7 de marzo de 2021

VENEZUELA.

 

Bruselas insiste en socavar el proceso 

de diálogo





















Resumen Latinoamericano, 5 de marzo de 2021.

Luego de la llamada Segunda Guerra Mundial, la Comunidad Europea del Carbón y del Acero planteó la creación de una plataforma de unión entre los países europeos con el fin de asegurar la paz duradera. Tras negociaciones y firmas de tratados, se logró concretar lo que conocemos hoy como la Unión Europea (UE).

«La paz duradera» era el objetivo macro de aquella propuesta y, hoy por hoy, debería seguir siendo el pilar de esa comunidad política internacional al ejecutar sus acciones, así se extrapole a otros continentes como apoyo.

Se trae ese pasaje a colación con la intención de rememorar y valorar cualquier iniciativa de integración y unión a favor de la paz; sumado, incluso, a las expresiones de reconocimiento, por parte del presidente Hugo Chávez en 2005, a esos esfuerzos de integración en Europa.

Ahora bien, debido a la repetida política injerencista de la UE de imponer medidas coercitivas unilaterales a 19 funcionarios venezolanos, el gobierno venezolano hizo la declaratoria de persona non grata a la Embajadora de la UE acreditada en Venezuela, Isabel Brilhante Pedrosa. De esta manera, una vez más, el bloque europeo cae en una ostensible contradicción que hace mellar los esfuerzos para el diálogo y la paz.

Así nos lo recuerda la embajadora de Venezuela ante el Reino de Bélgica y Luxemburgo, Claudia Salerno, en una entrevista para Sputnik el pasado 26 de febrero:

«Es que la Unión Europea siempre llena y termina sus comunicados haciendo un llamado para que en Venezuela haya diálogo, se resuelvan los problemas a través del voto, de manera pacífica; pero una lista de sanciones nada tiene que ver con ese mensaje con el que dicen comulgar».

En dicha entrevista, la embajadora ofrece un análisis detallado del escenario actual entre Venezuela y la UE, a saber.

En respuesta a la declaratoria por parte del Estado venezolano, la UE falló persona non grata a la jefa de misión de Venezuela en Bruselas, considerando que la decisión de Venezuela era injustificada. Pero ¿cómo continuar un proceso de diálogo si en el camino se irrespeta y se desconoce al Estado venezolano?

En principio, la embajadora aclara que el término de persona non grata, en este caso, corresponde únicamente a su función como embajadora ante la Unión Europea, no como jefa de las legaciones de Bélgica y Luxemburgo.

En adelante, Salerno explica la situación y apunta otros datos pertinentes:

  • Venezuela tomó esa decisión muy a su pesar. Nosotros nunca hubiéramos querido llegar a este momento que estamos viviendo con la Unión Europea.
  • Venezuela ha empleado todos los recursos diplomáticos y todos los caminos políticos para tratar de restablecer un diálogo constructivo con la Unión Europea.

Bien se recuerda, previo a las elecciones parlamentarias del 5 de diciembre, que Venezuela extendió una invitación a la UE como veedores internacionales en el proceso comicial, solicitud que el bloque europeo no aceptó, ya que consideraban que se debía aplazar las elecciones seis meses sin ninguna justificación. Desconociendo totalmente lo establecido en nuestra Carta Magna, así lo expresó el presidente Nicolás Maduro a través de su cuenta en Twitter:

La embajadora explicó también el trasfondo de este asunto:

«En el momento en el que estábamos construyendo un puente sólido para establecer los criterios de un diálogo, de un acercamiento de cooperación respetuosa, por sorpresa, cuatro países que se hacen llamar como el grupo central de interés de Venezuela en el bloque europeo, decidieron impulsar una lista de sanciones contra 19 funcionarios venezolanos, sin consultar con los otros países, sin mediar ningún tipo de comunicación y sin el derecho a la debida defensa».

El grupo central de interés de Venezuela lo conforman Alemania, Francia, España y los Países Bajos. Para la embajadora, la participación de Alemania tiene conexión con la visita de Leopoldo López a Berlín iniciado el mes de febrero y así lo hizo ver:

Por otro lado, la embajadora Salerno hace enfásis en la posición de Venezuela, la defensa de la soberanía y unos puntos en el marco del Derecho Internacional:

  • La contradicción está en el seno de las instituciones europeas y no en Venezuela. Nosotros, mientras tanto, seguimos mandando el mismo mensaje: los presidentes de Venezuela no se eligen en Bruselas.
  • Nosotros mandamos el mismo mensaje desde hace 200 años, no hemos cambiado el discurso ni un centímetro: somos libres, somos independientes, no tenemos absolutamente nada que ver con ellos, los respetamos, pero no van a decidir por nosotros absolutamente nada.
  • El Derecho Internacional no solo no contempla, sino que prohíbe expresamente que ningún organismo regional, subregional o de cooperación, pueda establecer «sanciones» contra ningún país.
  • Todo lo que ocurre ahora va en contra de todo lo que nosotros mismos nos hemos dado como ley. Esa es la primera gran transgresión, y es ahí donde el fascismo encuentra lecho.

En cuanto a la respuesta sobre la excusa o fachada de aplicación de «sanciones» a individuos Salerno expresó:

«El impacto es colectivo desde el momento en el que tocan a cualquier persona que tiene un ejercicio en la función pública, porque el Ejecutivo ejerce porque ha habido una elección popular que ha decidido que el gobierno sea ejercido por una persona y, en consecuencia, por un equipo que esa persona electa escoge. Esa es la naturaleza misma de la democracia».

La UE considera que las «sanciones» son un instrumento esencial de la política exterior y las utilizan desde una perspectiva global llegando a incidir en países que no forman parte de la UE.

Suena inaudita esa condición y, en tal caso, ese mecanismo de «sanciones» pudieran aplicarlo entre ellos mismos, bajo sus reglas de bloque, además pareciera que en el seno de esa instancia confunden las funciones de un organismo supranacional con una asociación entre países.

De igual manera, las «sanciones» que datan de 2017 por parte de la UE, tienen fresca su renovación, ya que el bloque europeo las extendió hasta noviembre de 2021.

El largo y magno objetivo de Venezuela es y será la paz, como ha dicho y demostrado el Estado de la República Bolivariana. De ser esa virtud la base de conformación de la UE, es menester que esa instacia la tome en serio y sirva como es debido de puente para la resolución de conflictos. Así concluye Salerno:

«No puede ser que hoy en día, en el 2021, con los retos globales que tenemos, el primer gesto de la UE hacia un país que acaba de elegir una nueva Asamblea Nacional sea sancionar, en lugar de construir un puente, de hacer una visita oficial, nombrar una delegación y contribuir a la paz«.

Con las últimas decisiones de la UE sobre Venezuela no cabe una esperanza más sobre la actitud soberana que debe tener el país entero frente a una campaña transatlántica de guerra híbrida sobre la República Bolivariana vía medidas coercitivas unilaterales y otras acciones que han intentado socavar la estabilidad social y económica en la cuenca del Caribe.

Fuente: Misión Verdad



La voz de Chávez a 8 años de 

su muerte

























Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 5 de marzo de 2021. 

Ocho años después de su muerte, el 5 de marzo de 2013, Hugo Chávez queda grabado en la memoria de los pueblos: mucho más allá de la frontera venezolana, donde gobernó desde el 6 de diciembre de 1998 y hasta su salida a Cuba el 8 de diciembre de 2012, para curarse del cáncer que le habían diagnosticado el año anterior. En esa ocasión, en una última, conmovedora y memorable comparecencia pública, declaró: «Mi opinión firme, llena como la luna llena, irrevocable, absoluta y total, es que en el caso de que se haga necesario convocar elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela ”.

Un pronunciamiento que resonará muchas veces en las calles, y que tanto el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como el pueblo venezolano tendrán en cuenta, eligiendo y reelegiendo a Maduro, y defendiéndolo de los crecientes ataques del imperialismo. Para recordar la figura de Chávez y la relevancia de su pensamiento en la vida política venezolana, hoy el PSUV celebra su congreso en este nuevo año de elecciones (regionales y municipales), y de nuevas sanciones por parte del imperialismo estadounidense y la Unión Europea.

Con la aprobación de 34 leyes, el nuevo parlamento venezolano, de mayoría chavista, está demostrando la gran vitalidad política tras los 5 años de desestabilización de la extrema derecha, que ha utilizado el poder legislativo, uno de los cinco que integran la constitución, como un garrote para destruir la democracia participativa y protagonista, y hacer retroceder el reloj de la historia.

Un regreso que esperan y promueven EE.UU. y la UE, que siguen apoyando ese parlamento vencido, en el que también fue elegido el autoproclamado «presidente interino» Juan Guaidó. Una de las 34 leyes aprobadas en los últimos días por la Asamblea Nacional, donde también han sido elegidos diputados de la derecha no golpista, concierne al parlamento municipal, las comunas y las más de 200 ciudades municipales en construcción.

«¡Comuna o nada!», Gritó Chávez en 2012. Una exhortación estratégica retomada por Maduro y por el poder popular como una «utopía concreta», en el sentido que Marx da a la idea del comunismo.

Un indicio particularmente fuerte en este Bicentenario de la independencia, y 150 años después de la Comuna de París (18 de marzo-28 de mayo de 1871), la primera gran experiencia de autogobierno en la historia contemporánea. En Venezuela, es la Ley orgánica del sistema económico y municipal que regula las formas de organización socioproductiva a nivel de la comuna: la empresa de propiedad social directa, la de propiedad social indirecta, la unidad de producción familiar, los grupos de intercambio solidario.

La moneda municipal es considerada una herramienta alternativa a la oficial, a fin de permitir un intercambio de conocimientos, saberes, bienes y servicios en los espacios del Sistema de Intercambio Solidario, a través de la cooperación, la solidaridad y la complementariedad, frente a la acumulación individual. También se crea la Red de comercio justo y administración socialista, integrada por las comunidades que así actúan en el territorio nacional.

Desde las comunas, entendidas como embriones de nuevas relaciones productivas y sociales en un espacio distinto a la economía de mercado, ha surgido en los últimos años un mensaje concreto de resistencia a la guerra económica desatada por el imperialismo y sus terminales locales.

Junto con los concejos comunales, las comunas contribuyen, de hecho, a la producción y distribución casa por casa del Clap, el Comité Locales de Abastecimiento y Producción cuya revista lleva el significativo título de Todo el Poder a los CLAPS, recordando así la célebre consigna pronunciada por Lenin sobre los soviets, en 1917.

Las cerca de 3.250 comunas, que en los proyectos del gobierno bolivariano tendrán que dar lugar a más de 200 ciudades comunales, son espacios de producción y reproducción social en el camino de la transición al socialismo donde las mujeres – como sujetas ubicadas en la intersección entre la producción y la reproducción de la vida – participan en todos los niveles de la organización del poder popular, especialmente en los proyectos productivos.

 Proyectos dirigidos a mujeres que, antes de la revolución, no habrían tenido forma de emanciparse a través del trabajo político, estando confinadas a la casa para realizar tareas domésticas. La constitución bolivariana, en cambio, en el artículo 88, dice que el trabajo doméstico produce «valor agregado, riqueza y bienestar».

Y Chávez, siguiendo esta norma constitucional, para proteger a las excluidas de los derechos económicos y sociales, creó la Misión Madres del Barrio, con un decreto presidencial de marzo de 2006. Desde entonces, las amas de casa en estado de necesidad reciben ingresos entre 60 y 80 % del salario mínimo, y ahora hay en el Parlamento la propuesta de para calcular su contribución al PIB.

 Con la creación del Ministerio de la Mujer e Igualdad de Género, en abril de 2009, a propuesta de María León, Chávez permitió el despliegue de políticas de inclusión para combatir la feminización de la pobreza (tan evidente en las sociedades capitalistas y especialmente en estos tiempos de pandemia), a través del apoyo a la economía popular.

Una de estas herramientas es el Banco de Mujeres, BANMUJER, institución pública de microfinanzas que facilita el trabajo socioproductivo en comunidades para mujeres en situación de pobreza extrema, aumentando así la conciencia política y el trabajo comunitario.

Una vitalidad atestiguada en las numerosas ferias en Venezuela productiva, organizadas antes de la pandemia, en las que se evidenció la afortunada y rentable intersección lograda por el encuentro entre Chávez y la lucha de las mujeres, lo que lo llevó a afirmar: «No hay socialismo sin feminismo «.

Junto al recuerdo del Comandante, este 5 de marzo, también está presente el de otra rebelde inolvidable, Lina Ron, líder del partido UPV, que falleció el mismo día, pero hace diez años. Lina fue un símbolo de la emancipación de los excluidos, de esa marginalidad que, en períodos de gran cambio, elige tomar conciencia y decidir de qué lado de la barricada se propone estar.






Caracas, un 5 de marzo de 2013, 

a las 4:25 de la tarde

























Por Romain Migus. Resumen Latinoamericano, 5 de marzo de 2021.

Caracas, el 5 de marzo de 2013, hacia las 3:30 de la tarde, mi compañera y yo habíamos ido al Parque del Este, la mayor zona verde de la ciudad, situado como su nombre lo indica, en el este de la capital venezolana, en pleno corazón de un islote territorial donde se concentran las clases más adineradas del país. Habíamos ido a caminar y descansar un poco, ya que las últimas semanas habían sido especialmente penosas para nosotros y para la mayoría de los venezolanos. 

El cáncer del Presidente Hugo Chávez tenía el país en vilo, y todo el mundo estaba pendiente de los esporádicos anuncios de Ernesto Villegas, el entonces ministro de Comunicación, que informaba a los ciudadanos del estado de salud del Comandante. Estos anuncios nacionales, eran retransmitidos en directo por todas las cadenas del país y daban lugar a intensas reacciones y rumores que nos ponían bajo presión.

Una vez terminado el paseo, a la 4:15 nos adentramos en el hipermercado que esta frente a la entrada principal del parque para hacer algunas compras. Debido a su posición geográfica, este templo del consumo parece haber sido hermético a los cambios sociales iniciados por Hugo Chávez. Este supermercado es incluso un símbolo de la historia colonial de Venezuela. Aquélla que, combinada a los años de neoliberalismo feroz de los años 90, condujo al advenimiento de la Revolución Bolivariana.

Las cajeras, los empacadores de las compras de los clientes, los empleados de los estantes, de la quesería, de la cafetería  o de la carnicería son todos de las clases populares, tienen la piel obscura como «su» presidente Chávez. Los clientes, en su gran mayoría, son blancos y ricos, y no dejan de hacer de su opulencia un acto de proselitismo. La meritocracia, tan alabada por estos mismos clientes, se detuvo en las puertas del supermercado, aunque  se encuentra justo a 10 minutos de uno de los más grandes barrios de América Latina.

Son las 4:29, y llegamos al mostrador de la carnicería. Detrás del empleado que se ocupa a cortarnos las chuletas, tres teles están conectadas a una cadena privada que difunde un programa de variedades. Son las 4:40 cuando la emisión se interrumpe abruptamente para dejar espacio al genérico de las cadenas nacionales. Todos los clientes del supermercado acudan entonces en masa al  mostrador de la carnicería para saber lo que se va a decir.

No hay necesidad de esperar mucho tiempo. La primera imagen basta. No es Ernesto Villegas que está delante del micro. Es el vicepresidente y sucesor declarado, Nicolas Maduro, vestido con  guayabera blanca y rodeado de las altas instancias políticas y militares de la Revolución. Incluso antes de que comience a hablar, su rostro traiciona la trágica noticia. Luego, con una voz enronquecida por una emoción que no llega a contener, Nicolas Maduro anuncia lo que la mayoría de los chavistas, la mayoría de nosotros, se negaba a imaginar: «Recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir a nuestro pueblo. A las 4:25 de la tarde de hoy 5 de marzo ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías…»
Delante de la pantalla, es un mundo que se derrumba. Mi compañera y yo estamos físicamente petrificados, en estado de choque, incapaces de decir nada. Y fue él quien nos sacó de nuestro letargo.

Él, era el carnicero. Un joven tipo, de 25 años, de la generación que creció con Chávez pero que también conoció cómo era antes el país. El tinte oscuro de su piel nos indica su condición popular y su identidad política. Detrás del mostrador de la carne, grita a los clientes acumulados delante de las pantallas de televisión: «Ustedes, los burgueses, si creen que la Revolución va a detenerse porque  el Comandante murió, se quedarán esperando por mucho tiempo, no joda ¡Viva Chávez!».

Su grito salido del alma tuvo el mérito de hacernos despertar de nuestro letargo. Olvidémonos de las compras. Tenemos que llegar lo antes posible a casa, en el oeste salvaje de la capital, tenemos que estar con los nuestros. En los barrios populares, al anuncio de Nicolas Maduro respondió un clamor espontáneo, como los que normalmente acompañan un gol de la Vinotinto, el equipo nacional de fútbol o un homerun en un clásico de béisbol Magallanes-Leones. Pero esta vez era un grito de tristeza que salió al unísono de las ventanas de los ranchos, las viviendas de los barrios populares.

Con gran dificultad, logramos encontrar un taxi en esta zona donde normalmente pululan. Ni un ruido en el coche. El chofer, mirando nuestros rostros y nuestros ojos empañados de lágrimas, nos dice: «Soy chileno. Vine a Venezuela para huir de la dictadura de Pinochet. Sé lo que sienten. Ustedes acaban de perder su Allende…».

Nos deja en la Plaza Bolívar donde afluyen miles de «nosotros», llegando ahí para colectivizar la tristeza y el desconcierto, demasiado pesados para cargar individualmente. Esa noche fue muy larga…

Siempre me pregunté en que se habría convertido el carnicero después del 5 de marzo de 2013. Escupir su identidad de clase sobre el rostro de los clientes de la otra clase, la que según Warren Buffet, está ganando la lucha, fue a pesar de todo un sagrado acto de valentía política. Me imagino que esto ciertamente provocó su despido. Intenté incluso durante un tiempo encontrarlo, para que fuera él quien contara esta anécdota en mi lugar. En vano.

Hoy, 8 años después, sé dónde se encuentra. O más bien sé que «el espíritu del carnicero», el de este muchacho rebelde es la marca de una identidad política colectiva que se construyó tanto en la práctica revolucionaria cotidiana como en la oposición a esta élite que pretende retomar el control del país.

A pesar de los intentos de golpe de Estado institucional y de «revoluciones» de color, a pesar de las ofensivas diplomáticas de los USA y de sus lacayos del Grupo de Lima o de la Unión Europea, a pesar de las operaciones psicológicas para socavar la moral de los chavistas, a pesar de la guerra no convencional y las incursiones de paramilitares extranjeros, a pesar del bloqueo criminal, de la especulación contra el Bolívar, del contrabando de productos de primera necesidad – síntomas de una guerra económica que se asume como tal –, a pesar del cielo que la contrarrevolución intenta hacer caer sobre la cabeza de los venezolanos, “el espíritu del carnicero” corre aún por las calles de Venezuela. Y el chavismo sigue siendo insumiso a la voluntad de esta élite que, para reconquistar sus privilegios políticos, no duda ya en destruir todo el país.

Allí donde muchos habrían tirado la toalla ante tanta adversidad, los venezolanos siguen resistiendo. Siguen exigiendo el respeto de su soberanía y afirmando su voluntad de solucionar sus problemas internos como les parezca, con los dirigentes que eligieron libremente.

Hoy, este pueblo rebelde necesita toda la solidaridad de aquellos que defienden una alternativa al desastre neoliberal. En la trinchera del frente, están bastante bien organizados. Cualquiera que fuera su etiqueta política del momento, todos están en sintonía para denigrar a la Revolución Bolivariana, diabolizar al Presidente Maduro, replicar las mentiras mediáticas, y hacer pasar a las víctimas por verdugos. Si ellos lo hacen tan bien, entonces  nosotros también podemos y debemos hacer oír nuestra voz.

Debemos apoyar la lucha actual de los venezolanos ya que es también la nuestra. O más bien, ella prefigura lo que tendremos que afrontar cuando un gobierno progresista, en ruptura con el dogma neoliberal, gobernará nuestros países. Ese día, nosotros recordaremos «el espíritu del carnicero»… este espíritu rebelde, independiente, irreverente. Esta identidad política colectiva, que en Venezuela también llaman… el espíritu de Chávez.

Envio:;RL

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