con Sala de Prensa Ambiental– cuenta que “en la tarde del 9 de octubre, vi una gran columna de humo hacia San Isidro y Guanaco Boleado”, entonces, Rumie, de inmediato, se contactó con un grupo de vecinos que estaban en alerta por la situación: “Dejé lo que estaba haciendo y fui a la plaza de Luyaba para encontrarme con los vecinos y, rápidamente, nos encargamos de tareas logísticas para combatir el fuego”.

“En la noche -cuenta la pobladora- el incendio estaba controlado y decidimos continuar en la mañana del sábado las tareas de guardia de cenizas”. Durante esa jornada, la comunidad trabajó en los perímetros “viviendo el fuego fuera de control que llegó hasta la plaza del pueblo. Creo que nadie durmió esa noche bajo un cielo rojo”.


Los incendios se desataron en Luyaba -Departamento San Javier- el 9 de octubre. Se calcula que se quemaron 3.000 hectáreas en la zona afectada.


“Al día siguiente -relata Celeste Rumie- las tareas fueron permanentes y contamos con la ayuda de vecinos del valle: Los Hornillos, Villa de Las Rosas, San Javier, La Población, Travesía, Las Chacras y Cruz de Caña”. Para Rumie, “la experiencia de la Biblioteca Popular de Travesía fue esencial para el cuidado y calidad de las tareas que realizó la comunidad”. Aquella espontánea organización vecinal sumó su trabajo a las dotaciones de Bomberos Voluntarios y a los esfuerzos de la Comuna.

Rumie indica a Sala de Prensa Ambiental que “recibimos la solidaridad -en todas sus formas- de las personas del valle, de Córdoba y también desde otras provincias. La tarea de los aviones hidrantes fue clave y recién en la mañana del quinto día tuvimos un respiro gracias a la primera lluvia mansa que nos visitó luego de largos y crujientes siete meses. Pero el fin de semana pasado -cuando intentamos relajarnos luego de una semana de riesgos, pérdidas y emociones de todo tipo-, apareció un nuevo foco en mi barrio, sin ningún vínculo con el producido ocho días atrás”, expresa la pobladora de Luyaba y continúa diciendo que “el fuego nos convocó nuevamente con temperaturas cercanas a los 40º, muy cerca de vegetación exótica como eucaliptos, pinos y cañaveral. Otra vez, estuvimos durante toda la noche apagando brasas y llamas”.

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(Fotografía: Débora Cerutti)

Para Celeste Rumie y los habitantes de Luyaba, “el único fuego controlado es el que está apagado y la lluvia, aunque escasa, en 10 minutos extinguió lo que durante 10 días nos tuvo en vilo. Hoy, pasados varios días del primer foco de incendio, el olor a humo y cenizas persiste. Se quemó una vivienda. Muchas tuvieron el fuego a un metro o incluso terminaron con una pared quemada”.

En Luyaba, aseguran que el fuego comenzó en una zona rural donde crían animales y también hay monocultivo de nogales y olivos. Las familias más afectadas resultaron ser las más humildes y en algunas zonas aún permanecen sin luz ni agua. Centenarios quebrachos blancos y algarrobos negros terminaron calcinados.

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(Fotografía: Débora Cerutti)

“Aquí, la gente tenía desesperación”

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“El fuego cruzó la ruta y se vino para acá”, comienza diciendo Martín Coronel, un santiagueño que en el 2010 se fue a vivir a Las Jarillas en busca de trabajo. “Yo estaba trabajando en las quintas y, entonces, el Andrés me dice: ¡Martín, el fuego está por cruzar para acá, vamos a atajarlo antes que cruce el arroyo! Subimos a la camioneta y salimos a las chapas para allá”.

Martín nunca imaginaría el desenlace trágico que tendría aquella jornada, con la muerte de un amigo: “José Roble ya estaba en el lugar con su camioneta cargada con un tanque de agua cuando llegamos. Éramos ocho vecinos haciendo un pasamanos de baldes desde el arroyo. En eso, vimos otro foco más lejano que se estaba reiniciando y salimos para aquel lado. José me dijo: ‘No me siento bien, pero ya me recupero’, y todos empezamos a correr hacia el otro frente que se estaba reiniciando. Si no lo frenábamos antes del arroyo -cuenta Martín Coronel en diálogo con Sala de Prensa Ambiental– se iba para Las Jarillas así que gritaban ¡que no pase, que no pase! Santiago, desde arriba, nos exclamaba que venía otro frente desde atrás y tenía miedo que nos encerrara”.

“Cuando volvimos, José estaba caído, respirando mal”, dice Coronel y hace una pausa, tras la cual se recompone y relata: “Le limpiamos la cara con una remera y le pusimos un trapo mojado. Vimos que arriba, por la ruta, pasaba una ambulancia y la paramos. Emanuel, otro chico se descompuso allá, en eso que subíamos y bajamos, era una locura”, señala el poblador de Las Jarillas. “Subimos unos 1.000 metros con José cargado en la camilla, lo llevábamos entre 6 vecinos que nos íbamos turnando”.


Los incendios llegaron a Villa Las Jarillas -Departamento Punilla- el 22 de septiembre. Se quemaron 16.700 hectáreas en toda la zona afectada.


Cuenta Coronel que“cuando salió la ambulancia llevándoselo a José, volvimos para seguir apagando el fuego. Nos quedamos solos acá 2 horas más”. En ese tiempo, José Roble fallecía en la ambulancia que lo trasladaba a Córdoba.

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Martín Coronel saliendo de la zona quemada en Las Jarillas

Dicen los vecinos de Las Jarillas que ningún funcionario público se acercó hasta el momento al pueblo, ni durante, ni después de lo sucedido.

-¿Se podría haber evitado la muerte de José?

“Sí, se podría haber evitado. Si lo cortaban al incendio en el inicio, no llegaba el fuego para acá. Nosotros lo extinguimos sin ningún equipamiento ni herramientas. Aquí la gente tiene desesperación, ya pasó en el 2009 y quedaron todos traumados. Si esperábamos que el gobierno mandara bomberos se quemaba todo de vuelta”, señala el poblador y agrega: “Dejaron pasar el fuego por debajo de aquel puente. No tenían que dejarlo pasar… no tenía que llegar acá todo este fuego”, se lamenta Coronel e indica que “si el avión hidrante pasaba lo liquidaba y no llegaba a quemar todo lo que ha quemado, pero bueno… los bomberos estaban para el otro lado porque tenían órdenes de cuidar las casas, pero si lo hubiesen combatido a la mañana en la sierra, lo cortaban ahí y no se quemaba todo lo que se quemó. El jefe del cuartel repetía lo que le decían que tenían que hacer desde el Plan Provincial de Manejo del Fuego, pero nuestra casa es todo esto -dice Coronel señalando los cerros-, por eso nos pusimos locos: se muere todo”.

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Martín Coronel recorriendo la zona del incendio en Las Jarillas

“Hay que cambiar todos los sistemas para tomar las precauciones -asegura el poblador de Las Jarillas-, el sistema de los bomberos, por ejemplo, para que tengan órdenes de apagar el fuego y que no esperen a que sea incontrolable. Si no lo atacás, el fuego te ataca a vos. Hay que combatirlo, porque, si no, avanza y avanza”.

Martín Coronel era amigo de José Roble, lo conocía desde hace 8 años: “A mí me ha pegado mucho lo de José, hemos quedado mal todos. A la noche me despierto viendo fuego y más fuego. Era imposible dormir, por lo menos durante dos semanas no hemos descansado”.

-¿Volverías a combatir un incendio aquí, después de lo que pasó?

-“Sí, a pesar de lo que pasó. Y estoy seguro que José también”.

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(Ilustración: Noe Gaillardou)

Fuente: La tinta *Por Daniel Díaz Romero para Sala de Prensa Ambiental. Infografías e ilustraciones: Noe Gaillardou.




Mientras se define si al ajuste lo 

hará el gobierno o el mercado: 

Tierra y comida sana son la 

Madre de todas las Batallas


Por Jorge Falcone, Resumen Latinoamericano, 27 de octubre de 2020.

“No hay cosa más sin apuro
que un pueblo haciendo la historia.
No lo seduce la gloria
ni se imagina el futuro.
Marcha con paso seguro
calculando cada paso,
y lo que parece atraso
suele transformarse pronto
en cosas que para el tonto
son causa de su fracaso”.
 

Alfredo Zitarrosa,

“Diez décimas de saludo al pueblo argentino”. 

Nuestra América: ¿Hacia una nueva “Hora de los Hornos”? 

En tanto la mayoría de los pronósticos favorecen a Joe Biden en los comicios estadounidenses de noviembre, el reverdecer de los pueblos de la región, estimulado por la Minga Indígena colombiana, el levantamiento de los jóvenes ecuatorianos exigiendo la renuncia del traidor Lenin Moreno, el aplastante triunfo del MAS sobre el golpismo boliviano, la estrepitosa sepultura de la constitución pinochetista en Chile, y – por qué no – el desacato de muchxs compatriotas que no se resignaron a conmemorar un 17 de octubre virtual y ganaron masivamente las calles de Buenos Aires en plena cuarentena, exige revisar algunas de sus lecciones de cara a un futuro post pandemia.

El ejemplo boliviano ha demostrado palmariamente al mundo hasta qué punto la América Profunda no admite más barnices europeizantes. Sin ir más lejos, los golpistas, apoyados por la OEA, pretendieron a lo largo de todo el año demostrar que la última elección que consagrara presidente por tercera vez a Evo Morales Ayma había sido amañada, pero la más reciente – celebrada ante las narices de una Justicia Electoral y veedores afines a la dictadura – ratificó e incrementó aquel caudal de votos. Semejante victoria, no obstante, recomienda a lxs vencedorxs permanecer atentxs y vigilantes, ya que el secesionismo cruceño difícilmente ceje en su afán de bregar por una Nación Blanca for export, apelando al “caos constructivo” que recomiendan implementar los centros del poder financiero trasnacional para implosionar nuestros Estados Nacionales.

Y el caso chileno exhibe a las claras, como lo han reconocido numerosxs analistas de distinto signo ideológico, que el modelo neoliberal puede mantenerse por la fuerza durante décadas, y hasta permear a una amplia franja de las capas populares, pero tarde o temprano revela su incapacidad para dar respuesta a las grandes mayorías y, cuando alguna chispa enciende la pradera – como ocurre desde octubre de 2019 a partir del incremento del precio del metro -, se derrumba como un castillo de naipes. 

Pero ante dicho panorama continental nada queda más claro que el carácter clasista, racista, sexista, y depredador de la Pacha Mama de lxs escuálidxs venezolanxs, lxs camba bolivianxs, lxs momixs chilenxs, o lxs gorilas argentinxs, incapaces de aceptar por las buenas “un mundo donde quepan todos los mundos”, como reza el precepto zapatista.

Su única manera de “dialogar” con el pueblo consiste en tensar alambres de vereda a vereda para decapitar motociclistas bolivarianos, linchar alcaldes kollas elegidxs por su pueblo, cegar o calcinar a lxs cabrxs de la Primera Línea chilena, o desaparecer y arrojar en riachos y zanjones a nuestrxs pibxs.

Quizás por ello en un imperdible filme del realizador tucumano Gerardo Vallejo (“El Rigor del Destino”), el Cacique Blanco interpretado por aquel gigantesco actor nacional que fuera Carlos Carella alecciona a su nieto al cabo de ultimar a una comadreja que hace estragos en su gallinero, apelando a la memorable frase: “Con la alimaña no hay arreglo”. 

Octubre: Diez días que NO conmovieron al mundo 

No pocxs observadorxs coinciden en describir la anomia de un gobierno nacional que da la apariencia de no arrancar nunca. Era de suponer que entre la conmemoración del Día de la Lealtad – circunstancia en que la central obrera y el PJ se propusieron sin demasiada suerte meter las patas en las fuentes del ciberespacio – y el décimo aniversario de la muerte de Néstor Carlos Kirchner se produciría alguna suerte de apuntalamiento de la figura presidencial, o al menos un relanzamiento de su gestión de gobierno, pero – salvo el categórico tirón de orejas de Cristina (“hay funcionarios que no funcionan”) – parecería que nada de lo sucedido desde una a otra efeméride movió ese amperímetro. Más bien ya constituye un secreto a voces que en los pasillos del Palacio circula el rumor de que de un momento a otro se convocaría a Roberto Lavagna con la intención de que devuelva a su corral al potro encabritado del dólar y conjure una muy vaticinada devaluación.

En tanto, la generación que toma decisiones dentro del Frente de Todxs – léase “Wado de PedroMáximo Kirchner, y Sergio Massa – solo parece pensar en 2023, como si el tobogán de la imprevisible historia nacional condujera inexorablemente hacia esa arena.

Lo cierto es que un gabinete que no parecería tener demasiado en claro qué hacer con la Argentina se da el lujo de no recoger decididamente el guante de las mejores propuestas que le aportan sus bases de apoyo. Ahí están en lista de espera la Ley de Acceso a la Tierra presentada por la Unión de Trabajadorxs de la Tierra en el Anexo del Congreso, La Marcha al Campo respaldada por organizaciones como CTA – A, UTEP, y MNER, o el Proyecto Artigas promovido entre otrxs por el dirigente social Juan Grabois

El primer proyecto apunta a “transformar la matriz productiva de nuestro país (…) producir alimentos sanos para nuestras familias y para el pueblo. Se trata de tener derecho a la tierra para trabajar y producir alimento sano”, según expresaron algunxs de sus referentes, entre ellxs Nahuel Levaggi, titular del Mercado Central, ante un Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca improbablemente desvinculado de la siembra del trigo transgénico promovido por el pool Bayer – Monsanto o de la ratificación del cuestionado proyecto de montar megafactorías porcinas para exportar dicho insumo a China.

El segundo coincide con el anterior en proponerse “lograr la soberanía alimentaria y la producción – según explica su impulsora, la Diputada bonaerense María Rosa Martínez – mediante “soluciones de fondo que implican decisiones políticas y transformaciones“. La iniciativa, que ya se presentó en la Cámara Baja, apunta a tierras fiscales que serían entregadas a los productores en forma jurídica de comodato, para sostener el rol productivo de las mismas. En concreto, se habla de 12 millones de hectáreas de propiedad fiscal, a las que se sumarían los bosques nativos también fiscales, con lo cual se calculan 30 millones de hectáreas para ocupar por parte de familias en condiciones de instalarse e iniciar su producción en lotes de hasta 150 hectáreas. Como puede apreciarse, se trata de un proyecto de ejecución perentoria, si existe conciencia plena de la acuciante situación que afecta a gran número de argentinxs privadxs de tierra y techo para vivir, que se ven obligadxs a ocupar predios fiscales en condiciones de gran precariedad y sufriendo el constante asedio de las fuerzas represivas.

Y el tercero – motorizado a instancias de Dolores Etchevehere, quien a estas horas padece el hostigamiento legal y físico de su madre y hermanos, conspicuos  terratenientes que vienen enarbolando la bandera ensangrentada de la propiedad privada, divisa histórica de ese patriciado que fundó el país sobre un genocidio – ha generado que una red integrada por movimientos sociales, profesionales del derecho, la comunicación y el cuidado del ambiente movilizados por la búsqueda de la verdad, la justicia y el bien común  fundara el Proyecto Artigas, que convocando a un grupo de campesinos sin tierra, militantes y organizaciones ambientales decidió acompañar a la mujer en la recuperación de la Estancia Casa Nueva, ubicada en La Paz, Entre Ríos,  plantando en la tierra que le pertenece por derecho natural – ya que se trata de un patrimonio indiviso – la primera semilla de una reparación histórica. El acuerdo con ella parte de la cesión del 40% de la tierra que le corresponde como legítima heredera de su padre para construir un modelo agrario sostenible, libre de agrotóxicos y explotación, distinto al que su familia representa, en tanto se propone construir allí un proyecto productivo que cuide a la madre tierra y respete los derechos de las familias campesinas. Quienes la acompañan en dicho emprendimiento aseguran contar con copiosa data sobre los chanchullos financieros de su familia.

Queda de manifiesto así que el denominador común de todas las propuestas enumeradas apunta al acceso a la tierra y a la soberanía alimentaria, en un país que vive del campo pero no lo puebla, ya que – como es sabido – el 93% de su población se concentra en los espacios urbanos. Se trata pues de las mismas causas que hoy juegan su suerte en las 1.800 ocupaciones que hay a lo largo del territorio nacional, en enclaves como Magaldi (Rosario, Santa Fe), Los Ceibos y Guernica (La Matanza y Pte. Perón respectivamente, Buenos Aires), Los Pinos (Los Hornos, La Plata), o el Parque Nacional Nahuel Huapi (Chubut y Río Negro) Problemática de urgente solución que hubiera ameritado un plan orgánico de gobierno que la contemplara, en vez de limitarse a sacar de la galera al candidato que más criticó a la Vicepresidenta durante la última década para evitar con ello cualquier revisión de lo actuado, o zurcir una coalición tan variopinta que no atina a avanzar en una dirección común. 

Pero por ahora la mayoría de tales iniciativas queda en manos tanto de algunas organizaciones que entraron al Estado con expectativas de transformación de la realidad (aún sin eco en las autoridades), como de otras que decidieron trabajar desde la comunidad y que, dada la degradación general de la política, se debaten entre encontrar la respuesta más satisfactoria posible para las poblaciones afectadas y el infantilismo de desestimar cualquier negociación considerándola una capitulación potencial, optando en consecuencia por una interpretación sui géneris de “La Revolución Permanente”.

En conclusión, ha llegado la hora de que un presidente que asumió prometiendo “primero los últimos”, y solicitó en su primer discurso que la sociedad le indique si en algún momento extravía el rumbo comprometido en su campaña tome partido en favor de sus votantes y se plante ante las aves de rapiña indispuestas a soltar un diezmo para que nuestro pueblo viva dignamente.-

Envio:RL

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